El viaje

1817 Words
Sebastián entró al aula. -Primo ¿Qué pensás? ¿Vamos de cabarute esta noche? -No tengo ganas. -¿Otra vez con lo de la pendeja? Sacate las ganas en Bariloche, después te olvidas y ya. -No es tan simple. -Loco, sólo es cuestión de cogerla. Cuando Sebastián se dio vuelta, estaban entrando los alumnos, se había terminado el recreo y en ese momento, le tocaba a él dar clases en ese curso, no supo quién escuchó y qué cosa, de todos modos, los primeros que entraron fueron los varones, no era tan grave. -Lo que siempre te digo ¡Sos un idiota! -Te paso a buscar ésta noche, primito. -Olvidate. -A las 11. -¡Idiota! Los alumnos los miraban, muchos no sabían que eran primos. -Lo lamento chicos, mi primo es una … -Idiota, callate. Sebastián se rió con ganas, los alumnos los seguían mirando. Dio una clase mucho más relajada que de costumbre, ya estaban a dos meses de terminar las clases y en 15 días se iban a Bariloche, trató de ayudar a los que tenían que levantar nota y a los que no… les puso un 10. Lo que no aprendieron hasta ahora, no lo aprenderán más. -Chicos, cuando volvamos de Bariloche, vamos a elegir, para una empresa, a los mejores promedios que quieran trabajar en las vacaciones y pueden quedar efectivos si hacen bien las cosas. -¿Qué empresa, profe? La iba a nombrar, cuando se acordó del perfume… -A la vuelta de Bariloche, lo charlamos. -Gracias profe, sos el mejor. Dice Loana y le guiñó un ojo. Mierda, pensó Sebastián, a ésta me la puedo voltear en Bariloche. Sintió cierto cosquilleo al pensar en tener a esa chica en sus brazos y se entusiasmó con la idea. Miró a Barbie y se dio cuenta de que había llorado y la clase anterior fue la de Charly, se acordó como estaba su primo, cuando escuchó lo de las apuestas del tipo que venía caminando. No pudo reprimir la sonrisa, era tan infantil Charly, cuando se trataba de Barbie. -¿Cómo estuvo la clase con Charly? Todos estaban rezongando a las vez, luego Barbie dijo. -No sean injustos, me dijo que no pasaba ni un solo uno de todos los que puso hoy. Con que lo defiende... pensó el profesor a cargo de la clase en ese momento. Sonó el timbre y se cruzó con Marcela, esta vez se pasó con el escote, se paró para hablar con ella, sólo por sus tetas, los chicos de quinto año la miraban embobados y bueno… él estaba igual, se le había puesto bien duro allá abajo. -Marcela, me preguntaba si te puedo invitar a tomar algo esta noche, ya sabés… estamos cerca de fin de año, dentro de poco nos vamos a Bariloche y luego ya dejó el cargo. -Bueno ¿A dónde iríamos? Aceptó enseguida la invitación. -Donde digas, podemos ir a cenar y después… terminar bailando o algo así. Dijo mientras le guiñaba un ojo. -Pasame tu dirección, te paso a buscar. -Que amable, te mando un w******p. Tocó el timbre y volvió a tener el quinto año en la división donde cursaba Barbie. -Profe, qué levantada. Dijo Oscar. -¿Perdón? El chico se quedó callado y Sebastián se rió, se acercó al primer banco, que era donde estaba Oscar y le dijo muy bajito. -n***o y de encaje. Lo dijo mientras le guiñó un ojo. Oscar lo miró, se puso pálido. ¿Habían descubierto su juego? La culpa era de las chicas, que anotaban todo en el pizarrón. Un rato después, se le acercó Loana y el profesor se dio cuenta que le tocaba a ella adivinar… -¿Cuántos años tenés?¿Ya cumpliste los 18? Le preguntó bajito. -Sí… -Derecho. Le dijo guiñándole un ojo. La chica se puso colorada y Sebastián no podía dejar de reírse, hoy tuvo un día genial y lo iba a terminar encamado con una sexi y joven, aunque no mucho, imitación de Moria Casán. Los chicos se tranquilizaron un poco, aunque se dieron cuenta que su juego fue descubierto, Loana no dijo que el mismo profesor le había dicho, de qué lado tenía acomodado su m*****o. ¡Bariloche! Quedaron en encontrarse en el colegio, era más económico ir en micro que el avión, por lo que optaron por la primera opción. Charly estaba expectante, esperando que llegue Barbie, también quería conocer a sus padres. Su sorpresa, fue que ella llegó acompañada por los padres de Lía, él ya sabía que era su mejor amiga. Sus otros amigos, los que vivían cerca, Charly lo sabía porque mil veces, sentado en su auto, esperaba que tomaran el colectivo, eran Elías, Oscar, Fredy y Loana. Ellos también eran bastante cercanos a su bella Barbie. En otro auto, llegaron Elías con sus padres y Loana con su madre. Observó cómo los padres de Elías y la madre de Loana saludaban a los padres de Lía y como con cariño, los padres de Elías saludaban a los cuatro chicos. Cuando le tocó despedirse de los padres de Lía, Barbie, abrazó al padre con mucha confianza, a pesar que parecía un señor muy serio y con la madre se abrazó como si fuera la suya propia. -Te quiero Felisa. Escuchó como Barbie se despedía. -Y yo a vos, mi cielo, las amo, cuídense y pórtense bien, le hacen caso a los profesores. Charly y Sebastián vieron como Felisa se acercaba a ellos y luego les habló. -Cuídenme a las nenas, que son mi vida. -Sí señora, quédese tranquila que vamos para eso. Dijo Sebastián. -Sí señora, ellas siempre se portan bien, son las dos mejores alumnas. -Que orgullo que me digan eso de mi hija y de mi Barbie. Charly, sintió mucha emoción al escuchar como se refería a Barbie y abrazó a la señora, para despedirse de ella. No se animó a preguntarle por los padres de Barbie, luego se arrepintió de no hacerlo. En el micro, los alumnos, iban cantando canciones clásicas de rock. Barbie estaba más contenta que de costumbre, más extrovertida y mucho más eufórica. Los chicos bailaban en el medio del micro y hablaban de los desafíos que iban a hacer. ¿Estaban locas las chicas? Pensó Charly, mientras escuchaba, como algunas estaban planeando perder su virginidad. Sebastián lo mira con cara de felicidad. -Idiota. Le dice Charly. -La que me tiró onda estos últimos días, ya no es virgen. -Sos un cerdo. -Tranquilo, suelo acostarme con pendejas de otros colegios, sabés como paga ser profesor, con las pibitas, se te tiran encima. -Te lo repito, sos un idiota. -El idiota sos vos, sino aprovechas. Pasaban las horas y Sebastián estaba de mal humor, en micro son 24 horas de viaje y en avión 2 horas y media, pero los chicos disfrutaban más el micro, porque para ellos ya empezaron las vacaciones. Ya hacía 5 horas que estaban viajando, Charly dio una recorrida por el micro, para ver si necesitaban algo y escuchó hablar a Barbie, pero no se acercó, estaba oyendo lo que hablaban mientras se acomodaba, casi escondido, en el asiento de adelante, de donde se hallaba su adorada alumna. -No pienso perder la virginidad por una apuesta, olvídense de eso. Dijo Barbie. -No seas así, todas vamos a hacerlo, bueno, al menos las que todavía somos vírgenes. Contestó una chica. -Pero si llego a quedar embarazada, me echan de mi casa y primero me dan la paliza de mi vida, no, no entro en esa. -Pero si te echan es mejor para vos, así no aguantas más al borracho de tu papá. Esa es la voz de Loana, piensa Charly, mientras se le hace un nudo en la garganta pensando en los problemas que diariamente enfrentaba Barbie. -Si, es verdad, esa sería una solución ¿Pero en dónde viviría…? -En mi casa. Reconoce la voz de Lía. -Y qué mis viejos se peleen con los tuyos, olvídate, mejor no pierdo la virginidad y en cuanto arranque a trabajar, me voy de casa. -Tenés razón, qué lástima, con lo buena estudiante que sos, que no puedas seguir la facultad. Dice alguien, pero Charly no pudo identificar la voz, estaba petrificado, escuchando cosas que no le gustaban para nada. -Todo no se puede en la vida, mi hermana es docente y se pagó la carrera dando clases particulares y un poco aportaba en casa. -Que mala onda tu papá que les hace aportar dinero después de terminar la secundaria. -Sí, es verdad, no saben lo que daría por estudiar en la facultad, menos mal que mientras ayudaba a mi hermana a dar clases particulares, él no me pidió dinero y pude pagarme el viaje, sino, no hubiese venido, aunque sé que no me pidieron el dinero que ganaba, porque los vecinos iban a decir que yo era la única que no iba a Bariloche, lo hicieron por el que dirán. -Mis padres te hubiesen pagado el viaje. -Lía, yo adoro a tus padres, son los mejores, pero no es justo para ellos, aparte pude solucionar el tema, ahora a disfrutar los días que no veo a mi viejo caerse de la silla por borracho y a mi mamá con su doble moral de gran señora y después sale a acostarse con el que se le cruce, me olvido de ellos ¡Amigas, a disfrutar! -Dale, pero vas a tener desafíos. -¿Quién se anima a besar a los profesores? -Están locas. -No, es divertido, la mitad intentamos con Sebastián y la otra mitad con Charly. El pobre Charly trató de hacerse pequeño para que no lo descubrieran. -Yo voy con Sebastián, ya le estaba tirando onda en los últimos días. -¡Loana! Estás loca ¿Y si quiere algo más? -Con lo que me gusta, sigo adelante. -Barbie, te toca con Charly. -Chicas, no voy a poder. -Te hacés la borracha y te tirás sobre él. -Esa es buena. -¿Y si él también quiere algo más? -Dios, si me da pelota, yo me lo cojo. Charly escucha lo que dice Antonella. -Están locas. Insiste Barbie. -Dale, que cuando jugábamos a adivinar de qué lado estaban las pijas, lo hacías y te divertías- Antonella es muy grosera hablando, eso le molestaba a Charly, aunque él y su primo, muchas veces se expresaban así, pero lo hacían cuando nadie los escuchaba. -Pero era un juego inofensivo… -Bueno Barbie, entonces primero intenta Anto y si falla, tenés que lograr que Charly, te acompañe a tu habitación. -¿Qué va a pensar de mí? -No se va a dar cuenta, nadie se dio cuenta a lo que jugábamos. -Eso… no es tan así. -¿QUÉ? Gritan todas a la vez y por los gritos de las chicas, se acercaron Oscar y Elías. Charly, que estaba sentado en el asiento de adelante de las chicas, se hizo el dormido.
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