Bariloche

1824 Words
-¿Qué vienen a hacer acá? Les dicen las chicas a sus dos compañeros. Las chicas los quieren echar. -Se escucha todo lo que hablan, así que tranqui… Les cuentan los muchachos. -Chicos- dice Loana- La última vez que me acerqué a Sebastián él me dijo en el oído la palabra clave… derecha. -Y a mí me dijo n***o y de encaje- Acota Oscar- y creo que ese día se la cogió a Marcela, que envidia, cogerse a la vieja con las mejores tetas. -Es que si no lo hace Sebastián, no lo hace nadie. Dice otro chico, que se había acercado al grupo. -No estoy de acuerdo, a Marcela le deben dar todos. -Charly no creo. -Barbie, siempre estás defendiendo a Charly, si no te lo cogés, sos una boluda, él te daría. -Callate Oscar, él te va a oír. -Naaa, está durmiendo. -¿Dónde? -Acá adelante. -¿Y si escuchó? -Está durmiendo, aparte, el que les rompería hasta el culo, es Sebastián, Charly a lo mejor es gay. Dice Fredy Los jóvenes son muy impertinentes en su forma de expresarse -No creo, yo me lo tiro y después les digo. Otra vez es la voz de Antonella. -Si fallás, lo intenta Barbie y si fallan las dos, después intento yo. Dice Oscar. -Y ahí nos vamos a cagar de risa. -¿Y qué si es gay? No es motivo para reírse, aparte no creo… -Contaaaaa. -Nada. -Te pusiste colorada Barbie, contaaaaaa. Charly hizo como que se estaba despertando, se estiró en el asiento y se paró. -Chicos ¿Hace cuánto se acabó la música? Me quedé super dormido, anoche salimos de joda con Sebastián y…me acosté tarde. -Conta profe… Dice uno de sus alumnos. Querían saber qué hacía en su tiempo libre. -Bueno, se los digo porque ya tiene 18 y a lo mejor lo conocen, solemos ir a un club de stripper que se llama Playman. -Escuche, pero nunca fui ¿Hay buena mercadería? -Sos un cerdo Oscar. Dijo Lia. Charly miró a Barbie, quién estaba seria, sintió culpa. -Para pasar un rato, sí, para algo más, no vale la pena. Dijo eso para arreglar sus palabras anteriores delante de las chicas, igual estaba incómodo. Con esas palabras les demostró que no era gay. Le habían pegado fuerte a su orgullo. Aunque quedó como un cerdo delante de sus alumnas y delante de los chicos como un ídolo. Como cambia todo según la perspectiva, pensó Charly. Estaba ansioso porque llegue el momento de acompañar a Barbie a su habitación. Me estoy portando como un chiquilín, soy un Ceo, de una de las más grandes empresas de mi país y es multinacional, pero estoy detrás de una adolescente, virgen, que no se entera que existo y encima, está llena de problemas familiares. Lo más lógico es hacerla mía, sacarme bien las ganas, luego compensarla con un buen empleo, pero que no sea cerca mío, y listo. No sé si quisiera eso. Quiero estar con ella por un rato, sí, es obvio, pero creo que es más que eso, es mucho más lo que siento por ella. Adiviné los planes y ahora estoy ansioso y un hombre de mi posición no se tendría que poner así. A veces me enojo conmigo mismo, como en éste momento, porque no puedo manejar mi ansiedad. Los chicos, al enterarse que vamos a ese club con Sebastián, me vinieron a hacer un montón de preguntas. Era un lugar bastante exclusivo y accedés si tenés contactos o dinero y nosotros teníamos ambas cosas, pero ellos no lo sabían. También tenemos acciones de ese lugar, pero ese es otro tema. Las tenemos en un porcentaje enorme. Charly razona todo en silencio. -Profe ¿Se quedan totalmente desnudas las chicas, en el club, cuándo hacen un strippers? -Profe ¿Se sientan en tus piernas y te la soban? -Profe, si pagás ¿Te la llevás? Ellos deben haber tenido sexo con sus noviecitas o con alguna que otra chica más rápida que las demás, no creo que lo hayan hecho con alguna puta de cierto nivel, que es lo que se encuentra en ese lugar. -Después me decís cerdo a mí ¿Y les contás que vamos a Playman? -Se me escapó y de todos modos, es verdad. -Profe… Le dice uno de los chicos a Sebastián. -Chicos, de ahora en más y hasta que volvamos, si quieren, nos llaman Seba y Charly y nos tratan de vos, eso sí, si hay algún quilombo, en forma inmediata vuelve el usted y el profe. -Sos un ídolo. -Ahora contanos de las mujeres que hay en ese lugar. -Y sobre Marcela, la de inglés. -No se zarpen, de Marcela no les voy a contar nada y de las chicas de ahí, pregunten. -¿Te la llevás si pagás? -Sólo pagando -Pero con la facha de ustedes, no precisan pagar. -Es que si pagás o te encontrás con alguien de ahí, te la volteás y después nada, cero compromiso y seguís feliz con tu vida. -¿Y si te enamorás de alguna de esas chicas? Pregunta Loana, ellos no sabían que ella estaba escuchando esa conversación, era un tema de hombres y muy machista. -¿Por qué me voy a enamorar? -Y si tienen relaciones… Se rieron todos, incluso Charly. Charly, era un poco más recatado, frente a sus alumnos. Era muy ingenua la chica. -Nadie se enamora por tener sexo. Loana miró, bastante desilusionada, a Sebastián. Aunque quería aparentar ser liberal y había dicho que ya tuvo su primera vez, era mentira, sólo era una chica más, enamorada del profesor de matemáticas, pero esa era su postura, que los demás pensaran que ella era liberal. Loana había pensado en entregarse a él y deseaba que su querido Sebastián se enamorase perdidamente de ella. Ella jamás iba a admitir sus planes. El viaje siguió entre charlas, música y siestas. Charly estaba viendo dormir a Barbie, le parecía un ángel, no supo cuánto tiempo llevaba mirándola, cuando un carraspeo hizo que se volteara preocupado. -Sos un idiota -El que está idiotizado, sos vos. No le contestó y se dirigió a su asiento, que era uno de los primeros. Charly sabía que era más que una simple atracción s****l, lo que sentía por ella. También sabía que era su alumna y que por el momento, nada podía hacer. No planeaba hacerla suya en Bariloche, sólo estar cerca de ella… como profesor. Tal vez si lo viera como un docente que se preocupaba por ella, podrían ser amigos y después… pensó Charly... -Mierda. Lo dijo en voz alta. -¿Qué pasa profe? -Nada… Estaba pensando que… me olvidé algo, pero lo compro allá. -¿Preservativos? -Nooo -Vamos profe, las chicas se mueren por vos y por tu primo, yo que ustedes, les daría duro y... -¡Oscar! Eso es faltarle el respeto a tus compañeras y no venimos para eso. -Profe, yo no les estoy faltando el respeto, son ellas las que se sacan la bombacha más rápido que yo los bóxers. Charly sabía que era así, con algunas de las chicas, pero se suponía que él es el adulto responsable y su intención no era estar de fiesta con sus alumnas… bueno, tal vez sólo con una. El viaje se le hizo corto a pesar de que Sebastián se quejó todo el tiempo, añorando ir en un avión. Tanto Sebastián como Charly, al ser de una posición económica altísima, estaban acostumbrados a manejarse en avión, hasta tenían un jet privado, era de la compañía, pero la compañía era de ellos y de su familia. Charly sabía que Sebastián seguía con la docencia para evitar ser tan ¨controlado¨ por su padre y su tía y poder seguir, estirando sus desenfrenadas acciones, que eran salidas hasta bien entrada la madrugada y sexo. Los primos guardaban sus secretos, porque los dos evitaban prácticamente lo mismo y muchas veces eran compañeros de juergas. Llegaron a Bariloche. Charly quiso saber en qué habitaciones y con quien compartiría la habitación, cada uno de los alumnos. Claro que sólo le importaba Barbie y saber con quién iba a estar. Las chicas, en general, compartían habitaciones de tres camas, pero en el caso de Barbie había cuatro camas, Barbie, Lia, Loana y Antonella. No entendía porque Antonella también estaba en esa habitación, Todos, descontrolados, dejaron sus valijas en sus cuartos y se dirigieron al comedor a desayunar, el servicio era ¨ all inclusive¨, es decir que tenían snacks las 24 horas y también bebidas no alcohólicas. En el bar del hotel, las bebidas alcohólicas, había que pagarlas aparte y en parte, los profesores estaban estaban acompañando a sus alumnos, para evitar que los chicos se emborrachen, o al menos que no lleguen a un coma alcohólico, pero evitar que dentro de una discoteca no se emborrachen, era una tarea imposible. Los varones desayunaron como si no hubieran probado un bocado en días, a pesar que en el viaje comieron de todo. Charly miraba lo poco que comían las chicas. Barbie solamente comió una factura, que la dejó por la mitad y su café con leche, no lo terminó. Charly se acercó a las chicas y les preguntó si les gustaba el desayuno. -Si, está bien. Respondieron. -Barbie, no comiste casi nada ¿Te sentís bien? -Sí, ella come eso, siempre parece un pajarito comiendo. Contestó Lía. Barbie sólo se ruborizó. -¿Cómo la pasaron en el viaje? Seguía haciendo preguntas estúpidas, para alargar el tiempo de poder estar cerca de su bella alumna. Se quedó un rato hablando con ella. Sebastián lo llamó y a Charly no le quedó otra que ir. Lo hizo refunfuñando. -Primo, te la comés con la mirada, a esta altura, si no avanzás, sos un pelotudo. -Es mi alumna. -Y después va a ser tu empleada, tampoco vas a avanzar, mira el grupo que está allá, son de un colegio de Belgrano y ya hay algunas que nos marcaron. -No perdés el tiempo. -Vine a eso, a cogerme a cuanta pendeja pueda y a pasarla bien. -Sos un cerdo, ni precisas venir hasta acá a buscar pendejas. -Ya sé que me acuesto con quién quiero, pero ésta carne es fresca, aunque ya no son virgenes, son inexpertas y las hacés sentir tan especiales, que te dan todo en la cama, los mejores tríos los pasé en Bariloche. -Es lo que siempre digo, sos un cerdo. -Podemos armar alguna orgía y… Sebastián se cayó la boca cuando se dio cuenta que Loana estaba esperando que terminen la conversación para hablarles. Estaba colorada y a punto de irse, tenía los ojos ¿Llorosos? Mierda, pensó Sebastián ¿Cuánto escuchó esta pendeja? -Loana. La llamó, pero la chica no se dio vuelta y se dirigió al baño. No sabía por qué, pero se sintió un poco culpable, aunque unos minutos después, se había olvidado del asunto.
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