Por la tarde no tuvieron ninguna actividad, por la noche, era la fiesta fluo, cada día tenían una fiesta en el hotel o en una disco y eran con distintas temáticas.
Esa noche tenían que vestirse con alguna prenda fluo.
Los profesores se vistieron con musculosas del mismo color que usaban los varones de las dos divisiones que fueron con ellos.
Y las chicas eligieron shores y corpiños color fucsia fluo.
Cuando los chicos, incluídos los profesores, las vieron, no podían creer que salieran en corpiños,
No eran tales, se defendían ellas cuando sus compañeros las enfrentaron.
-No las vamos a cuidar si algunos chicos de otros colegios les hacen algo.
-¿Por qué nos van a hacer algo? Son unos machistas.
-No es machismo, pero se están regalando.
-Eso pensás vos que sos un gorila machista y un hombre de las cavernas.
Durante el viaje en el micro, que duró 15 minutos, se la pasaron discutiendo.
Los profesores no abrieron la boca.
Parecía que no tenían opinión, por suerte no les preguntaron su opinión, porque se iba a ofender más de una chica, no pretendían parecer machistas.
-¡Atención!
Gritó uno de los chicos
-Recuerden las apuestas y los desafíos.
Ya se habían callado y todos, nuevamente comenzaron a murmurar.
El desafío de los varones era llegar a besarse con cinco chicas por noche, pero otro muchacho de su división, les tenía que tomar una foto, para que sea comprobable.
Y el de algunas de las chicas era… acercarse a ellos.
Charly sabía que la primera que se le iba a acercar era Antonella y estaba preparado para rechazarla.
Entraron a la discoteca y los profesores, lo primero que vieron, fue a las chicas del colegio del barrio de Belgrano.
Sebastián no perdió tiempo, enseguida fue a uno de los reservados con dos chicas juntas.
Loana lo observaba desde lejos.
Las chicas se dedicaron a bailar.
Charly no dejaba de acariciar con los ojos a su pequeña preferida.
Estaba que volaba de deseo viéndola con sus diminutos shorts y ese corpiño, que si bien no se transparentaba nada, dejaba ver muy bien sus atributos.
Una chica de otro colegió se le acercó, charlaron un poco, la chica le aseguró que tenía 19 años, terminó con ella en un reservado, quería sacarse las ganas que tenía de revolcarse con Barbie, sabiendo que eso no era posible, terminó teniendo sexo en una discoteca, su primo lo estaba contagiando.
Por su parte, Loana estaba cada vez más decepcionada de su profesor de matemáticas.
El desafío besar a Sebastián, lo habían hecho Loana, Carla y Maria.
Las tres estaban esperando tener su oportunidad,
Cerca de las 3 de la mañana, aparecieron los profesores, Charly sentía que sus ganas por Barbie, no se habían ido.
Sebastián estaba por irse de nuevo a otro reservado con una chica que no conocía.
Loana se acercó al bar y se tomó dos tequilas de golpe.
Las chicas la miraban sin poder creer lo que estaba haciendo su loca amiga.
Cuando se pidió el tercer tequila de la noche, decidieron buscar ayuda, para que no siga tomando, porque ellas no podían controlarla.
Barbie visualizó a Charly, quién estaba charlando con una chica que no era la del reservado, estaba molesta y no sabía porqué.
Se acercó tomando coraje, porque sabía que iba a interrumpir su conquista.
Le tiró de su remera musculosa.
Charly giró y la miró profundamente.
Se olvido de la chica con la cual estaba a punto de tener sexo en la disco, y se olvido del mundo, cuando sintió el aliento de ella en su oído.
-Charly, perdón que te interrumpa… pero Loana está borracha, sigue tomando y no nos hace caso, no sabemos qué hacer.
Él ni se disculpó con su conquista, siguió a Barbie hasta la barra.
Eso de hacer de niñero, no le iba demasiado, pero sabía que era su responsabilidad.
-Loana, no podés seguir tomando ¿Qué te pasó?
La chica lo miró, estaba borracha, pero sabía quién era él.
-No te metas, son todos unos cerdos, que se la dan de señores y...
Estaba llorando, pero se secó las lágrimas de un manotazo.
-No lo voy a esperar más y que se joda.
-Si estás así por algún chico, te digo que no vale la pena y tampoco podés irte con cualquiera porque el que te gusta está con otra.
Fue lo que le salió en ese momento, él no sabía consolar a una chica.
En ese grupo, estaban Charly, Elías, Barbie y Lía rodeando a Loana.
La chica no dijo quién era el chico que le gustaba, no lo pensaba decir.
Aunque sus amigas tenían serias sospechas, pero no lo iban a comentar.
Pudo convencerla de que vaya al baño a lavarse la cara, la acompañaron sus compañeras de cuarto, salvo Antonella, que aprovechó la oportunidad para acercarse a Charly.
Antonella lo sacó a bailar, pero él le dijo que estaba en medio de algo con una mujer y se alejó de allí, no tenía idea quién era la joven que estaba antes con él, pero en el camino hacia la barra del fondo, se encontró con otra desconocida, dispuesta a pasar una horas con él en un reservado, le parecía increíble comportarse así, coger con cuanta muchacha le diera bolilla.
Apareció Sebastián, que había estado entretenido varias horas con otra chica.
Estaban subiendo al micro y comentando con Charly, lo increíble de las chicas que estuvieron con él.
-Vos tampoco la pasaste mal, pero boludo, te llevaste una, podés llevarte dos y es genial.
-Boludo, te están escuchando los chicos.
-JAJAJA, te la das de serio y aunque de a una, te volteaste a dos esta noche.
-Pero no lo divulgo.
-Al menos te sacaste la calentura de las ganas que le tenés a la pendeja
Varios chicos, que estaban prestando atención a sus profesores, se los quedaron mirando.
Ellos se callaron la boca, pero Oscar y Fredy se acercaron a ellos.
No prestaron mucha atención a la última parte de la conversación, sólo escucharon que Sebastián estuvo con dos a la vez y que Charly lo hizo con dos distintas esa noche.
-Profes, tenemos mucho que aprender de ustedes.
Confesaron los chicos.
Se les unieron algunos más, que querían saber detalles, la mayoría no tuvo acción esa noche.
Los profesores no dieron los detalles que sus alumnos querían saber.
Las chicas no entendían porque a ellas les habían dicho de todo por estar con esa especie de corpiño y para sus compañeros, los ídolos eran los que se acostaban con desconocidas.
-¿Me ayudás a bajar? Porque estoy mareada, creo que yo también tomé mucho esta noche.
Dijo Antonella dirigiéndose a Charly.
Charly le dio la mano, ayudándola a bajar del micro, pero después le dijo a Lía, que la acompañe a su cuarto porque Antonella le había expresado que no se sentía bien.
Con eso, la joven perdió la apuesta y ahora le tocaba a Barbie acercarse a él, Charly estaba ansioso esperando de que llegue ese momento.
Le quería decir mil cosas, que la quería, que le gustaba, pero sabía que su boca se iba a quedar callada.
Al día siguiente, tuvieron una excursión, la pasaron genial y se divirtieron muchísimo, merendaron en lo alto de un cerro, se sacaron muchísimas selfies.
Los profesores participaron de las actividades y sacaron sus propias fotos.
Charly aprovecho cuando sacaba fotos grupales, y disimulando, le tomó muchas fotografías sólo a Barbie, lo hizo como un ladrón al acecho.
-Pasame el álbum de las fotos de la excursión de hoy
Le pidió Sebastián, que lo estaba cargando, porque se jugaba lo que no tenía, que el celular de Charly, a esta altura, estaba lleno de fotos de Barbie.
-No salieron todas bien, te paso algunas.
-No profe, pasanos todas.
-Profes, los agregamos en el grupo de w******p, así compartimos todas las fotos que vamos sacando.
-Pero esto no quiere decir que cuando volvamos nos rueguen por notas más altas por w******p.
Todos rieron.
Charly se apresuró a armar un álbum de las fotos que podía mandar al grupo.
Barbie, Lía y Elías estaban más unidos entre sí que con el resto.
A veces, Charly, se sentía celoso por como Barbie se comportaba con Elías, aún sabiendo que sólo eran amigos.
Es que él quería toda su atención, hasta trataba de escuchar sus conversaciones.
Supo que Elías estaba enamorado de una chica de otra división, eso lo tranquilizó bastante.
Esa noche, la fiesta era en la discoteca que tenía el hotel, pero sólo hasta las 4 de la madrugada.
Era la fiesta del blanco, todos tenían que estar con ropa únicamente de color blanca.
Luego de cenar, fueron todos a cambiarse.
La mayoría de las chicas tenían diminutas minifaldas, que las acompañaban con un top o remeras cortísimas, muchas no tenían sostén y cuando pusieron las luces ultravioletas, parecían desnudas, eso encendió a los chicos.
Pero a ellos se les notaba todo en sus pantalones.
Sebastián le dijo a Charly que si iba al cuarto que compartían, iba a poner una corbata en la puerta, para que no interrumpa, pero que si no había nada, podía sumarse a la acción.
Carla, en un momento de la noche se le acercó a Sebastián, pero éste, sabiendo que era virgen y no queriendo tener problemas, máximo que era el segundo día de vacaciones, no le dio bolilla, se fue a su dormitorio con dos chicas de otro colegio y no puso ninguna corbata, es decir que Charly, se podía sumar a la fiesta con las chicas.
Charly estaba a la expectativa, esperando que se le acerque Barbie.
Cuando la vio unos momentos antes, se quedó sin habla, la pollera que tenía puesta marcaba la estrechez de su cintura, tenía vuelo, si bien no se le pegaba a su cola, se le notaba lo perfecto de su culo y su top… no llevaba corpiño ¿Acaso no sabía que se le veía todo?
Dios, sus pechos eran perfectos.
La mayoría de las chicas, estaban vestidas así o mucho más provocativas.
Pasó cerca del grupo de amigas y se dirigió hacia la barra, sin dejar de mirarlas.
Se tomó dos tequilas, para darse ánimo, no sabía que iba a hacer si se le acercaba Barbie y si ella no se le acercaba, iba a cuidarla toda la noche… de lejos.
Estaba demasiado provocativa, no quería pensar demasiado, porque las malditas luces violetas hacía que se noten los bultos varoniles
Se le acercó una chica de otro colegio, era una bomba, si no tendría planes con Barbie, se la llevaba a su cama.
La chica se fue y él se dirigió al baño, al salir, ve como Loana le da un empujón a su adorada adolescente.
-Hola Barbie ¿Todo bien?¿Se volvió a emborrachar Loana?
-No profe, la que tomó un poco de más fui yo…
Le pareció raro, porque él no las había visto tomar, pero cuando se le acercó, para escuchar mejor porque la música estaba fuertísima y no se podían escuchar, sí, olía a cerveza, pero en su aliento no había rastro de alcohol, se dio cuenta que ella se acercó por la apuesta que habían jugado, pero se hizo el inocente, siguiéndole el juego.
-¿Por qué lo hiciste?
-No me di cuenta
-¿Solés tomar?
-No Charly, no lo hago.
Su nombre en boca de Barbie le sonó a la mejor melodía y se la imaginó gritándolo, mientras hacían el amor.
Su amiguito se estaba despertando.
-¿Cómo te sentís?
-Mareada.
-¿Te acompaño a tu cuarto?
No le preguntó por sus amigas, o si ellas la podían acompañar, también estaba en sus planes sacarla de allí, era muy bella y tenía a varios muchachos detrás suyo, mirándola con deseo, Charly la quería sólo para él, aunque… no hicieran nada.