Luego de compartir junto a Nohelia y Tadeo, Mary salió apresurada, dejando tras de sí el eco de su despedida. Nohelia se ajustó su uniforme con cuidado y, antes de cerrar la puerta, se inclinó hacia Tadeo, quien estaba absorto viendo sus comiquitas favoritas. Con un tierno beso en la frente, le dijo: —Pórtate bien, mi amor. Mamá vuelve pronto. El niño apenas apartó la mirada de la pantalla para sonreír, satisfecho con las palabras de su madre. Nohelia, acostumbrada a su rutina, tomó su bolso y salió hacia el trabajo. El camino al restaurante era un momento de reflexión y revisión. Cada día revisaba las reseñas dejadas por los comensales en la página oficial del restaurante. Allí identificaba posibles mejoras y, aunque muchas veces las fallas no correspondían a su área, se sentía responsa

