Cuatro

1882 Words
Ben me sonrió nerviosamente y me invitó a pasar. Su casa es bastante bonita, a pesar de vivir sólo parece ser como si le pagase a alguien para que limpie cada cinco minutos, todo esta impecable, las paredes son de color azul marino, los gruesos muebles de roble brillan de limpios, y el olor es agradable, una combinación de vainilla y un delicioso olor a cena, estudié el lugar mientras espero en su comedor, que Ben decoró para la ocasión, hay dos sillas solo para nosotros, mantel rojo, una flor y una vela en el centro. Ben apareció, saliendo de la cacina con dos platos en su mano sonriendome. -La comida ya está lista! - informa. nunca había tenido una cita tan sofisticada como esta, en mi vida he tenido sólo dos citas y ha sido en el cine, pero esto empezaba a gustarme cada vez más. No sabía que esperar así que opté por ponerme un vestido sencillo que se ajusta a mi cuerpo definiendo mis curvas, las que mantengo oculta todo el tiempo esperando a que hagan su aparición solo en momentos especiales. -Ben, está todo muy lindo. -logró decir sintiendo un calambre en el estómago. Nunca pensé que podría llegar a tener a Ben a mi lado. Ben y yo nos entendemos demasiado bien, siento que por fin puedo hablar con naturalidad y saber que el va a entender. Normalmente tengo que acoplarme a la manera tan básica de ser de los jóvenes de mi edad, pero Ben sabe de literatura, de historia, de la vida. Tanto yo. -Vielvo enseguida, si?- Dijo mientras se movía en la cocina, a los segundos apareció con dos copas. Me ofrece una, y le rogando a Dios porque esto sepa bien, he privado vinos gracias a a la afición de mi padre por las reservas y me parecen de los más asqueroso, sin embargo, al ver la copa de la que Ben bebe me di cuenta que el líquido de mi Copa es diferente que el suyo. Feunci el ceño y Ben lo notó. - El jugo de cajita es mucho más sofisticado en una copa. - Dijo escondiendo su sonrisa al darle un sorbo a su copa. Hijo de.. Dejé mi copa a un lado con indignación, mmy gire mi rostro con disgusto, reprimiendo las ganas de lanzarle una parada bajo la mesa, porque se que ese gesto solo me hará parecer más infantil. Ben me sigue mirando con esa sonrisa. Dándome por vencida, le doy un sorbo a mi jugo, al sentir el sabor supe que efectivamente se trataba de jugo de manzana. La cena iba desapareciendo de nuestros platos a medida que conversabamos, antes de esto había visto a Ben tan cautivadoramente sexy, con esas camisas tan ajustadas de profesor, pero ahora veía a un apuesto joven divertido. -¿Ya habías impartido clases en otros institutos? - pregunté mientras bebía lo que quedaba de mi jugo. -Si, de hecho, estuve en el colegio de San Isidro dos años. - respondió, amablemente. había estado preguntando por su vida toda la noche, pero el parecía estar bien con eso, me respondía amablemente, no se molesto cuando le pregunté si había estado casado, ni mucho menos cuando le pregunté con asombro por que aún no estaba casado. Realmente tenía muchas dudas sobre él. -debiste haber empezado a estudiar a corta edad, para que seas maestro tan joven. - deduje. Se rió. - No soy tan joven. - respondió sin perder esa sonrisa traviesa. - Me refiero, todos los el maestro pasan de treinta años y tu pues... - señalé, Ben parecía divertido mientras yo intentaba sacar a flote su edad. - No estoy muy lejos de los treinta. -contestó lamiendo sus labios. Me desafiaba, hablaba sin decir nada a la vez y su mirada denotaba la picardía, ¿como alguien que está tan cerca de los treinta puede ser tan atractivo? Pero esa no era la pregunta más importante, sino por que alguien que no está tan cerca de los treinta me parece tan atractivo? Comenzaba a entender que era presisamente eso lo que lo hacía tan jodidamente sexy. Suspiré dándome por vencido, no iba a decirme su edad por qué sabía que me moría por saberlo. Le gustaba hacerme sufrir, lo sabía porque de hecho esa era mi estrategia. Así había sido lo nuestro desde el principio, una desafío constante por doblegar al otro. Pero no iba a darme por vencido, así que me acerque a él por enzima de la mesa. - Yo tengo 17. - dije con una ceja alzada. Mientras le arrebata la Copa de sus manos. Ben me miro con sorpresa en su rostro mientras bebía hasta el fondo. nuevamente , sus ojos destellaban deseo provocándome una extraña sensación en mi vientre. - tengo 27. - soltó sin dejar de penetrante con su intensa mirada, esperando mi reacción. de la cual yo misma me sorprendi, ver las miradas seductoras que me enviaba me encendía de manera instantánea. Me levanté bruscamente de la silla, sus ojos se abrieron con sorpresa tal vez estaba imaginando que me hiria de su casa. No fue así, me acerqué a él colocando ambas manos en su cuello y presionandolo hacia mi. Ben se levanto bastante sorprendido, correspondiendo mi beso y rodeando mis caderas, me beso nuevamente abriéndose paso en mi boca para introducir su lengua. Había estado provocándome durante toda la noche, para esto, y yo estaba feliz de complacerlo. Sus labios se presionaba cada vez mas fuertes sobre los míos, con mayor intensidad y deseo. Me empujó suavemente sobre la mesa, y acostandose sobre mi comenzó a mordiquear mi cuello. Un gemido se escapó de mis labios, a Ben pareció encenderlo más, y por primera vez sentí su erección contra mi, mis ojos se abrieron de golpe y el notó lo que acababa de descubrir, se alejó rápidamente de mi conteniendose el deseo, me levanté de la mesa deseando que continuara. Pero su expresión había cambiado, era la misma expresión de hombre maduro que ponia mientras explicaba la clase y hablaba con seriedad. - Ben, quiero hacerlo, está bien. - dije tratando de recuperar el aire. - No, no lo está. - dijo meneando la cabeza lleno de confusión. Me acerqué a el, atrapando sus labios lentamente. - Lo deseo, Ben. - susurre en su oído. Sus ojos se encendieron nuevamente con la misma intensidad llena de lujuria. Cerro sus ojos y suspiró, sabiendo que no podía decir que no. Siguió besándome, pero esta vez, me cargo en sus brazos y me llevó hasta su habitación. Estaba oscura, la única luz era de la luna que entraba por su ventana. Deslizó hábilmente mi vestido, mientras seguíamos pegados besandonos, me arecosté en la cama y nuevamente colocó su peso sobre mi. Desabotone su camisa, Ben me ayudó a retirar sus pantalones, sentir el contacto de su piel desnuda sobre la mia era una sensación que empezaba a obsecionarme, acaricié su espalda mientras Ben besaba y mordía mi cuello arrancandome gemidos, hasta que el deseo fue demasiado. Lo quería sentir. Libero su ereccion, y me penetro con suavidad, mientras me aferraba a su dorso. Fue delicado en todo momento, hasta que le pedí más, y se dedico a complace mis deseos, tener a Ben sobre mi, su cuerpo, sentir el tacto su piel desnuda, su enorme ereccion, me exitaba demasiado. Sus estocadas comenzaron a ser más rápidas y mis gemidos le decían que iba por el camino correcto, penetraba en mi, tomó mis brazos colocándolos sobre mi cabeza y entrelaza nuestras manos, era tan familiar aquel acto, fue como si lo hubiésemos hecho desde toda la vida, la habitación se lleno de gemidos, nuestras caderas chocaban y mis movimientos de placer excitaban más a Ben, quien de vez en cuando se le escapaban jadeos de su garganta. El tipo era toda una bestia. Me perdí en su cuerpo, Dios! quiero decir, cerré los ojos y en verdad disfrute de cada sensación, de cada parte de su precioso cuerpo masculino. Hasta que liviamos nuestra necesidad, cayendo tumbados uno al lado de otro llenos de sudor, cansancio, adrenalina y respiraciones entrecortadas. Descubrí que Ben era todo un caballero, se ocupo de limpiar el sudor de mi frente al terminar aunque le dije que era necesario, y después de preguntarme si estaba bien o si necesitaba algo más, incluso se ofreció para darme un masaje y después de decirle varias veces que así estaba bien, se quedó tranquilo, me tendio sus brazos para abrazarme, el cual acepte con gusto, busque su pecho y al apoyar mi cabeza en el, sus manos me rodearon y delinee el contorno de los músculos en sus brazos y pecho. Era tan fuerte. Un verdadero hombre. - Wedny, ¿puedo preguntarte algo muy personal? -cuestionó después de varios placenteros minutos. - Te he estado cuestionando como loca toda la noche, Ben. Sólo dime. - ofrecí. - ¿Tú... eras virgen? Es decir, antes de mi.. - se empezó a poner nervioso sin saber como formular su pregunta. Trague grueso. - si, Ben. - dije en un susurró. Una mirada de dolor de apoderó de su rostro. - Siento tanto que fuera así, hubiera deseado que fuera especial para ti. - confesó. Levanté mi rostro apoyándome en mi codo y mire sus potentes ojos verdes. - Estoy segura que fue como siempre imaginé que sería, aún que no pueda recordarlo, se que fue increíble. - una sonrisa torcida se dibujó en mi rostro causando que instintivamente Ben sonriera también. - y.. ¿cómo fue tu primera vez? - me atreví. Sus ojos vagaron por la habitación como si estuviese recordando. - Yo tenía 19 años. - dijo cambiando de golpe su expresión, tomó mi mano y continuó diciendo. -ella se llamaba Nicole, era mi compañera en la Universidad. -¿La amabas? - Wedny yo... - dijo con una risa amarga. - Ni siquiera era mi novia, dijo que le gustaban mis ojos, era una chica muy hermosa y muy decidida, fue sólo cosa de una noche después de eso... Nunca volvimos a hablar... Volví a apoyarme en su pecho y lo abrace muy fuerte. - Me gustas mucho Wedny... nunca nadie había logrado sacudir mi mundo como tu lo haces...quiero decir, siempre intente hacer todo correcto, pero contigo es simplemnte, te veo y quiero darte todo de mi, y arriesgarme y hacer lo que nunca me atreví. -su mirada busco la mía y presiono sus labios sobre los míos. - ¿eso significa que..somos.. como amantes? - logré decir escondiendo mi tristeza. De pronto Volví a la realidad, esa realidad que me recordaba que Ben estaba prohibido para mi. Que nunca podría presumirlo ni caminar decentemente por el parque tomados de la mano. Su dedo de curvo en mi mentón levantando mi rostro. - tu eres mía, y yo soy tuyo. - susurró sobre mis labios. Sonreí para mis adentros, por muy incorrecta que fuese nuestra relación y por muy educado que fuera Ben no estaba dispuesto a dejarme ir. -¿ sólo tu y yo? - mis ojos se iluminados. - sólo tu y yo, ¿de acuerdo? -sonrio. Me hundi nuevamente en su pecho, su olor masculino era agradable y el calor de sus brazos se estaba haciendo familiar.
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