10: Escuchar a escondidas (Parte II)

2930 Words
Mantengo el mentón en alto mientras espero que Lisa, la estilista, le da el visto bueno a mi imagen. Un par de jeans, una blusa de gasa con decoraciones de perlas en las mangas y un delicado recogido en mi cabello. Se supone que debo parecer relajada y abierta a preguntas según Miss Mackenzie, quien en la reunión no paró de recalcar la importancia de esta entrevista para el proyecto, poniendo un gran peso sobre mis hombros y los de Bright. Aunque él más bien parecía disfrutar de la atención que recibiría. El director nos informó a todos que el taller se cancelaría por ahora y que comenzaría la primera toma en tres días, luego de una lectura general del guion entre todos a partir de mañana. La mayoría del elenco estaba feliz, pero se notaba el nerviosismo entre los actores con menos experiencia. Es entonces cuando entendí el punto del taller, y a su vez valoré un poquito más al director por contratar a novatos en vez de actores experimentados. —Listo. Estás perfecta—me elogia Lisa sonriendo satisfecha. Le agradezco para luego salir al set de grabación en donde la mayoría del equipo técnico estaba ultimando detalles. Casi era la hora de empezar la entrevista y sería un eufemismo decir que no estaba nerviosa; las entrevistas me ponen los pelos de punta. Sobre todo cuando tienes repuestas específicas que no puedes olvidar y estás restringida a desviarte del tema, cosa difícil ya que soy propensa a hablar sin parar cuando estoy nerviosa. No es una buena cualidad cuando tu imagen pública está siendo constantemente vigilada a la busca de cualquier desliz. Si una cosa he aprendido con el paso de los años es que siempre te van a juzgar por tus errores. El director del programa “Dímelo en secreto” me saluda e indica que estamos por comenzar, por lo que busco visualmente a Bright, pero no lo encuentro. Así que aún está preparándose o ni siquiera ha llegado, y conociéndolo seguramente sea lo segundo. Tengo la leve teoría de que le encanta provocar a los demás. ­— ¡Faltan dos minutos!— anuncia alguien, haciendo que la mayoría se apresure en su trabajo. Es entonces cuando diviso a la conductora del programa, Brittany Hoffman, conocida por su ingenio a la hora de sacar respuestas y su excepcional belleza. Es una de las pocas en la industria que respeta los límites en los famosos, jamás presiona más allá del punto de no retorno. Sin embargo, tiene un encanto para hacer que reveles información que incluso aunque no emitas una respuesta, estás contestando; su comprensión del lenguaje no verbal es increíble. —Annelise Crewe, cuando me dijeron que te tendría en el set casi no lo pude creer. Te preguntaría qué te trae por acá pero creo saberlo. ¿Tuviste lindas vacaciones?—pregunta en cuanto se acerca, sonriendo levemente y llevando un vaso térmico en una mano. Lleva un sencillo pero lindo traje beige con unos tacones blancos, lo cual hace resaltar su tez acaramelada y su pelo n***o como la noche. La última vez que la vi, fue hace dos años, cuando el programa me invitó por comenzar a ser más reconocida en la industria. —Hey, Brittany. Fui a un crucero y luego estuve sola en el campo— le digo balanceándome de un pie al otro. Jamás lo voy a admitir en voz alta pero su aguda mirada me intimida. —Lindo, mucho tiempo para pensar ¿eh? Muchos anduvieron diciendo que dejaste la carrera por los inconvenientes en tu última película, yo aposté a que no era cierto. Y mira, terminé ganando doscientos dólares. —Cuánta fe— suelto tratando de ignorar la incomodidad de recordar esos eventos. ¿En serio apostaron por mi renuncia al cine? Por dios, si hasta hice un live desde el crucero diciendo que volvería pronto. —Me gustas—declara, luego toma un sorbo de lo que supongo es café—. Eres una de las pocas que no está corrompida o juega sucio. Diría que eres hasta afortunada de tener una carrera tan sana. —Supongo que tuve suerte, sí. —Por supuesto que la tienes— sonríe pero podría jurar que su tono es triste. Alguien de producción la llama, por lo que se despide con un ademán. Escucho al director gritar que estamos por salir al aire, por lo que deberíamos estar listos. Al fondo veo ingresar a Bright con casi la mitad de su camisa abierta, cosa que hace que reciba un regaño monumental de casi todos y termine arreglándose. Luego es un revoltijo de luces, sentarnos en unos cómodos sofás, responder preguntas sobre nuestra supuesta relación, declarar que solo estamos trabajando en un proyecto con una gran productora detrás, chistes de parte del tonto de Bright, entre otras preguntas sobre nuestras carreras individuales; como que Bright es un amateur y del éxito que tuvo mi último filme. Fueron quizá quince minutos o media hora frente a la cámara, pero la leve sensación de pánico por revelar algo impropio estaba al fondo de mi mente, junto con las palabras de Brittany. Al final de la entrevista, vi a Mackenzie en un rincón mirándonos atentamente mientras conversaba con un m*****o del equipo técnico. Su mirada reflejaba desaprobación. (…) Volvimos al edificio de la productora ni bien terminamos la entrevista, nos había llegado la notificación de que debíamos estar aquí para la primera lectura del guion junto con la coordinación para comenzar a grabar. Bright se quejó durante todo el camino de que estaba cansado y que debería haber dormido temprano en vez de jugar en línea, porque se estaba muriendo. Miss Mackenzie le regañó por no ser responsable e insistió una vez más en que debería tener un representante antes de que lo despidan por inepto. Él ni siquiera hizo el intento de escucharla. —Este momento es crucial, no deben ser vistos muy cerca el uno del otro si no quieren que los relacionen como pareja. Son socios, deben dejar ese punto claro­— dice antes de entrar en el ascensor del estacionamiento. Ella vino por su parte mientras que Bright y yo vinimos en mi auto, ya que él no tiene uno propio. Ni siquiera parece tener la intención de comprarse uno. —Bruja — suelta Bright en cuanto ella se aleja—. En serio, ¿qué se cree? Ni siquiera el director o el equipo de producción me hicieron tanto drama por el tema de no tener un agente. Es más, incluso uno dijo que admiraba que quisiera ser independiente ya que los representantes suelen ver más por sus propios intereses que por los de sus clientes, pero ella me considera irresponsable por no tenerlo. Sin dudas, tiene un palo metido en el culo. Hasta tiene la nariz respingona de soberbia. Hago un esfuerzo magnánimo para no reírme y darle ánimos de continuar despotricando de Mackenzie. Después de todo, se supone que soy la mayor entre los dos. —Solo ignórala cuando mencione eso, es importante mantenernos al margen de posibles chismes para poder promocionar el proyecto exitosamente. Luego de que se estrene el filme, seguramente jamás volverás a verla. No te quejes tanto y síguele la corriente, es buena en su trabajo. La investigué. Dijo el burro hablando de orejas. No hace mucho te estabas quejando y probablemente la odies cada vez que te mira. Ugh. —Bien, como digas. La seguiré odiando solo que en silencio. En fin, vamos a la sala de reuniones que nos están esperando. Quiero ver la cara de exasperación de Luke al no encontrarnos y tener que apaciguar al director. Puede que hasta me esconda—sonríe malicioso y comienza a caminar para entrar en el edificio. No tardo en seguirlo, tratando fervientemente de no reírme en todo el trayecto hacia la sala de reuniones. Realmente Bright Keith es una cosa de no creer. Tal como predijo, Luke nos estaba buscando por los pasillos y balbuceaba que el jefe estaba enojado. Cosa que fue muy obvia al momento de entrar a la sala. Cada uno tomó asiento en su respectivo lugar, que para mí mala suerte, me dejaba a menos de dos asientos de distancia del director. Demasiado cerca para sentirme cómoda, sobre todo cuando su mirada es tan intensa. No pude evitar notar que solo los actores estamos en la sala. A excepción de Luke, que está sentado entre el director y yo. Incluso puedo ver el pequeño temblor que tienen sus manos al momento de agarrar el guion y empezar a hojearlo. —Bien, ya que estamos todos, podemos comenzar con una primera lectura­— decreta firmemente. Acto siguiente, estamos todos sumergidos en nuestros propios personajes. Me llama la atención que solo esté la primera parte de la película, pero me abstengo de preguntar. No quedaría nada bien considerando que llegué tarde y que el director Eragon no deja de observarme y su expresión es tan ilegible, que es frustrante. Lo peor es que no puedo dejar de pensar en todos los comentarios que dijeron mis amigas de él, y en ese maldito beso. No debí haberle contado a Jess sobre eso, porque puedo jurar que escucho su voz diciendo lo afortunada que soy. — ¡Crewe!— me llaman y casi me da un infarto de lo repentino que es. No solo eso, sino que el mismísimo Dominick Eragon es quien lo hace, reemplazando su típica expresión neutral por una de fastidio absoluto. Mierda. —Perdón, ¿en qué estaba?— pregunto de la manera más normal que puedo, tratando de no parecer absolutamente mortificada. Por la cara de Bright, no creo haberlo logrado del todo. —Escena ocho, la compañera de trabajo de Amelia le ofrece la oportunidad de trabajar para los hermanos Duval— espeta molesto. Sus intensos ojos grises son casi como una tormenta eléctrica que me crispa los nervios. ¿Por qué me tiene que afectar tanto este hombre? ¡Es mi jefe por el amor de dios! Seguramente esté sugestionada por todas las cosas que he escuchado, sumándole a que es muy atractivo y tiene un porte muy dominante. Es casi mi tipo, sin todo el asunto de persona inaccesible. —Sí, por supuesto— digo y luego comienzo a citar los diálogos de Amelia. Lo que resta de la reunión pasa sin inconvenientes con un arduo trabajo mental de mi parte para no distraerme. O más bien, para no dejar que la presencia del director me afecte. Casi me arrepiento de haber firmado este contrato, pero luego me encuentro disfrutando de verdad a mi personaje y a la historia, por lo que me digo que vale totalmente la pena. Al menos eso espero. (…) —Mañana habrá otra lectura de guion después de las doce, seguido de las fotografías de los demás actores. También deben ir con los diseñadores de vestuario para que tengan las medidas de todos. Creo que con eso culminarían el día de mañana. ¿Alguna duda?—nos indica Luke, leyendo sus notas de una libreta, en donde supongo que anota todo lo que se le ordena porque siempre la tiene a mano. Klaus, el que hará del abuelo de Amelia, se acerca para preguntar si primero deberían ir con los diseñadores de vestuario antes que a la sesión de fotos, por lógica. Lo que hace que el asistente de director se ponga nervioso al darse cuenta de que cometió un ligero error, dándole la razón a Klaus. Es entonces que poco a poco mis compañeros comienzan a irse de la sala, despidiéndose de los demás. Bright se va junto con Clear Bree, quien lo llevará de camino. Por lo que me dispongo a irme, pero por alguna extraña razón estoy ligeramente inquieta. Lo he estado desde que Dominick Eragon abandonó la sala en el momento que terminó la reunión. ¡Basta, Annelise! Debes enfocarte en lo importante, tu carrera. No comenzar a obsesionarte con un tipo que parece ser un imbécil insensible y que por encima de todo es tu jefe. Si bien es lo que me digo, me es imposible no comenzar a seguir al abogado del director una vez lo veo en el pasillo. Trato de ser lo más sigilosa posible y tratar de mantener cierta distancia, pero en un momento dobla a la izquierda y desaparece. Por lo que supongo que entró en algún lugar, pero es difícil saberlo habiendo cinco puertas posibles. j***r, debería dejar este comportamiento irracional de adolescente hormonar y largarme a casa de una vez. La abuela me lo ha dicho miles de veces, mi curiosidad es del diablo. Cuando estoy dispuesta a dejar mi curiosidad de lado, escucho la voz amortiguada del abogado del director a través de una puerta. Me digo las mil razones del porqué escuchar a través de la puerta está mal y cuan inmaduro de mi parte sería hacerlo, pero no puedo evitarlo en cuanto escucho mi nombre. —… Dejando de lado el tema de los patrocinadores pendientes, ¿qué harás con Crewe? —No entiendo a qué te refieres— le contesta el director. —Puf es obvio que Mack no se preocupa por nada, la chica podrá ser talentosa, pero es un poco… — se detiene y escucho un murmullo pero es demasiado bajo como para que el sonido llegue a través de la puerta — digo que es poco profesional a veces y el metraje que tienes en mente es una superproducción. ¿Quién dice que no se fue de viaje por algo más que unas vacaciones? Tienes que admitir que es un poco dudoso que lo hiciera ni bien terminó esa película, escuché decir a Mack que ni siquiera fue al estreno, al pase de prensa, ni a la fiesta post estreno. No me veas así Nick, sabes que solo me preocupa tu carrera y velo por tus intereses. Y no creo que el que la hayas conocido antes sea una buena razón para contratarla. —Mackenzie es buena en su trabajo, pero eso no es suficiente para juzgar a Crewe. No la quiero por los rumores o fama, lo que valoro es su talento. El cual no es desmerecido ni exagerado, es un hecho innegable. Veremos más de él a medida que grabemos y decidiremos qué hacer a continuación. Ya firmamos un contrato y el papel principal es suyo, sin quejas. ¿Eso es todo? —dictamina con dureza. Casi me dio escalofríos. ¿Así le habla a su amigo? Jesús, el hombre es una piedra. Espera, ¿qué acaba de decir? ¿Me defendió? ¿Eh? ¿Cómo? Escucho sus voces amortiguadas y un par de pasos, por lo que me alejo rápidamente y me meto en la primera puerta que encontré para esconderme. Mientras esperaba que se alejaran, trato con todas mis fuerzas tranquilizar mi respiración. Maldita sea, debería ir al gimnasio más seguido. — Eh, ¿Annelise? — dice alguien a mis espaldas y casi salto del susto. Al darme la vuelta me encuentro con un Luke muy confundido mirándome como si tuviera dos cabezas. — Uhm, hola Luke. ¿Qué tal? Me acabo de perder. Este edificio es enorme, ¿no crees? — trato de aparentar tranquilidad pero aunque es obvio que no compra mi acto, ajusta sus lentes y asiente. Es entonces que me doy cuenta que estoy en una pequeña oficina, asumo que es la suya, en donde hay un escritorio abarrotado de papeles, un par de sillas, un pequeño librero y un ventanal al fondo rodeado de plantas. Hey tiene lindos cactus. —Sí, es confuso a veces. Al final del pasillo gira a la izquierda y encontrarás el ascensor. — Gracias. Supongo que nos veremos mañana. — Sí, sí. Acabo de enviarles a todos sus horarios por correo. Mañana haremos los ajustes para el plan de rodaje, así que al final del día también se los enviaré — dice mientras se mueve con inquietud. Diría que estar nervioso es su estado de ánimo continuo. — Está bien. Gracias, Luke. Nos vemos — me despido dándole un beso en la mejilla, cosa que lo hace sonrojar furiosamente por lo que río un poco y me voy. Es lindo. Si no fuera algo así como mi subjefe, me haría su amiga. Uhm, tal vez cuando termine la película y eso… Una vez dentro del ascensor, vuelvo a repasar la conversación que escuché a escondidas tratando de entenderla mejor. Punto uno, dudan de mi profesionalidad. Punto dos, el director me defiende. Punto tres, ¿acaso George dijo que me conocen de antes? No recuerdo tal cosa. Al final, termino desvenándome los sesos durante todo el camino a casa pero no llego a una respuesta. Sinceramente, no logro llegar a entender del todo lo que sucedió últimamente y eso que suelo considerarme una persona inteligente. ¿Debería preguntarle al director? No creo que eso funcione, nunca dio a entender que me conocía. Pero estoy segura que lo vi por primera vez en la cafetería cuando nos chocamos, nunca olvidaría a alguien que se ve como él. Y si fuera así, mis amigos deberían haberme dicho algo pero nada. En cuanto llego a mi casa y abro la puerta, percibo el bullicio típico de mi familia. Por lo que trato de despejar la mente durante lo que resta del día y seguir adelante. Tal vez lo mejor para todos es que me olvide de todo lo sucedido y me centre en mi trabajo, teniendo en cuenta que cuestionan mi profesionalidad. Sí, un borrón y cuenta nueva.
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