Escucho la televisión de fondo mientras leo los correos electrónicos pendientes. El más reciente es el de Luke, con el plan de rodaje de la semana, en donde estaremos toda la mañana grabando. Tardamos un par de días en culminar los preparativos pre-grabación que faltaban, pero logramos empezar a grabar hacia el final de la semana. He de admitir que me leí varias veces el guion, porque me gustaba mucho mi personaje. Además de que estuve leyendo libros de interpretación para tratar de disipar un poco la ansiedad por las escenas dramáticas, apenas y eran dos o tres, pero eran importantes para la trama por lo que había que hacerlas a la perfección. También estuve ocupada contactando a mis ex compañeros de clase de la universidad para pedirles consejos sobre interpretación, fueron unos pocos y de los que más confiaba para no divulgar nada. Si bien me rompí el culo estudiando actuación por cuatro años, siempre hay cosas nuevas que aprender.
El que dijo que ser actor de Hollywood era fácil es porque no sabe todo el sacrificio, estudio y esfuerzo que conlleva.
Al terminar de contestar los mensajes me doy cuenta que me queda menos de una hora para llegar al set, por lo que me dispongo a terminar de vestirme y pasar por la cocina por un desayuno rápido. Estaba en mi departamento desde hace unos dos días, tomando mi fin de semana libre para preparar las cosas para cuando mis amigos regresaran de su viaje.
Fue una semana agitada pero lo que realmente me agotaba es la pequeña cuestión del director y su conversación. Soy una chusma y debería ir al infierno por eso, lo admito. Pero soy actriz, esto es Hollywood y mis mejores amigos son periodistas; la necesidad de saber está demasiado arraigada en mi sistema. No se lo he contado a nadie, por lo que tal vez es eso lo que me está carcomiendo, eso o el hecho de que trabajar demasiado cerca de Dominick Eragon era una tentación. Sí, era duro, mandón y me hacía enojar cuando hablaba con condescendencia al punto de que una vez tuve que salir del set para maldecirlo con todo mi ser, pero no voy a negar que fuera excelente en su trabajo. Sabe dirigir a los novatos bastante bien además del equipo de cámara y personal técnico.
Una vez estoy vestida, salgo de mi cuarto hacia la sala de estar, en donde me sorprendo de ver a mis amigos sentados en el sillón frente al plasma con varios paquetes de dulces a su alrededor.
—¿Cuándo llegaron y por qué no me avisaron? —les inquiero cruzándome de brazos.
Ness es quien voltea primero a verme, golpeando el hombro de Jess en el proceso, quien se sobresalta y se da vuelta para verme.
— Lo siento Ann, llegamos a las cuatro de la mañana y pensamos que no valía la pena despertarte. Sobre todo un lunes, sería muy desgraciado de nuestra parte. ¿Cómo estás? ¿Vas al set? —cuestiona Jess y se refriega los ojos. Es entonces que noto los ojos empañados de ambos, pero antes de preguntar por qué están llorando, escucho los diálogos de “Un paseo para recordar”.
— ¿Por qué están mirando esa película de nuevo? Creí que habíamos acordado que no podían verla sin llorar por lo que no la verían más.
—Lo que pasa es que tenemos que mantenernos despiertos y hace unas dieciséis horas que no dormimos pero no podemos hacerlo ahora porque a las nueve tenemos que ir a trabajar —explica Jess dando un largo bostezo, está vestida con su traje formal de tubo un poco desarreglado, con grandes ojeras y el cansancio marcando toda su cara. Ness tampoco parece estar mejor.
—¿Qué tiene que ver eso con la peli? —pregunto mientras me deslizo detrás del sillón para llegar a la cocina. Sí, no hay nada que separe una habitación de otra. Detrás del sillón esta la pequeña mesa que usamos para comer, y detrás de esta está la pequeña isla de la cocina, la cual tiene lo necesario para cocinar. Hay un espacio entre esta y luego están las alacenas y el fregadero, junto a nuestra heladera chillona. El baño está al final del pasillo, junto con la habitación de Jess y, enfrente, la de Ness. La mía es la única que da directamente a la sala-comedor-cocina.
—Nada en realidad. Estuvimos viendo “Diario de una pasión” en el vuelo y debatimos sobre cuál es mejor. Por lo que decidimos mirar de nuevo esta para reafirmar mi argumento de que esta es mejor porque duele más al ellos tener más momentos juntos. Además de que es una forma de no dormirnos —escucho a Ness y hago un sonido afirmativo para decirle que estoy escuchando.
Busco en la heladera algo que no esté caducado, puesto que aún no he podido ir al supermercado. Pero al menos logré tener el apartamento brillando de limpio, todo lo que se puede al menos. Encuentro una manzana y jugo de naranja. Nada mal para empezar. Después puedo ir a la cafetería si me da hambre.
Al voltearme noto que Jess se ha ido y que Ness está usando su teléfono.
—¿Y Jessica?
—Fue a buscar un cargador para los celulares en su habitación.
—Cuida de que no toque su cama, porque una vez que lo hace se desmaya en el colchón hasta el otro día —advierto mientras termino de comer la manzana.
—Lo sé, ahora voy. Este sillón es tan cómodo, dios como lo extrañaba. A pesar de haber peleado con Jessica sobre el color verde vómito —ambos hacemos una mueca por eso. Sí, es horrible pero no niego que es demasiado cómodo. Ness suelta un bostezo y se restriega los ojos.
—Oye Ness, ¿sabes si… digo puede que haya conocido a Dominick Eragon antes? —suelto antes de procesar lo que estoy diciendo.
¡Olvidarlo y una mierda, ¿no, Annelise?! Carajo.
Mi amigo parpadea repetidas veces con confusión.
—No lo creo, no. Él ya era famoso cuando empezaste a ser conocida, así que hubiese sido imposible no reconocerlo en algún lugar. Además de que no frecuentaban los mismos círculos al Eragon estar contratado por otra productora. Y si no mal recuerdo, él no suele ir a las galas benéficas de Hollywood. Sin contar de que a estas siempre has ido con nosotros, por lo que aún si te hubieras cruzado con él y no lo reconocieras, apuesto a que Jessica lo habría hecho en un santiamén —explica, aun viéndome como si me hubiera salido otra cabeza.
Sé cuál era su pregunta implícita, el por qué le salía con eso ahora. Pero la ignoré. Porque se supone que iba a dejar de lado este tema, ¿Cuál es el punto de obsesionarme con esto? Soy una estúpida.
Es entonces que Ness vuelve a refregarse los ojos, bostezando por el cansancio. Por lo que elijo evadir el tema preguntándole cómo le fue. Y funciona.
—Dios, a veces odio mi trabajo. En serio, con todos los vuelos que hacemos para cubrir las noticias es como si trabajara horas extras sin pago extra. Además de que odio volar, un niño estuvo pateando mi asiento durante las dos horas de vuelo y una pareja no paraba de discutir gritando. Tampoco olvidemos lo horrible que terminó el caso de San Diego, que por si no lo sabías se trataba de un pirómano psicópata que logró matar a cinco personas y dejó herida de gravedad a doce. Al menos atraparon al bastardo hijo de puta.
Me acerco y le doy un apretón en el hombro como apoyo. Parece agotado y más sombrío de lo normal. Es triste porque Nelson es divertido y siempre está bromeando, por lo que para estar así debe estar realmente agotado. Lo peor de todo es que en pocas horas debe parecer estar perfecto ante las cámaras.
Y aquí estoy yo, con mis problemas estúpidos.
— No voy a negar que eso es espantoso, Ness. Si quieres podemos salir a algún lado después para tratar de despejarnos —sugiero y parece que eso lo anima, porque sonríe y comienza a mandar mensajes en su celular.
—Sabía que eras mi amiga por algo —dice al tiempo que empieza a teclear furiosamente en su celular para después murmurar y levantarse de golpe, yendo a la habitación de Jessica.
Cuando escucho a ambos discutir sobre no dormirse, asumo que nuestra amiga había noqueado en la cama por lo que decido que es momento de dejarlos resolver sus problemas. Supongo que el caso también impactó en Jessica a su manera, por lo que entre ellos se entenderían.
Durante el camino hacia el set puse las noticias en la radio hasta que encontré el reportaje que cubría su caso en San Diego. Y cuando llegué al estacionamiento del mismo, tenía el estómago revuelto ante las noticias. Ahora entendía más el estado de ánimo de mis amigos a la vez que admiraba su trabajo, no era fácil ser periodista de sucesos.
Salgo del auto con la determinación de blanquear mi mente para enfocarme en mi trabajo. Por lo que en el corto recorrido hacia el set de grabación, practico los diálogos de las escenas que grabaremos hoy en mi cabeza. Saludo al guardia que custodia la puerta y asiente reconociéndome. Una vez dentro, escucho las diversas conversaciones que rondan el lugar, las cuales son bastantes para ser apenas las ocho de la mañana de un lunes.
—Annelise, te esperan en tu camerino para prepararte. Empezaremos en media hora —dice un técnico en cuanto me ve. Lo saludo y me dirijo directamente hacia mi camerino, en donde veo a la estilista, la coordinadora de vestuario y a un par de chicas más.
Y así empieza mi día.
(…)
—¡Está bien, está bien! ¡Todos tomaremos un descanso de diez minutos antes de continuar! Traten de repasar la escena y meterse en el papel, necesito percibir sus sentimientos desde aquí y no lo están logrando —nos marca el director. Al instante todos nos quejamos un poco pero acatamos sus órdenes. Ya vamos diez tomas de la misma escena por lo que todos estamos un poco tensos y cansados.
Bright se acerca para charlar pero yo lo evado yendo directamente hacia mi camerino. Justo es una escena en donde él no aparece, por lo que está bastante burbujeante en comparado con Marcus Lawson, Zeke Black —quienes hacen de los mafiosos —, un par de chicos extra y yo. Me agrada mucho mi co-estrella pero lo que necesito en este momento es sentarme a tomar agua y cerrar los ojos un momento.
Una vez entro en mi lugar, me siento en uno de los sillones al fondo, agarro una botella de agua de la mesita ratona. Mas no dura ni un minuto antes de que la acabe por completo. Habrán pasado seis horas tal vez desde que comenzamos a grabar y el director no ha parado de marcarnos errores o repetir escenas por lo que estoy a dos pasos de estrangularlo. Amo mi trabajo, pero mierda que es agotador. Para peor, el tipo parece estar muy enfocado en mis errores más que nada. Por lo que me es inevitable rememorar la conversación que escuché a escondidas hace días y el cuestionamiento de si estoy hecha para este papel. Sobre todo porque si bien la protagonista tiene su carácter, es demasiado emocional —siendo esta una de las razones por las que el abogado descubre su farsa — para mí gusto. Todo es serio y asfixiante.
Veo varias notificaciones en mi celular, pero mi atención se centra en los mensajes del grupo familiar. Hay más de cien, pero me fijo en los últimos.
Abuela: Si alguien pregunta, somos pobres y vivimos en el distrito de Boyle Heights. Somos emigrantes latinos y trabajamos en una peluquería.
Papá: Qué
Tío Juan: por qué tenemos que ser pobres????
Linda: Mamá qué hiciste?
Abuela: Oh naaaada. Puede que me haya conseguido un sugar daddy
Tío Juan: puedes conseguirte un sugar daddy con tu edad?
Lolo: tendría que tener como ochenta para que lo sea
Abuela: Cállense, tiene 65 y para él tengo 42
Papá: en cada pie
Los mensajes seguían pero decidí que era suficiente o estaría pegada al teléfono riendo de lo loca que era mi familia, sobre todo mi abuela. Reviso un par de notificaciones en las r************* , contesto algunos mensajes más hasta que creo que es suficiente por ahora. Me acerco al espejo para asegurarme que todo está listo y salgo del camerino. En el pasillo me encuentro con Luke corriendo, quien me grita que me apure porque están por grabar de nuevo. Me distraigo viéndolo golpearse contra una puerta que se abre de pronto por Klaus y golpea al asistente del director, haciendo que caiga al piso. Klaus y yo nos miramos sin saber qué hacer, hasta que minutos después, él se acerca a ayudar a Luke, quien se queja en murmullos y trata de tomar los papeles que se le cayeron al piso por el impacto.
Debo haber estado demasiado enfocada con ellos porque lo siguiente que sé es que choco contra alguien y termino cayendo de culo al suelo también. Gruño por el golpe pero me muerdo la lengua para evitar soltar insultos en mi trabajo. Cuando me levanto es que noto contra quién choqué, Dominick Eragon, quien me mira como si fuera una hormiga que acaba de aplastar con su zapato.
—Deberías estar en el set grabando la toma —dice severo. Como un regaño.
—Justo estaba haciendo eso pero Luke se cayó y… Él me interrumpe, mirando sobre mi cabeza.
—No importa. Diez minutos son diez minutos, sin excepciones. No debería tener que venir a buscarte.
Abro y cierro la boca buscando algo para contestarle por su actitud tan de mierda conmigo. Pero me recuerdo que es mi jefe y no hace mucho defendió mi lugar en este proyecto. Por lo que elijo seguir de largo en silencio, ignorando el ácido que baja por mi garganta de todas las palabras que me trago. Porque así es la vida adulta.
Me instalo en mi lugar, mientras les sonrío falsamente a Marcus y Zeke, quienes parecen un poco nerviosos todavía. Los camarógrafos y demás técnicos retoman sus lugares, a la par que el director, junto con Luke, se sientan en sus sillas. Luego el señor Eragon da la orden de continuar, por lo que pongo todo mi empeño en interpretar mi papel y no dejar que el enojo que me corroe se note.
Un par de horas y tomas después, dan por finalizado el día y me dispongo a irme inmediatamente. Pero cuando estaba por salir, un par de compañeros junto con Bright, me asaltan para preguntarme si quiero ir a comer con ellos.
—Capaz que en otra oportunidad —prometo.
Ellos me toman la palabra y se despiden, saliendo por la puerta delantera, entonces supongo que irán al restaurante de la vuelta. Por mi parte, me dirijo hacia la salida que da al estacionamiento, pero cuando estoy frente al auto y busco las llaves en mi bolso, noto que dejé el celular en mi camerino.
—Carajo lo que me faltaba —bufo.
Vuelvo a entrar al edificio, ignorando a todo aquel que se cruza en mi camino. Mayormente son del equipo técnico o el personal pero no estoy segura porque apenas me doy cuenta a quien sobre paso en el camino.
Realmente no sé por qué estoy tan molesta. Sí, mi jefe fue un culo conmigo, pero eso ha estado sucediendo desde que comenzamos a rodar y realmente no era la gran cosa. Era conocido por tener esa actitud mezquina pero eso es lo que ayudaba en su mayoría al rodaje. Tal vez era el hecho de haber visto a mis amigos mal esta mañana, las noticias del pirómano, el estrés o el cansancio, pero sea como fuere, realmente me dejó enojada. Y cuando vi al director hablando con Miss Mackenzie al doblar en el pasillo, no pude evitar esconderme a escuchar su conversación.
Soy una chusma, demándenme.
—… Estamos bien de tiempo, ya que comenzamos antes dado los imprevistos, pero recomiendo comenzar con la promoción adecuada una vez consigas los permisos que faltan. Estimando que todo el proceso de producción demore entre seis a ocho meses y el de preproducción dos meses máximo, tenemos que ir pensando cómo conseguir público para que cuando la película se estrene. Con la entrevista que hicieron Bright y Annelise conseguimos un poco de audiencia pero con solo los admiradores de Crewe no basta, es conocida pero no lo suficiente pero eso ya lo sabías cuando la contrataste —dijo Mackenzie. Y no pude evitar notar su tono mordaz al final.
¿Qué problema tenía conmigo esta tipa? ¡Ni que le hubiera asesinado a sus tarántulas!
—Esto lo hablaré después con el equipo, en la reunión concretada. No necesito que vengas a recordármelo, Sasha —gruñe molesto.
Ella parece enojada por su respuesta y algunos de sus rizos se desatan de su moño cuando se gira para irse. Creo que le dice un par de cosas más pero no estoy segura. Cuando noto que mi jefe está por venir hacia donde estoy, doy dos pasos hacia atrás y finjo que estoy pasando de casualidad, no escuchando a escondidas.
—¿Olvidó algo, Crewe? —cuestiona, enarcando una ceja. Y no debería ser posible, pero el gesto hace que sus facciones resalten, haciéndose más atractivo. ¿Qué clase de suerte es tener un jefe idiota pero guapo?
—Dejé mi celular en el camerino así que… —digo mientras trato de pasarlo de largo para llegar a mi puerta, que no estaba muy lejos en realidad.
Volteo a verlo cuando siento que me miran fijamente. Y en efecto, su intensa mirada de tormenta no me quita los ojos de encima. Su expresión circunspecta me da escalofríos. Sobre todo cuando lo que dice y hace es tan diferente. Defiende mi puesto, pero es severo conmigo; me habla con condescendencia pero siempre me mira fijo. Realmente no lo entiendo.
Agradezco a dios cuando salgo del camerino y él ya no está, por lo que trato de irme a casa lo más rápido posible e ignorar todo lo relacionado con Dominick Eragon.
(…)
Al día siguiente me despierto con la alarma, un poco más alegre que ayer. Pues, cuando llegué a casa me encontré con nuestra heladera llena y la comida hecha, todo obra de Nelson supuse. Y, tal como esperaba, me encuentro con el desayuno listo en cuanto llego a la cocina. Al no haber rastro de ninguno de mis amigos, me acerco a la heladera en donde está una nota pegada.
“Tuvimos que irnos temprano, nos llamaron para cubrir un accidente múltiple en Pasadena. Volveremos para la cena” -Jess.
Me desanimo un poco al no poder desayunar con ellos. Sobre todo porque ayer ellos llegaron en la noche y apenas pudimos hablar. Sin embargo, trato de ignorar la sensación fea, como los panqueques que me dejaron y parto hacia mi propio trabajo.
Primero tenemos el ensayo de las tomas que grabaremos hoy, en donde la mayoría son con Bright. Por lo que se hace más ameno con su buen humor, incluso cuando el director le corrige un par de cosas, pero no puedo evitar notar que en vez de gritarle frente a todos, hace que tomemos un descanso y luego se acerca a mi compañero a hablarle más seriamente. Lo cual es muy loable de su parte, teniendo en cuenta que Bright es un novato. Sin embargo, me hace preguntarme por qué conmigo no hace eso. Él me cuestiona y corrige frente a todos, claro tiene razón en la mayor parte pero ¿no nota que es un poco humillante? ¿O estoy siendo muy sensible? Recuerdo que Kirk, el director de “Ladrona de Ramos” gritaba todo el tiempo y a todo el mundo por igual, era un tirano pero al menos no hacía diferencias.
Ah j***r, debo dejar de ser tan llorica.
Pero a pesar de decirme eso, no puedo evitar explotar un par de horas después, en medio de la grabación de una escena.
—¡Corte! ¡Crewe, debes cambiar tu enfoque! No siento la preocupación de Amelia, trata de no decir tus diálogos de memoria como un robot, sino que dilos como si te surgieran en el momento —me indica el director.
—¿No es eso de memoria?
Él niega con la cabeza.
—Sabes qué decir, pero el timbre de la voz tiene que denotar la preocupación profunda del personaje, deja que tiemble un poco, siente la emoción y habla.
Asiento, entendiendo la idea. Entonces comenzamos de nuevo, pero llegados al mismo momento, se anuncia otro corte y el director me observa con desaprobación.
—No me lo creo, aún suenas muy falsa, Crewe. Sintoniza tus expresiones y ademanes con la emoción que tratas transmitir —corrige y su tono es tan condescendiente, como si yo tuviera cinco años, que no puedo más. Es insufrible y ni siquiera sé porqué me afecta tanto siendo que tuve jefes que me gritaban todo el tiempo. Me voy del set, ante la atenta mirada de todos. Camino furiosa hacia mi camerino, para recoger mis cosas e irme. Pero en cuanto trato de salir, me encuentro con el director al final del pasillo, quien se acerca con un ceño profundo, afilando sus rasgos al punto de dar miedo.
—No puedes irte a la mitad de tu trabajo —declara con rudeza.
Y el bastardo tiene razón, mi carrera depende de mi reputación por lo que no es ético irme sin más. Eso y que estoy atada a un contrato.
—No, pero me estoy tomando el descanso de diez minutos. Los necesito luego de que me hayas estado tirando mierda toda la mañana —contesto demasiado molesta como para modular mi voz, soy hostil y grosera.
Y maldita sea, me van a despedir.
El director se queda en silencio unos momentos antes de asentir, dejando ir su ceño y volviendo a su expresión indescifrable.
—Diez minutos y volvemos a grabar. Seguiremos con la escena veinticuatro, así que vendrán a hacerte un cambio de vestuario —
ordena sin parecer ni un poco afectado ante mi anterior arrebato. Acto siguiente, se aleja caminando con las manos en los bolsillos, encontrándose con su asistente, yendo junto con él al set.
Al final termino hecha una bola de confusión en mi camerino. Rememorando todo lo que sé acerca de Dominick Eragon, su actitud para conmigo, su postura ferviente al darme este papel, su reputación de perfeccionista e idiota, las conversaciones que escuché a escondidas. Pero sobre todo, revivo lo sucedido una y otra vez.
Por alguna razón, siento que me acaban de dar un puñetazo en la cara.