Mirando desde otra perspectiva.

1347 Words
La mañana llega demasiado rápido. Apenas había dormido un par de horas, mis ojeras de panda me delatan, y no porque no lo intentara. Cada vez que cerraba los ojos, la escena de Ryan y Daniela invadía mi mente como una pesadilla repetitiva. Pero esta vez, no lloré. Quizás porque ya había derramado todas las lágrimas posibles o porque, en el fondo, algo dentro de mí había cambiado. Algo que me impulsaba a hacer algo más que lamentarme, hasta que vi la foto en la pantalla de mi celular. Tenía una foto con el fatal de mi ahora, ex. —¡No voy a llorar, no voy a llorar!— me repetía mientras buscaba en la galería de fotos una con mi gata, para emplazarla. Aproveche para eliminar todo rastro de recuerdos por lo menos en mi teléfono. Ya el tiempo se encargará del resto. El desayuno con mi tío fue breve. Me saludó con una sonrisa amable mientras preparaba su café matutino. —Hoy tengo una reunión en la empresa, pero si necesitas algo, estaré de regreso al mediodía —dijo. —Por cierto, pasé la noche pensando en lo que hablamos ayer. Nashla, tú tienes un talento que siempre has ignorado. Es hora de que lo uses. —¿Talento? ¿Qué talento? —pregunté, algo desconcertada, mientras muerdo mi panqueque con doble porción de Nutella y mantequilla de maní con un toque de mermelada de fresa acompañado de un enorme vaso de jugo de frambuesa. Mi tío sonrió como si estuviera a punto de revelar un gran secreto. —Eres brillante con las r************* y el marketing digital, también sabes dirigir y organizar, planear y ejecutar. Un trabajo como asistente, secretaria o algo parecido te caería bien y de paso te distraes de tanta mierda. Lo he visto en las cosas que haces por pasatiempo. Si canalizas esa energía, podrías lograr cosas sorprendentes. Tengo algunos contactos en una agencia de publicidad local. Podría concertar una reunión para que les muestres lo que sabes hacer. Al principio, la idea me pareció absurda. ¿Yo, trabajando en una agencia publicitaria? Era difícil de imaginar. No me veo toda estirada con una falda enseñando todo lo que Dios me dio. Eso es un trabajo para una modelo, alguien tan delgada y delicada como un ángel caído del cielo, no me veo en tacones de aguja, ni lidiando con gente de aquí para allá. Me veía como un bollo regordete con paticas, caminando de arriba abajo y posiblemente muchos clientes y empleados me criticaran por mi físico. Pero la forma en que mi tío hablaba, con tanta convicción, plantó una semilla en mi mente. Quizás era momento de dejar de subestimarme. —Voy a pensarlo —respondí, aunque sabía que ya había tomado una decisión. Ese día lo dediqué a reorganizar mi vida. Después de inscribirme en el gimnasio local, decidí ir a la casa de mi tío Andrew o “tío Drew” para recoger mis cosas. La tensión en el aire daba asco, estuve por un momento buscando a mi gata Sunny, una hermosura angora de pelaje amarillo y ojos azules. Busque y busque en todos lados, pero la ociosa no aparecía por ningún lado, era lo último que me faltaba por empacar en su jaula desde que llegué. Mi prima estaba en el patio trasero, junto a la piscina, me dijo la ama de llaves como si estuviera preguntando por ella, alce la vista por la puerta de cristal que da al patio donde está la alberca, mirando con satisfacción algo que no podía distinguir desde donde estaba. Al acercarme, mi corazón se detuvo: su pie empujaba a mi gata, una y otra vez, mientras la pobre intentaba desesperadamente salir del agua. —¿¡Qué estás haciendo, desgraciada!? ¡Sunny! —grité, corriendo hacia ella. —Es solo un animal. No es gran cosa. Tu gata destruyo mi zapatilla favorita y la lance desde la ventana,(volvió a aventarla con el pie la malvada) jajaja, mira como hace, la hubieses visto, baje rápido por las escaleras antes de que saliera y aun intenta escapar —respondió con una sonrisa burlona, sin detenerse. Mi cuerpo se llenó de ira. Sin pensar, la empujé al agua con todas mis fuerzas. El sonido del chapuzón resonó en el aire, y su grito de sorpresa fue rápidamente silenciado por el agua. —¡Ayuda! ¡No sé nadar! —comenzó a gritar, pataleando desesperadamente. El jardinero Momo, que estaba cerca, se lanzó inmediatamente para sacarla. Yo, mientras tanto, tomé a mi gata en brazos y la envolví en una toalla, ignorando las miradas acusatorias de los demás. —Si vuelves a tocarla, no respondo de mí —le dije a Daniela cuando finalmente salió de la piscina, empapada y furiosa. Mi tío Andrew apareció justo después del incidente. Mi tio Aunque intentó mediar, sabía que nuestra relación ya estaba rota. Recogí mis cosas y me despedí de él con un abrazo frío pero respetuoso. Esa casa ya no era un lugar seguro para mí. Por la tarde, mi tío Vilorio cumplió su palabra y me puso en contacto con la agencia de publicidad. Me dieron una cita para una entrevista al día siguiente. Pasé horas preparando una presentación, recopilando ejemplos de los pequeños proyectos que había hecho para amigos y familiares. No eran nada del otro mundo, pero mostraban mi creatividad y mi habilidad para conectar con la gente a través de las palabras y las imágenes. La entrevista fue un torbellino de emociones. Al entrar a la elegante oficina, me sentí como un pez fuera del agua. Las paredes estaban adornadas con logotipos de marcas famosas y premios enmarcados. Me recibieron dos ejecutivos: Sophie, una mujer de mirada penetrante y aire sofisticado, y Julien, un hombre joven con una sonrisa cálida que logró calmar un poco mis nervios. —Así que, Nashla, cuéntanos un poco sobre ti —dijo Sophie, cruzando las piernas y tomando un sorbo de su café. Respiré hondo y comencé a hablar. Al principio, mi voz temblaba, pero a medida que explicaba mis ideas y mostraba mis ejemplos, la confianza comenzó a crecer. Les hablé sobre estrategias para atraer a clientes jóvenes, sobre cómo las r************* podían ser una herramienta poderosa para construir una marca, y sobre la importancia de conectar emocionalmente con la audiencia y un millón de cosas que sabía de antemano. Cuando terminé, hubo un breve silencio. Sophie intercambió una mirada con Julien, y luego ambos sonrieron. —Tienes mucho potencial, Nashla —dijo Julien. —No solo eso, también tienes ideas frescas. Creo que podrías aportar algo único a nuestro equipo. —De acuerdo —intervino Sophie. —Queremos ofrecerte una posición como asistente de marketing. Es un puesto de entrada, pero creemos que tienes lo que se necesita para crecer rápidamente aquí. ¿Qué dices? Por un momento, no supe qué responder. Nunca me había imaginado recibiendo una oferta de trabajo en un lugar como ese. Pero luego pensé en todo lo que había pasado, en cómo me había sentido invisible y subestimada durante tanto tiempo. Era hora de cambiar eso. —Acepto —dije, con una sonrisa que no podía ocultar mi entusiasmo. Esa noche, celebré con mi tío Vilorio. Pedimos pizza y brindamos con refresco, riéndonos como si no tuviéramos un cuidado en el mundo. Por primera vez en mucho tiempo, sentí que tenía el control de mi vida. Antes de irme a dormir, recibí un mensaje inesperado. Era de Ryan. «Lo siento mucho, Nashla. Fue un error. Por favor, dame otra oportunidad». Leí el mensaje varias veces, sintiendo una mezcla de enojo y desprecio. Pero en lugar de responder, simplemente lo borré. No había lugar para él en mi nueva vida. Me di cuenta de que solo buscaba sexo y lo encontró con mi queridísima prima. Mientras me acomodaba en la cama, una sonrisa cruzó mi rostro. Puede que todavía tuviera un largo camino por recorrer, pero por primera vez en mucho tiempo, sentía que estaba avanzando. Y eso era todo lo que necesitaba.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD