Stuart no dejó de molestar e insultarme por mensajes de texto y eso ocasionó que mis padres no dejaran de preguntarme qué estaba sucediendo entre nosotros dos, pero no había nada por decir, creo que fue muy evidente los celos absurdos a los que me estaba enfrentando.
Es lunes por la mañana y aquí estoy sentada en la cama pensando en qué debo hacer si Stuart decide volverme a molestar, pero no daré mi brazo a torcer, tengo que ser valiente y enfrentarme a él, darle a entender que no puede intimidarme, que no puede hacerme sentir inferior a él y mucho menos que puede hacer conmigo lo que se le venga en gana.
—Hija —me saca mamá de mis pensamientos —sé que lo que estás viviendo con Stuart no es sano, quiero que tengas cuidado por favor, ayer con esas llamada me dejó muy preocupada, no sé que estará pasando con él.
—Lo sé mamá, tendré cuidado no te preocupes y si sucede algo te llamaré inmediatamente.
—Bueno, esperemos que no vaya a suceder nada Nicole, pero no quiero que te descuides o permanezcas sola, preferiría que termines esa relación, estaría más tranquila así.
—Sí madre, no tienes porqué preocuparte, déjame eso a mí.
Sin querer esperar más salgo hacía la prepa rogando no encontrarme con Stuart, por suerte no está así en entro de prisa hacia mi aula de clases, durante la espera lo veo llegar e intento ignorarlo por completo aunque me duela debo hacerlo porque si me doblego ante él sabrá que puede hacer con mi persona todo lo que se proponga y no quiero eso.
—¡Nicole!
Ingreso al aula sin decirle alguna palabra, me siento junto a una compañera para evitar que se siente junto a mí y arruine mi día, al salir es igual, me escabullo de su vista hasta entrar a clases donde me siento con alguna compañera.
—Hablemos Nicole.
Hago como si no lo estuviera escuchando, mi cabeza la giro hacia otra dirección, quiero que entienda que no me interesa hablar con él.
—Stuart a su asiento por favor.
Le solicito la profesora
—Esto no se va a quedar así Nicole
El día pasa así, yo huyendo de él y él intentando acercarse a mí a como haya lugar.
Las clases finalizan y huyo hacia la salida donde espera mí papá por mi hermano y por mí, miro a todos lados y el no está, salgo y subo al carro de prisa donde respiro tranquila y me relajo.
—¿Huyendo?
—No, solo no quiero hablar con Stuart papá.
—Sí te está molestando solo dime hija, no puedes estar así.
—Sí claro papá, te diré, pero por ahora vamos a casa por favor.
Él asiente y enciende el auto, miro hacia atrás y ahí está Stuart mirando el auto fijamente. No puedo negar que él lo que me transmite es mucho temor, su forma de ser tan imponente con ese rostro furioso capaz de matar a cualquiera me escalofría el cuerpo.
—Nicole, no quisiera saber que ese escuincle es el causante de los golpes que has traído a casa.
Niego rotundamente y no sé porqué, es como si mi temor no dejará abrir mi corazón.
—Espero que no me estés mintiendo Nicole, no creas que no notamos tus cambios de humos e incluso has cambiado hasta la forma de actuar.
—Es solo que no quiero que Stuart me esté molestando papá, no quiero verlo más, no quiero seguir siendo su novia, él es muy extraño y celoso, solo es eso.
Deseo tener poderes para que ellos crean en mí, pero saben que algo no anda bien y por ende van a indagar hasta obtener la verdad, solo hasta ese día espero que Stuart haya desaparecido de mi vida, no quiero que se preocupen por nada, no merecen hacerlo.
—¿Estuvo molestando ese muchacho?
—No madre, lo ignoré tal y como dijiste, pero no quiero tener contacto con él hasta ver si va a dejar de molestarme.
Después de la cena hice mis tareas y me acosté a dormir, por la mañana reviso mi teléfono y me encuentro mensajes de Stuart pidiendo perdón, pero no, no pienso caer ahí de nuevo, tiene que aprender la lección una vez por todas, no sé que se está creyendo y no me importa si es el presidente del mundo.
Desayuno y voy a la prepa, lo ignoro igual que ayer, para mí no existe, es invisible.
—Nicole, no podemos estar así, tu me amas y lo sabes, no es bueno estar enojados, ya te pedí perdón, hablemos por favor.
No hay respuesta de mi parte, borro el mensaje y continuo mi día.
Miércoles, jueves y viernes son iguales, no dejo de ignorar su voz, su rostro, todo de él ignoro, a este punto me pregunto si entenderá que no quiero una relación con él, conociéndolo creerá que es un juego de quien es mejor entre él y yo.
—Pero mira quién es —son mis primas Mirta, Eida y Zaray —si que estás enorme.
—¿Qué hacen aquí?
—Un fin de semana en tu casa e iremos a disfrutar de una bella noche a la discoteca ¿que te parece?
—No puedo negarme, necesito despejar mi mente y mover un poco el cuerpo para desestresarme.
A casa nos vamos platicando y haciendo planes de qué haremos estos días, nos brincaremos misa para ir a la alberca a nadar un rato.
—No las quiero ver durmiendo tarde muchachas.
Nos sentencia mamá sabiendo lo que somos.
—Lo prometemos tía, además esta abuela tiene sueño
Señala Mirta a Zaray quien no deja de bostezar.
—No se burlen, cualquiera de ustedes estaría así por no dormir bien.
—Estás con sueño todo el tiempo Zaray, entonces eso quiere decir que nunca duermes.
Se burla Eida.
Ellas tres son hermanas, una más grande que la otra, pero se llevan muy bien y a mí me consideran una de ellas.