22. Sombra La habitación estaba en silencio, salvo por el sonido del viento golpeando suavemente contra la ventana. Teté respiraba profundamente, intentando ignorar el calor de la presencia de Mark tan cerca. A pesar de la amplia cama, sentía que él estaba demasiado cerca, invadiendo su espacio personal de una manera casi intangible. Intentó moverse, pero el brazo que sujetaba su cintura no se movía ni un centímetro. Con un último esfuerzo, logró salir del agarre, pero en ese momento, la voz somnolienta del hombre en su oído, hizo que se estremeciera involuntariamente. —Deja de moverte tanto mordelona, quiero dormir un poco más. —Las palabras del hombre le dieron la fuerza necesaria para aventarlo sin lastimar su mano. —¡Quita tus garras de mi cuerpo! Quiero ir al baño. —El chico

