5. Cuando yo ya no esté Teté Mientras observa por la ventanilla del avión, suelta un suspiro. Siente que su vida a partir de este momento, ya no será la misma. —¿Qué piensas? —La voz de Atena hace que gire su cabeza para verla. —Pienso que la vieja Teté se quedó allá y ahora ya no sé quien soy. Nunca pensé llegar a vivir algo así. —Las lágrimas se agolpan en sus ojos, por la impotencia que siente. —Vas a estar bien. Y de nuevo te pido perdón por haberte dejado sola. Nunca imaginamos que algo así pudiera pasar. —Creo que la droga estaba en el trago que me entregó Pris, pero me consta que yo hice el pedido y el mesero las entregó. Ella solo la tomó de la bandeja. Las chicas se quedan pensando que tal vez, esas bebidas eran para alguien más, pero sería muy extraño que casua

