Creo que puedo decir sin temor a equivocarme que soy un bicho raro, porque ¿qué demonios me pasa? Después de correr al baño, me detuve y me miré bien, y me di cuenta de que parecía la puta que todos dicen que soy, con la cara y la ropa llenas del semen de Rayan. Todavía no puedo creer que el imbécil tuviera la desfachatez de hacerme eso delante de sus amigos. Todavía me duele la humillación que sufrí delante de todos. Rayan no tiene vergüenza, ¿por qué si no se habría sacado la polla? ¿Por qué demonios sentimos cosas por gente que no se lo merece? No importa lo que diga o cómo me llame, dentro de mí sigue esa extraña sensación que tuve la primera vez que lo vi en aquel funeral. Es la misma sensación que tengo ahora. Creo que debo de ser una puta masoquista o algo así, porque nada más tiene

