Bueno, eso estuvo cerca. Apenas logro agarrar mi bolso de las escaleras antes de tener que correr tras él. No es hasta que él está fuera de la puerta y en su camino que me doy cuenta de que he dejado mi teléfono celular cargando en mi habitación. ¡Mierda! Bueno, supongo que tendré que arreglármelas sin él hoy. Cuando estamos a unos cinco minutos de la casa, Rayan se detiene al lado de la carretera. Nuevos amigos -Sal de aquí, dice en un tono calmado pero mortal. ¿Este tipo nunca está de buen humor? Siempre está enojado por algo. -¿Qué? pregunto, confundida, porque ¿qué demonios está pasando? -Quiero que salgas de mi coche. Estás apestando con tu olor asqueroso, dice entre dientes apretados. ¿En serio, qué demonios le he hecho? Literalmente solo bajé a la cocina esta mañana y ¿de algun

