Toco el lugar donde duerme mi esposa, pero despierto al sentir que no estoy acompañado de ella, me levanto y coloco una remera, salgo en busca de ella no esta en la cocina ni en la sala de estar. Voy al despacho una brisa fresca pega en mi rostro cuando abro la puerta y la observo afuera en el balcón, tomando frío y mojándose por la lluvia. Llego a su lado y la abrazo por la espalda, siento su cuerpo saltar. — Me asustaste amor. — Acaricia mis brazos pega su cabeza a mi pecho. — — ¿ Que haces aquí tomando frío ? — Acaricio sus brazos. — — No podía dormir y salí a tomar fresco. — La giro entre mis brazos y beso sus labios. — — ¿ Que te quita el sueño ? — Solo algo que hablamos con mi terapeuta. Vamos adentro se está poniendo frío aquí arriba. — Ingresamos al despacho que se mantiene

