Las habitaciones blancas me ponen nerviosa. Desde pequeña pasaba más tiempo en estas habitaciones qué en casa. Enferma de mi panza, enferma de cualquier cosa, por que no tuve la bendición de tener un papá que me cuide. Que nos cuide. Recuerdo la última vez que lo vi, estaba sobre mamá yo tenia 6 años quise pararlo qué ya no la lastime pero no tenía fuerzas. Su mano se puso en mi pecho y me empujó, todo se puso n***o. Desperté en una habitación blanca como en la que estoy ahora.
– Cálmate Alaia. Si te pones nerviosa más rápido late tu corazón.
– No me gustan las clínicas.
– Lo se pero la recaída qué tuviste esta semana es la peor de todas. No me gusta presionarte.¿ Cuando le dirás a tu esposo de tu condición. ?.
– No lo sé. No eh tenido tiempo. Entre la empresa y la ONG se ma van todas las fuerzas.
– ¿Y que te eh dicho yo?
– Qué descanses. Que no me esfuerce demasiado. Pero es que si no hago el trabajo por el qué luche toda mi vida se vendrá abajo.
–¿ Amas a tu esposo ?
– Claro que lo amo Doctor.
– Entonces no esperes más. Y dile tu condición de salud.
– Lo haré. Lo prometo.
Tres días internada y estoy como nueva. Los medicamentos que me da el doc me ayudan a recuperar las fuerzas.
– Amor espérame aquí. Voy a firma tu alta y regreso por ti.
– Gracias amor por todo.
– No tienes que agradecerme. Soy tu esposa y haré lo que sea por ti.
– ¿ Lo que sea?.
– Hay Dios esa sonrisa tuya no me gusta.
Me toma de la cintura y me besa con tanta pasión. No lo quiero soltar. Lo amo y me duele darle la noticia. Pero tengo que hacerlo.
– OK si quieres seguir con esto más allá de un beso debemos ir a casa.
Sale a tranco de la habitación mientras me deja sonriendo. Mi celular suena.
– Hola princesa guerrera.
– Hola mi valiente amiga. ¿ Ya te dieron el alta ?.
– En eso estoy. Elek fue a firmar los permisos de alta y cancelar la cuenta. Salimos a cenar hoy. – Hay silencio en la línea. Y conozco ese silencio. ¿ Que hizo ese imbéciles ?
– Discutimos por un mal entendido. Fue la discusión más fea que tuvimos.
– Dejalo. No te merece. No te hace feliz, ya te lo eh dicho. – Entra mi esposo y se da cuenta de que estoy hablando con mi amiga. Me hace seña que podemos irnos. Toma mi bolso y salimos de la habitación. El me dirije mediante el camino porque sabe que cuando hablo con mi amiga me distraigo fácil.
– Y de que me sirviera si es el cámarografo qué me designaron. Lo vería en el trabajo y sería más humillante. Pero lo que más me duele es que no me crea la verdad. –
– ¿ Que se supone que hiciste. ?
– Es lo que no se que piensa. El cree que le soy infiel.
– No lo que pasa es que es un imbéciles qué no te merece.
Me cuenta lo triste que esta. Que salir a cenar le hará bien. Estoy tan enojada con ese tipo que hace sufrir a mi amiga que no me doy cuenta que las pulsaciones se elevan.
– Cielo. Cálmate te esta haciendo mal.
– Elek ¿ Que pasa ? –
– Se le aceleró el corazón y le duele el pecho.
– OH por Dios. ¿ Ya salieron de la clínica ?.
– íbamos saliendo. Una enfermera la esta atendiendo.
– Perosn Elek yo con mis dramas la hice poner mal.
– ¿ Sabes lo que le hará bien?
— No.
– Qué vengas y estés con ella. Arisha no llores. No se que pasa en tu vida, solo se que ustedes superan todos los problemas juntas.
– Gracias. Elek, gracias por cuidarla tan bien. Salgo del trabajo y voy a tu casa.
– Eso es. Les hará bien hablar a las dos.
Mi esposo camina a mi lado se inclina y acaricia mi rostro. Gracias Dios por haberlo puesto en mi camino.
– Todo arreglado. Sale del trabajo y va a casa. – Mis lágrimas mojan mis mejillas, no lloro de tristeza, lloro porque soy bendecida al tener a este hombre maravilloso a mi lado. –
– ¿ Aún aquí Señora Ball? – La mirada del doctor me desafía o soy yo o es él el qué le dirá la verdad. –
– Estamos de salida doctor. Solo me agite por la emoción. Pero Nazarena ya me atendió.
– Bien. Ve tranquila. Recuerda no tener emociones fuertes.
– Gracias doctor. – El doctor de retira, Elek me ayuda a caminar. –
– Tenemos que hablar de algo amor.
– Sobre que cielo. – Su celular suena interrumpiendo mi conversación con él. – Disculpa amor tengo que atender esta llamada.
– Esta bien cielo, atiende.
Él comienza hablar con uno de sus socios, mientras yo me pierdo en mis pensamientos.
Ustedes me pueden decir ¿ Como hace uno para darle la peor noticias a su compañero de vida. ? ¿ Que harían ustedes. ? Elek puede ser un hombre frío, serio que demuestra ser de piedra para los negocios. Pero en realidad es el ser más sensible, amoroso, atento, llorón, si por que llora por todo. Entonces ¿ Cómo hago yo para darle la noticia que lo derrumbara ? Lo dejará hecho pedazo. Y lo conozco. No podrán salir de esta solo. Va a necesitar a alguien que lo apoye, lo consuele. Que le diga que todo estará bien.
– Amor.
– Perdón ¿ Que pasó ?
– Ya llegamos a casa. Mira quien te espera.
Y ahí esta ella. A pesar de estar triste esta para mi.
– Hola princesa guerrera.
– Hola mi amiga valiente.
Me abraza y se que queremos llorar las dos. Pero somos tan tercas qué frente a él no lo haremos.
– Vayan disfruten del resto del día. Le diré a Blanquita que les prepare la mejor cena.
– ¿ Sabes que eres el mejor esposo que puede tener mi amiga?
– ¿ Hay otro ?
Golpeó su pecho y él se queja. Se que lo dijo en broma. No podría pensar en nadie más que estar con él. Desde el primer día que lo vi en la universidad clavé mis ojos en él y fue la mejor decisión.
Nos vamos a nuestra sala que tenemos preparada en nuestra casa, es la sala de la amistad. Aquí solo entramos ella y yo. Podemos llorar, gritar, reír, bailar, hablar de todo ya qué nadie nos molestará. Si quiero confesar que tengo la mejor amiga que el destino me pudo dar.
– ¿ Recuerdas cuando te encontré llorando en un rincón en la ONG ?
– Si, me dolía mi estómago. Era tan fuerte el dolor que me costaba respirar. Pero mamá estaba mal después de salir de casa qué no quise molestarla. Me preguntaste ¿ Que sucede mi valiente amiga ? ¿ Por que lloras ?
– Me respondiste, me duele el estómago. Pero no quiero molestar a mamá, esta muy triste. Y yo te dije ven toma mi mano. Soy la princesa guerrera yo te salvaré.
– Y lo hiciste. Hablaste con la enfermera de la ONG, me internaron. Vos y tu mamá me cuidaron hasta que me dieron el alta.
– Eso haré ahora. Entonces dime ¿ Como esta tu salud ?
Y ahí esta esa pregunta de nuevo que ronda en mi cabeza. ¿ Como le dices a tu amiga del alma la peor noticia ?.
– Bien. Como dije fue una infección por algo que comí. Mejor dime que sucede con ese ser despreciable.
– No le digas así. Está raro. Me esta reprochando cosas que no son.
–¿ Que te paso el brazo Arisha ? – Ella se tapa un moretón qué le vi cuando se saco la campera. –
– Nada. Me golpe en el trabajo. Estábamos caminando por la escena del crimen y choque con un muble.
– Un mueble. Arisha crecimos en esa vida. Sabes muy bien que no me la creo.
– Es verdad. Owen no es de esa personas.
Golpean la puerta y se que es Blanquita. Arisha le ayuda y luego de da un abrazo en agredecimeinto. Pasamos el resto del día poniéndonos al día. Me cuenta de su trabajo y lo que paso en la ONG esos días que estuve en la habitación blanca.
Me cuenta de su sobrino. Ese preciso niño que le roba la ternura a todo el mundo.
Mientras ella me habla y se ríe por las locuras de su pequeño ángel, yo le pido a Dios que la consuele, que nunca la abandone. Le pido que me de la forma de decirle que me queda poco tiempo de vida.
– ¿Recuerdas cuando entramos a la habitación de Ceci una de las cocineras y encontramos esa caja llena de cartas de amor.? – Ahí esta. Le escribiré cartas desde el corazón. Si. Así será más fácil explicarle todo, cosas que nunca hable con nadie y no quiero contar. – Lo recuerdo. – Esta noche se pone mejor. No paramos de reír recordando nuestras travesuras en la ONG. –