Las luces de los patrulleros se ven a lo lejos. El sonido de las sirenas alertan a las personas que algo sucedió. Personas con mucha curiosidad se quedan en la vereda, cuatro policías ingresan al restaurante, le toman la declaración a las víctimas del robo entre ellos a Elek, mamá y Estefania. Por mi parte lo único que declaro es lo que vi cuando salí del baño. Los oficiales se retiran cuando terminan su trabajo. —¿Vamos a casa? —Si vamos. Me acerco a la mesa de entrada y le pregunto por nuestra cuenta a la chica. Pago nuestro pedido y dejo propina. Subimos a nuestro vehículo y nos ponemos en marcha. Observo las personas ir y venir. Siento que Elek me toma de la mano. Lo miro me regala un apretón de mano para dejarme saber que está para consolarme. Salgo de la habitación de mis

