Pov Cleo Aterrada. Sí, esa era la palabra precisa de cómo Fernando me hizo sentir con su improvisación. Es difícil de explicar, quizás por eso él llegó a pensar que no me había gustado, claro, no niego que fue demasiado divertido verlo haciendo un berrinche, cual niño de cuatro. Hernán es experto en juegos de rol, un día soy la enfermera, otro la enferma y, en más de una ocasión, la prostituta, también, como la última vez, un precioso objeto que con Maurice no dudaron en disfrutar. La diferencia caía en que yo siempre sabía qué esperar, acabado el juego, él se iría a casa y me dejaría sola en el departamento, para reponerme, sin ataduras ni preocupaciones, porque así me sentía cómoda y él lo sabía. Pero conozco a Fernando, quizás hace tan solo una semana y él no tiene la experiencia s

