Pov Fernando No había palabras para describir cómo me sentía, además de la sonrisa de bobo, crecía un temor casi innato en el centro de mi pecho, algo que me negaba a reconocer, pero no soportaba la idea de no estar con ella una vez más. Cómo explicar lo que su aparición en mi vida había significado, tanto así, que sentía deseos de llamar a todas las mujeres con las que antes estuve y pedirles disculpas por lo aburrido y simple que había sido en el sexo. Desde este fin de semana ya no me sería posible ser el mismo, no sólo el haber descubierto las mil y una maneras de disfrutar, cómo mi mente no se demoraba en viajar por las ideas más excitantes y lo difícil que era elegir una para deleitarme; también estaba el hecho de la confianza, poder tocarla como me placiera y no sentir que estaba

