Pov Cleo Me sorprendió sentir el timbre de mi puerta a las exactas siete de la mañana, verlo de pie ahí, con su sonrisa sincera y los ojos más verdes que de costumbre, sin duda besé su mejilla fugazmente. Me jacté internamente de que no hiciera ningún gesto ni comentario por el tamaño de mi maleta, llevándola ágilmente, pensando que quizás no sea tan malo el hecho de que su madre lo tenga tan amaestrado, como un perfecto caballero. - Apuesto que cuando eras un niño te vestían de marinerito y usabas traje y corbata los domingos para ir a misa —reprimió la risa y siguió dándole atención al camino, luego de dos horas de viaje, el paisaje había cambiado considerablemente, más vegetación, menos casas y todo tan… campestre— no me contestas porque te da vergüenza o mi pregunta es realment

