Camila Necesité un minuto para reponerme de la impresión, sentada en la que consideraba mi cama, en medio de mi dormitorio, de mi casa. Casi cedí a la urgencia de que mis ojos se llenaran de lágrimas, pero definitivamente este no era el momento de ser débil. Observé el celular en mis manos y pensé en llamar a David y, en realidad, no sabía cómo explicárselo, sería mejor esperar a ver cómo iban las cosas. Respiré hondo y busqué en mí la fuerza para enfrentar esta situación, porque ni siquiera sabía cuál sería mi propia reacción al verlo ¿Y si él notaba que estaba extraña? Eso echaría todos mis planes por tierra, con Carlos nada era fácil. Lo conozco, casi como la palma de mi mano, sé cuáles son sus reacciones, conozco por experiencia la manera en que sus puños golpean y yo no quiero llega

