Camila Terminamos de comer, dispuestos a comenzar nuestro primer día de trabajo. Permanecí con Mary por el resto de la tarde, asistiéndola en sus consultas, interiorizándome en los casos más significativos, sonriendo cuando tuvimos que dar nuestra ronda por el pasillo donde estaba la pequeña Carrie. —Carrie es nuestra hadita de los deseos —revolvió su pelito mientras la niña se escondía bajo la sábana. —Nos conocimos esta mañana —declaré sonriéndole a la mamá de la niña que se retorcía las manos, sentada junto a la ventana, con un libro de cuentos en las rodillas. — ¿Doctora Mary? —susurró levantando apenas la sábana. —Dime, Carrie —acercó su oído al rostro de la pequeña que se reía. —Ella es la doctora Wendy, yo le digo así, porque cuando venga Peter Pan, se va a enamorar de ella.

