David Pasado un minuto de verla dudar, preferí ahorrarle la inquietud y seguir con el tema anterior, aunque fuese complicado para mí. —Kathy nunca me ha gustado, de hecho, ella tampoco es mi tipo —suspiró, observándome por el rabillo. —Lisa lo era y no son tan distintas —presionó sus labios, uno contra otro, aguantando los deseos de reír. — ¿Lisa? Por favor, Cami, no te quedes en el pasado —me alejé, para que pudiera sacar la fuente y ponerla en el mesón. —Hubo un tiempo que fuimos amigas, después —saqué dos platos de la alacena, pero tuve que afirmarlos con fuerza, porque casi los solté de la impresión. — ¿Hablaban de mí? —Sin duda —cortó un trozo grande y lo puso en el primer plato, empujándolo hacia mí, luego uno pequeño para ella— te dije que comería sólo hasta sentirme satisfe

