El último lugar donde pensó que estaría esa noche era junto a un grupo de abogados discutiendo detalles fiscales al borde de una mesa de quesos finos. Ninette había insistido en que era una fiesta “familiar”, pero como siempre, todo acababa con un aire de reunión diplomática con copas de vino. Lysander fingía escuchar —asentía, sonreía en los momentos correctos— hasta que vio algo extraño: un pequeño movimiento entre los invitados, un leve cambio de ambiente. Luego alguien caminó rápido hacia él. Era Lily. —Lysander —dijo, sin rodeos—. Es Mina. Se desmayó hace un momento. Todo el cuerpo se le tensó. —¿Qué? ¿Dónde está? —En la habitación de invitados, la más cercana al salón. El doctor de la familia ya la está revisando, pero quise avisarte yo antes de que entres como loco. —¿Está cons

