Mina se encontraba profundamente agradecida ante lo que Lysander había hecho, pero cierto temor la invadía por completo al pensar en la enorme responsabilidad que recaía en sus hombros al trabajar en un sitio como lo era esta compañía. “Entonces date prisa en ir a la empresa, ahí de pie no vas a poder hacer mucho.” “Claro, iré enseguida.” Cuando Mina intentó subir al carro de Lysander, este arrancó dejándola en pie con ese vestido de novia. Ella suspiró pesadamente y supo que ese hombre no iba a volver a ser gentil con ella, al menos se llevaba la sensación agradable de que la había salvado. “Vamos, Mina, no te des por vencida que, al menos, no quedaste con ese viejo verde.” Mina llegó a una tienda de empeño, ella miró las joyas que traía y se acercó al hombre. Él revisó las prendas y

