POV Hazel Imbécil. Esa era la palabra que lo definía a la perfección. Él me inventaba un amante. Pues muy bien, ahora lo tendría. Tal vez eso provocaría que al fin, dejara de meterse en mi vida. —¿Te volviste loca? —escupió al fin, llevándose una mano al rostro. —No —respondí con calma forzada—. Me cansé, que es muy distinto, ¿lo oyes? Me harté de que señales a cualquier hombre con el que hable como mi amante. Tanto anhelas que tenga uno, tanto me imaginas con otro hombre… Pues muy bien, ¿sabes qué? Hoy estás de suerte y cumpliré tu deseo. Y ahí sí tendrás razones para señalarme como una cualquiera, como una mujer que solo se fija en las billeteras para meterse en la cama de alguien. —¿Y qué pretendes con eso? —me preguntó con la voz más profunda—. ¿Humillarme? ¿Dejarme en ridículo de

