Yo los casé

1635 Words
POV Belzer —¡Es el colmo! —arrojando las llaves contra la mesita de centro de la sala, lanzo un grito para desahogarme luego de tremenda humillación. —Hazel, no sabes cuánto te detesto —digo en mi cabeza, apretando fuertemente mi puño hasta que mis nudillos se pusieron blancos de la furia. —Hijo, ¿pero qué pasa, cariño? ¿Por qué estás tan enojado? —de repente observo que mi madre ingresa por la puerta que da salida al jardín—. Creí que estabas en el trabajo, no esperaba que regresaras tan pronto. —¿De qué trabajo, si estoy despedido? —respondo sin mayor rodeo, dirigiéndome a las escaleras para luego subir a mi habitación. —¡¿C-cómo?! —dice sorprendida mi madre, quien sin pensarlo dos veces va detrás de mí hasta alcanzarme en mi habitación—. Belzer, dime que es una broma. ¿Cómo que estás despedido? —Como lo oyes, madre, estoy despedido, no tengo trabajo. ¡Me acaban de sacar como cualquier basura! —estaba soltando toda mi furia con la persona incorrecta, entonces me detuve un momento y exhalé—. Lo siento, madre, perdona la frustración, pero es verdad. Ya no pertenezco a la empresa, me acaban de quitar el puesto que tenía. Entonces mi madre se sienta a mi lado en la cama, y apoyando una mano en mi hombro, me dice aún con incredulidad: —Pero ¿cómo es eso posible? ¿Quién podría despedirte, si tú eres la persona con el máximo poder en Essenza? —Era la persona con máximo poder, madre, pero recuerda que desde que esa mujer llegó ahora tiene el control total. Mi madre se para abruptamente, apretando sus manos. —Pero ¿cómo se atreve a hacer semejante descaro? No hay duda de que no tiene sangre en la cara. De amante a dueña y señora… ¿pero quién se cree? —dice mi madre, furiosa. Entonces, al verla así, esta vez soy yo quien se pone de pie y trata de tranquilizarla. —No te preocupes, madre, se te volverá a subir la presión. —No, hijo, estoy bien —entonces una sonrisa se dibuja en el rostro de mi madre—, porque ella no tiene capacidad para hacer semejante cosa. Recuerda que ustedes dos están casados, y por lo tanto, tienes el mismo derecho que ella sobre Essenza. Así que en este momento vamos a ir a tu oficina, porque sigue siendo tuya, y a decirle sus verdades en la cara. —Madre, yo puedo encargarme de esto, no es necesario que gastes tiempo en ir; además, un gran disgusto podría provocarte una seria alteración a tu salud. —Peor me pondré si no hacemos nada al respecto. De este modo, ella sale con la intención de buscar a Hazel. Apenas estamos afuera, ordena al chofer de la casa que nos lleve de inmediato. Por más que lo intente, ya no puedo detenerla, así que me veo obligado a ir con ella. Unos minutos después nos encontrábamos ya caminando en las instalaciones de Essenza, hasta que llegamos a recepción, pero sorpresivamente no hizo falta tener que seguir buscándola, ya que junto a la recepcionista ahí se encontraba ella. —En hora buena, no quería gastar mi tiempo en tener que buscarte —dice mi madre al verla. Hazel no tarda en dar media vuelta y, al observarnos, se dibuja una sonrisa en sus labios. —¿Tan cobarde eres como para venir con tu madre a exigir que abandone la empresa? Definitivamente eres patético, Belzer. —¿Pero cómo te atreves a llamar así a mi hijo, tú, alguien que no tiene escrúpulos y destruyó una familia solamente por ambición? —¿Ambición? ¿Realmente va a hablarme de ambición, señora? —de repente los ojos de Hazel se abrieron grandes y su mentón se volvió totalmente tenso—. ¿Realmente fui yo el motivo por el cual su esposo se divorció de usted? ¿Está segura de eso? De pronto, mi madre se llevó una mano al pecho. —Oh, Dios mío… ¿pero qué estás insinuando? —¡Que ya me harté de callar, vieja metiche! Si ha venido a reclamar, pues entonces me defenderé y hablaré todo lo que sé —exclamó ella fuertemente. —¡Pero qué mujer tan grosera! Me has insultado. ¿Cómo te atreves a llamarme de esa manera? —Madre… —al ver a mi madre tan débil, tuve que sostenerla en mis brazos, ayudándola a mantenerse en pie debido a la ofensa que había recibido. Entonces, furioso, miré a Hazel. —¿Pero cómo te atreves? —la miré con los ojos ardiendo—. ¿Es que acaso no te bastó con causar la muerte de mi padre, que ahora buscas la de mi madre? Realmente eres avariciosa, una mujer sin corazón, sin escrúpulos. Podrás ser mi esposa, pero escúchame bien: nunca, nunca —remarqué fuertemente— te consideraré como tal. … POV Hazel ¿Considerarme su esposa? Como si realmente me importara. Realmente estuve tentada a gritarle todo lo que sabía, aquel secreto que su padre me había suplicado guardar y el motivo por el cual nos casamos, pero de repente alguien apareció. —¿Interrumpo? Caminando con una expresión de no entender lo que estaba sucediendo, un hombre de cabello ligeramente cano, bien vestido y alto, se acercó a nosotros. Jamás lo había visto en persona, no tenía ni la más remota idea de quién era, pero cuando Morgana y Belzer voltearon a ver, se paralizaron por completo, especialmente Morgana, quien hasta al parecer se había recuperado milagrosamente del malestar que tenía. —Señor Romanelli —murmuró Belzer. —Oh, Rómulo —dijo Morgana—, ¿en qué momento llegaste? No esperaba tu visita el día de hoy. —Froy me comentó que estaban ocurriendo algunos cambios aquí en Essenza, así que quise venir en persona para poder enterarme personalmente. Entonces Morgana empezó a reír nerviosamente. —Ay, ¿pero qué cambios podría haber aquí? Tú sabes muy bien que eres nuestro principal inversionista y, si hubiera algún cambio, pues ya estarías enterado. —Eso no es lo que Froy me comentó. Morgana pasó saliva nerviosa. —Un momento —dije—, ¿entonces usted es el señor Romanelli? —Un gusto —me dice él. —Wow, no puedo creerlo. Siempre había oído de usted, pero nunca tuve la oportunidad de conocerlo en persona. —El placer es todo mío, señorita —él toma mi mano caballerosamente y besa mis nudillos—. ¿Y usted es…? —Me llamo Hazel —sonreí. —Con que usted es la joven de la que Froy me habló. Pues realmente la describió muy bien. —Oh, Froy es tan simpático —dice Morgana, riendo nerviosa—. Un digno representante tuyo. —Froy también me habló sobre algunos detalles que… —Ay, pues faltaba más, yo te los explicaré. Ven conmigo —aferrándose al brazo del señor Romanelli, Morgana se marchó con él. —Vamos a organizar una reunión de emergencia —dice Belzer de repente. Entonces lo miré. —Creo que es lo único en lo que podemos estar de acuerdo por ahora: que la directiva elija quién estará a cargo de Essenza. … POV Morgana Tenía que idear una manera de entretenerlo. Rómulo era un importante inversionista de Essenza y no podía provocar su desconfianza por culpa de esa mujerzuela. Romanelli había sido mejor amigo del padre de mis hijos y, tras su muerte, decidió quedarse y continuar invirtiendo en nuestra empresa. Por fortuna, el trabajo de mi hijo había logrado mantener a Essenza a flote, aunque también se podría decir que en parte era por la relación que Belzer había tenido con Brigitte, la única hija de Rómulo, que por fortuna se había fijado por completo en Belzer. Yo no podía dejar pasar semejante oportunidad, así que moví un par de fichas para que ellos estuvieran juntos, prometiendo que algún día se casarían; sin embargo, las cosas habían sido distintas. —Muy bien, Morgana —dijo él finalmente, deteniéndose mientras caminábamos y observando las instalaciones de Essenza—. ¿Ahora sí vas a contarme toda la verdad? —Ay —sonreí nerviosamente—, ¿pero de qué verdad? —Froy me contó algunas cosas más con respecto a la joven que está en la oficina del director. Recuerda que él también estuvo durante la lectura del testamento, así que estoy esperando que tú misma me digas qué es lo que está pasando. Sabía que esto también era una posibilidad, así que no me quedaba de otra más que revelar lo que estaba sucediendo. —Está bien —suspiré—, la mujer que viste es la mujerzuela con la que se casó mi ex marido, quien ahora es esposa de Belzer. Rómulo abrió los ojos, sorprendido. —¿Cómo que esposa de Belzer? Morgana, tú me diste tu palabra de que él se casaría con… —Sí, lo sé, con la querida Brigitte, pero por favor, primero escúchame. Te juro que no te vas a arrepentir. Este matrimonio solo será temporal, te lo prometo, solo hasta recuperar toda la herencia que le pertenece a mi hijo. Una vez que eso tenga solución, ahora sí te juro que mi hijo se casará con tu hija y uniremos nuestras riquezas. —¿Y cómo estás tan segura de ello? —me pregunta—. Froy me contó que hay una serie de condiciones en ese matrimonio que comentó el abogado. ¿Cómo estás tan segura de que el divorcio será pronto? Entonces sonreí. —Créeme, Rómulo, yo sé más que nadie que ese matrimonio acabará pronto… porque yo fui quien hizo que se casaran.
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