La vorágine sideral de policromía ascendente como un vórtice en cada pináculo, centella en luces intermitentes de la tarde. Comensales de turbia morada hacían filas de coches para entrar en el Sector 25-H. Las puertas pacientes se abren para ofrecer una caja de sueños divina, entrando cada supositorio en el ano del ruin Behemoth. —Lakai, hemos llegado —dijo Liquidia, despertando a Lakai. Efebo especial, imagina su manantial, vió cada edificio, cada calle, convertidos en ambrosía. Córneas quemadas, bailaron en frenesí, entre tanta risa huyó del catequesis; abriendo con premura, recibiendo con dulzura, los diezmos de Mammón. Despertó ante el Kraken, levantando los tentáculos, octópodo capital, ventosas de pureza maldiciendo una realeza. Principios de los callejones, habitan maleantes, per

