La noche llegó y con ella la hora de la tan esperada cita. León le había dado la noticia a su abuela de que había conseguido un puesto en la empresa de los Medina y doña Carmen se había mostrado tan exuberantemente feliz que paso por alto la tristeza que escondían los ojos de su nieto, que estaba batallando internamente entre la justicia y el amor como nunca antes pensó que podía ocurrirle. Aun así, ese dolor no le fue impedimento para querer darle a su Luna la mejor noche de su vida. Se dio un baño y se puso un pantalón n***o de mezclilla con una camisa blanca que dejaba ver su trabajado cuerpo, con los primeros botones desabrochados, un poco de spray en su cabello desordenado y decidió dejarse la barba de apenas unos días. Estaba sexy. Demasiado sexy. Aun conservaba aquella moto

