Elijah no había olvidado a Emma. A lo largo de los años, ella había sido una constante en su mente, un recordatorio doloroso de lo que había perdido y de lo que se le había escapado. Pero ahora, con la determinación que solo la venganza podía generar, todo parecía ser diferente. No se trataba solo de recuperar el control sobre su vida o su fortuna, sino de enfrentarse finalmente a la mujer que lo había dejado atrás, llevándose consigo una parte de su mundo. Elijah había hecho que sus abogados y contactos investigaran todo sobre ella, desde su paradero hasta cualquier detalle sobre su vida actual. Al principio, pensó que encontrarla sería tan fácil como siempre había sido para él, pero los años de evasión de Emma habían demostrado lo contrario. La mujer había desaparecido en la oscuridad,

