La voz de mi madre que me dice que mi padre está abajo me despierta de mi trance frente al espejo, voy a su pieza y me despido, ella me mira con los ojos tristes, asiento y bajo corriendo las escaleras, pongo mi celular en él bolso y salgo. Me subo al auto casi corriendo no veo la hora de ver a Jeff, aunque anoche lo vi, incluso durmió conmigo. Pero igual lo estuve extrañando. Ya me siento como una especie de novia, y definitivamente, no lo soy. —Hola papá—saludo a mi padre con un beso en la mejilla desde el asiento de atrás—Hola Félix—lo saludo también con un beso en la mejilla—Oye ¿podemos pasar por un amigo? Me acomodo sacando mi celular del bolso. —Claro ¿Quién?—pregunta mi padre. —Jeff, mi amigo no lo conoces. —¿Y cómo esta Isaac?—pregunta Félix—Bien, mamá hoy a la mañana le

