Estaba buscando a los cuatro, deseando con toda mi alma encontrarlos. Necesitaba sentirme segura, y sabía que solo ellos podían brindarme esa seguridad. Había recorrido cada rincón de la universidad sin éxito alguno, el miedo y la ansiedad se apoderaban de mí con cada paso que daba. Sentía que algo me faltaba, que si no los encontraba, me hundiría aún más en este caos que comenzaba a ser mi vida. Mi mente, cada vez más agotada, me susurró una solución: "la biblioteca". No sabía cómo había llegado a esa conclusión, pero mi subconsciente, siempre tan perspicaz, me decía que allí estaba la respuesta. Recordé el rincón oscuro que solían frecuentar, ese lugar donde todo parecía ser más sencillo, más seguro. Sin pensarlo, corrí en esa dirección, esperando que mi intuición no me fallara. Al l

