Capítulo 1: Planeta equivocado.

2178 Words
No doy más, no sé cuánto llevo corriendo, pero es obvio que no estoy en condiciones, que aún no me recupero por completo, y lo peor, es que no sé exactamente por qué me persiguen y disparan como lo están haciendo. Desde que me vieron, me han estado cazando como si de un animal se tratase, un conejo asustado huyendo de una manada de zorros hambrientos, eso es lo que se me viene a la cabeza, y justo cuando creo que he conseguido escabullirme, un nuevo disparo hace un gran agujero en un árbol muy cercano a mí, dándome a entender que, en realidad, no he conseguido nada. Vuelvo a tomar carrera, queriendo huir, cuando al dar una vuelta equivocada, termino de frente con una enorme pared de roca frente a mí cerrándome el paso. Me doy vuelta con intención de correr en otra dirección, solo para encontrarme con varios cañones apuntado directo hacia mí. ¿Cómo demonios fue que terminé así?     UNA HORA ANTES:     ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? Me siento como si un camión hubiera pasado por encima de mí quince veces y luego hubiera sido arrojado al agua y me hubiera hundido como una maldita roca. Incluso me pesan los párpados, ni abrir los ojos puedo. Es como si cada célula estuviera hecha de plomo. Mi mente está nublada, no recuerdo nada, todos son imágenes borrosas y voces que no entiendo, reproduciéndose sin ningún tipo de orden o sentido, aunque algunas cosas parecen importantes.  No sé cuánto tardo en reponerme lo suficiente para recobrar mis capacidades cognitivas y recordar dónde estoy, o sea, dentro de mi cápsula de animación suspendida.  ¿Ya llegamos que estoy despierto? Se suponía que no despertaría hasta que aterrizáramos o, por lo menos, hasta que estuviéramos por hacerlo, así que eso significa que pasaron varios años, ¿seré más viejo? ¿Qué tonterías estoy diciendo? Dios mío, el efecto de la animación suspendida aún tiene mi cerebro atolondrado, necesito descansar y tomar algo, mi boca se siente como el desierto de Atacama. Con eso en mente, y aún sintiéndome pesado, intento empujar la puerta de mi cápsula, encontrando bastante resistencia hasta que finalmente cede, lo cual es ridículo pues se supone que se abra automáticamente en cuanto yo despierte. No importa, puede ser solo un simple desperfecto que puede arreglarse, la revisaré cuando me reponga del todo, o eso esperaba hacer, hasta que, al salir, me encontré con algo totalmente inesperado: en lugar de las paredes metálicas y la baja gravedad, estoy rodeado de lo que creo que es naturaleza y pegado al suelo. Y digo creo porque, ante mis ojos, lo que menos veo es verde y marrón, no, en absoluto. Frente a mis ojos hay una gran extensión de lo que parece ser césped de un amarillo pálido, como si estuviera seco, solo que no es así, en cuanto me agacho y lo toco, éste se nota tan fresco y hasta húmedo, como si recién lo hubieran regado. Los árboles tienen un tono rojizo, no escarlata como la sangre, sino uno mucho más obscuro, casi como el vino, y sus hojas también son amarillas, solo que de uno de sus lados tienen como una pelusilla blanca y el lado amarrillo varía en su tonalidad. Son bastante retorcidos, aunque parecen fuertes, y me resultan curiosos, no recuerdo que las imágenes que obtuvimos de HOMER-II se parecieran a esto, por el contrario, fue elegido porque era un planeta muy similar al nuestro, no solo en vegetación, sino también en atmósfera. Y ahora que lo pienso, el aire en mis pulmones se siente extraño, mucho más ligero, se nota que es mil veces más puro que en la Tierra. Aunque es un alivio, eso no quita mi inquietud sobre dónde se supone que me encuentro, pues es obvio que no estoy en mi destino, ¿qué planeta es éste? Y aún más pertinente, ¿cómo es que llegué aquí? ¿Y dónde está la nave? ¿Por qué estoy solo con mi cápsula adherida a un trozo, obviamente de la pared, en medio de ésta vegetación extraña? Mi única conjetura es que, obviamente, algo falló con el navegador automático y, en lugar de alcanzar nuestro objetivo, aterrizamos, seguramente, de emergencia aquí. Ahora yo me pregunto, ¿dónde están los demás? ¿Qué habrá pasado con las demás cápsulas? Porque dudo mucho que la mía sola se haya desprendido por alguna razón del resto de la nave y haya terminado aquí, ni que fuera una costra en una herida que se cae por su cuenta y ya… No, algo debió de pasar y tengo a cerca de cincuenta personas a quienes encontrar. Como me había sentado sobre la hierba para observarla de cerca, y por supuesto tomarme un momento para reponerme, me tambaleo un poco al ponerme de pie, me cuesta un poco todavía el mantener el equilibrio, sin embargo, el traje que tengo marca que todo está bien, que mis signos vitales están estables y que no tengo nada fuera de parámetros, salvo como creí, el nivel de oxigenación al cien porciento, cosa que hace rato que no se ha visto en la tierra, salvo que se esté llevando un tanque de oxígeno creado consigo. Es interesante entender con el escaneo de mi entorno, que aquí no hay contaminación de ningún tipo. ¿Será que el planeta no está habitado? De un momento a otro, me sorprendo al escuchar un zumbido extraño, no sé ni cómo clasificarlo o cómo describirlo, quizás podría compararlo con la vibración de una turbina, solo que no es tan fuerte ni ruidoso, es más bien bajo y se nota que está a una considerable distancia, aunque yo no diría precisamente lejos. Es bastante raro y no suena animal, sino como algo mecánico, ¿entonces sí hay vida aquí? Si es así, ¿cómo serán? Es evidente que es una r**a inteligente, de lo contrario no podrían construir maquinaria, la duda radica más en si serán o no hostiles. No tengo armas, así que, si no les agradan los visitantes, estaré en un problema, por lo que no estoy del todo seguro de qué hacer ahora, si buscarlos para saber cosas como dónde estoy o si puedo solicitar ayuda para encontrar a mis compañeros, o si debería evitarlos e intentar conseguir esa información por mi lado, si es que puedo. Bueno, ya veremos qué pasa, por ahora, intentaré tantear el terreno. Y con eso en mente, empiezo a caminar lentamente, adaptándome a la que, claramente, es una diferencia en la ligereza de mis movimientos. La masa de éste planeta debe ser menor que la de la tierra, por eso la fuerza de su gravedad también es menor, aunque ni de cerca estamos hablando de una comparación como la que ocurre en la luna. Como sea, la tierra se siente firme, mi paso cada vez es más seguro y, aunque todavía me siento flojo, y necesito líquido, ya estoy cada vez más despierto, notando cosas que antes no, como que el cielo sí que es verde, no azul, solo que una tonalidad clara, algo así como verde agua o incluso más claro. Es bastante bonito, a decir verdad. Además, también puedo escuchar sonidos de aves y el “bosque” en movimiento; a lo lejos, sobre una rama alta a la vista, observo un gran pájaro de brillante plumaje color esmeralda, con un gran penacho morado sobre su cabeza y lo que parecen ser una especie de aletas dorsales a todo lo largo de la espalda, del mismo tono y color que su cabeza. Otro sonido llama mi atención a medida que avanzo, uno que, aún en otro planeta, puedo reconocer de todas formas: agua corriendo. O bueno, quizás no sea agua propiamente dicho, mas se trata de algún tipo de líquido y puede que me sirva, ya veremos si es ingerible. Enfilando hacia el origen del sonido, continúo mi inspección de mi entorno, asombrándome de las criaturas que lo habitan. Algunas son similares a animales de la Tierra, sobre todo las aves, no obstante, otras no sabría realmente cómo clasificarlas, veía todo tipo de seres, algunos parecidos a reptiles, con escamas y garras, solo que las alas o los piel palmípedos como los de los patos no encajarían, otros que parecían literalmente bolas de pelo con ojos, y hasta uno que no era una serpiente (obviamente) mas se parecía a una, aunque le faltaban las escamas. Y esos solo eran algunos de los muchos que había a mi alrededor, era una cosa curiosa, cada bestia más rara que la otra. Pasan casi veinte minutos, cuando por fin consigo alcanzar el punto del sonido y me encuentro con una cascada, la cual, si bien es bastante cristalina y me recuerda a las fotos satelitales de la tierra por ese color azulado, en realidad no es transparente, sino, como ya mencioné, de tonalidad azul. La caída del agua de varios metros muestra una burbujeante espuma celeste a causa del impacto resultante y la suave brisa que sopla, trae hasta mi rostro la sensación fresca de la misma. El aroma a naturaleza me resulta atrayente y me acerco a la orilla, viendo directamente, a través de las “aguas”, el lecho de lo que parece ser una laguna al final de un río. Puedo distinguir con perfecta claridad a los peces que van y vienen en el agua, nadando tranquilos sin preocupación alguna, algunos muy raros, otros más similares a lo que estoy acostumbrado, todos de diferentes colores, formas y tamaños. Algunos son bastante curiosos, como el que estoy viendo justo ahora que pareciera tener una especie de cola rotatoria, casi como una hélice. Que ellos estén nadando no implica que sea segura para consumo, al contrario, podría ser solo una adaptación de ellos, o quizás para los lugareños no sea tóxico porque son de aquí, mas para mí sí que no estoy acostumbrado, por lo que, tomando una rama para no tocarla hasta estar seguro, empapo un extremo y dejo caer un par de gotas sobre el escáner de mi traje. Un par de segundos y la luz verde aparece, indicando que no hay peligro para el humano al consumo, por lo que me inclino y bebo a tragos que junto con mis manos, agradeciendo el frescor y la humedad que ingresan a mi cuerpo. Igual que la de la Tierra (cuando aún era potable), no posee sabor, no obstante, deja un ligero regusto dulce en la garganta, lo cual es agradable. Cuando me siento satisfecho, me lavo el rostro y me mojo un poco la cabeza, pues estoy sintiendo calor en ella, pues si bien mi traje es inteligente y ayuda a regular mi temperatura en cualquier ambiente, mi cabello está expuesto al sol y el tono obscuro del mismo causa que absorba bastante de su temperatura. Con eso ya mejor, decido retomar mi búsqueda y, ésta vez, escojo buscar un lugar alto para poder revisar el entorno, encontrando que hay una formación rocosa bastante alta no muy lejos de mi ubicación. Si logro trepar a ella, tendré una buena vista de lo que me rodea, incluso puede que eche un vistazo en las cercanías para ver si hay algún asentamiento de lugareños o si veo la nave. Mi esperanza realmente está en llegar a ella. Sea lo que sea que le haya pasado, estoy seguro de que puedo repararla, siempre y cuando no haya quedado hecha completamente pedazos. Si eso ocurrió, estaré en un grave problema, porque no sé de otra forma de salir de aquí y seguir el camino a HOMER-II para completar la misión. Ruego a Dios que no haya decidido ser cruel conmigo y no me haga algo como eso. Pero cuando ya he reanudado la marcha y creo que llegaré pronto a mi destino temporal, el zumbido vuelve a escucharse, solo que ésta vez mucho más fuerte y, por supuesto, acercándose. ¿Serán algún tipo de abeja? ¿Y si son gigantes? Podría tratarse de una criatura devoradora de carne y que yo esté en su menú… No, no, no, no, no, eso no, cualquier cosa menos eso. Debí callarme la boca: en cuanto esa frase abandona mis labios, consigo ver qué es lo que viene hacia mí, encontrando un grupo de lo que podrían llamarse como aerodeslizadores, unos bastante grandes, flotando en tanto avanzan hacia mí, con varios de lo que parecen armas apuntando hacia mí. ¿QUÉ DEMONIOS? ¿Qué o, bueno, quiénes (mejor dicho) son los que van ahí? Solo puedo distinguir brillos de lo que parecen ser armaduras y armas, la cuales, a medida que se aproximan, entiendo que apuntan hacia mí. ¡MALDICIÓN! Alcanzo justo a tiempo de moverme, porque en el instante siguiente, un disparo es hecho y el impacto contra la roca deja un agujero del tamaño de un pozo, por lo que, si eso me hubiera dado a mí, seguro que me hacía pedazos. Nota mental: “evitar recibir un tiro de esas armas”. Hora de correr por mi vida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD