Inspiración, es una palabra que queda conmigo y todo eso, pero bueno mis querubines les regalo el capítulo del de día de hoy y supongo que les daré otro en unos días, para que no se sientan mal jiji. Ya saben cómo funciona esto. Gracias
Feliz Lectura…
Ethan guarda la compostura en su lugar mientras que mis Alfas actuales ponen cara de sorpresa al ser yo la pareja de un Alfa. Muchas veces me imaginé que mi pareja sería un lobo de mi rango no un Alfa con toda una manda que dirigir. Por lo que no sólo mis Alfas son los sorprendidos de esta noticia.
Diosa.
Una Luna.
Soy una Luna.
Me tocará guiar una manada con mi pareja y no tengo ni la menor idea de cómo hacerlo. No fui criada para ser una Luna y mucho menos para ser la mano derecha de un Alfa, nací para limpiar y servir.
Dorian me mira porque sabe que no estoy muy alerta que digamos y creo que necesito procesar la información. Me separo de Angus para darle una ligera sonrisa y caminar a la salida del comedor que ocupo pensar… en todo.
Mis pasos los usó para salir de la mansión, miro el vestido que traigo puesto y me siento algo fuera de lugar con el que se supone es mi pareja. Soy una Omega. ¿Qué puedo ofrecerle a un Alfa?
¿Limpiar la recámara en la que dormiremos?
¿Tener limpia su ropa?, ¿Hacer de comer?
Mi cabeza da mil vueltas hasta que llegó a la plaza donde me siento en una banca para pensar y pensar. Ni idea de cuánto duró sentada en la banca porque pasan tantas cosas por mi mente.
Se veía contento de haberme encontrado, la sonrisa en su rostro era genuina. Nada que ver con la que he visto en algunos lobos cuando su pareja es menor en rango al de ellos. Yo estoy hasta abajo de la escala en la que hay. No comprendo que quiso la luna con esta unión. Tal vez algo para que se rían del Alfa al que me unió, o tal vez una lección para mí sobre que mi rango… es una mierda.
Dejó caer mi cabeza hacia atrás mientras escucho a los niños jugar. Algunos de estos niños desean ser lobos y yo sólo pienso en lo suertudos que son por no tener la menor idea de que es ser adulto y tener al lobo de chismoso en tu vida.
Una Luna.
Diosa.
Por más que intento olvidarlo no puedo porque todo me recuerda que lo soy. Que soy una luna que tal vez no debería de serlo.
Es fantástico.
Elevo la cabeza porque escucho a los niños decir algo sobre un Alfa y puedo ver qué una nueva manada acaba de llegar a la aldea, los lobos del Norte. La manada más alejada de esta y acaban de llegar, a la señora Margo le va a encantar que su vieja amiga de manada haya llegado para ver a su hijo subir de puesto.
Por mi ropa no me toman mucha importancia lo que agradezco antes de que por ser la pareja de un Alfa me pongan vestidos de seda o finas telas como hacen con Louise. Una de las pocas amigas que tenía en la escuela que se unió a Dorian cuando surgieron sus lobos como los de Owen y Kate. Ambas parejas se formaron el mismo año y de manera oficial, creo que al mes de haberse encontrado Owen marcó a Kate, y Dorian a las dos semanas lo hizo con Louise.
Y me aterra hablar eso con… Angus.
Ya no tengo que decirle Alfa.
Suspiro antes de levantarme de la banca y caminar a mi casa. Mis padres deben estar con los de Ethan así que no me harán caso si entro por mi ventana y me acuesto en mi cama para que mi cuerpo se cansé ahí un buen rato. Diosa. De todas las lobas que hay en las manadas, me fue a tocar a mí un Alfa cómo pareja.
Entro por la ventana a mi habitación y me acuesto en mi cama para suspirar y ponerme a llorar porque ser una Luna no era lo que yo quería para mi vida. Sé que tiene sus ventajas ser una y que es un honor serlo, pero siendo sincera seré un házme reír porque no tengo una educación de ese tipo y seré un desastre los primeros meses o años. Angus me va a tener encerrada para que no salga porque seré un asco en esa vida de alta clase.
Me quedo dormida en mi cama con mil lágrimas desbordandose de mis párpados y sintiendo que todo esto es una maldita broma. Una cruel.
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Despierto con algo abrazando mi cuerpo, no es algo… es un brazo y conozco el olor por lo que sé quién es antes de verlo al acomodarme en mi colchón.
Luce bastante cómodo dormido a mi lado, su brazo lo tenía enredado en mi cintura por lo que así me mantenía pegada a su cuerpo mientras estaba dormida. Quitó su brazo de mi cuerpo para ir al baño, al caminar por el pasillo veo a mi madre servir el desayuno. No me dice nada, sólo hace un gesto de extrañeza al verme aquí cuando debería estar trabajando. Al entrar en el baño veo que tengo unas ligeras ojeras porque me hace falta dormir un poco más, pero siendo sincera no quiero regresar a mi dormitorio con Angus dormido ahí.
Tengo que hacerlo.
Al volver lo veo despierto con los sentidos activos, sonríe cuando me acerco a la cama para sentarme en la orilla sin tocarlo en ningún momento.
—¿Vas a evitarme?
—Deja que lo procese—me quejo despacio—. No esperaba que mi pareja fuera un Alfa.
—Creo que entiendo tu punto—se acuesta sobre un costado para observarme—. Al igual que tú, no esperaba que mi pareja fuera Omega, pero creo que no necesité procesarlo tanto porque tengo mucho esperándote…
—Y cualquier cosa es buena—niega despacio antes de incorporarse para juntarse a mí sacando mi paz mental de su órbita.
—Eres mi pareja, Harper—mi nombre en sus labios se escucha como una caricia, una que me paraliza todo el cuerpo y hace que cierta parte arda—. Te llevo esperando muchos años… así que tú rango no me interesa, no cuando cambia al estar conmigo.
Pone su mano en mi mejilla para atraer mi rostro al suyo y darme un ligero roce en los labios con los suyos, cierro mis ojos para besarlo con delicadeza. El beso es tierno, no pide mucho y no siento que sea forzado, creo que a pesar de no ser mi primer beso es de los mejores que he tenido.
—¡Harper, ven a desayunar!—mi madre.
Me separo de Angus para ir a cambiarme que necesito tener otra ropa que no sea la de servicio. Busco entre mi ropa para tomar un pantalón y una blusa.
—¿Puedes taparte?
—Sólo porque no que no quiero conocer tu cuerpo de esta forma.
Me sonrojo, pone mi almohada sobre su cabeza. Me desvisto rápido y me visto de la misma forma. Me acerco a él para quitarle con lo que se está tapando la cara, le sonrío antes de decirle que es hora de irnos a desayunar.
Abro la puerta de mi habitación cuando escucho el grito de mi madre llamándome para que vaya a desayunar o me irá muy mal.
Angus sigue mis pasos por la casa en la que crecí, siento que es la última vez que caminaré por este pasillo, y tengo miedo de que así sea. Al llegar veo a mis padres con los de Ethan, mi padre tiene una taza de café frente a él mientras que el de Ethan tiene un té de manzanilla.
—¡Harper!—grita mi madre dando la espalda al pasillo por el que salgo.
—Ya te escuché, mamá—se da la vuelta cuando se queda helada.
Debe ser por Angus que pone una mano sobre mi hombro de forma cariñosa, le doy una sonrisa tímida a mi madre que no deja de mostrar lo sorprendida que está por el lobo que hay a mi espalda.
—Harper—me mira mamá y sólo le doy una sonrisa tímida porque sé que debe ser una sorpresa.
—Mamá, él es Angus y…
—Sé quién es, hija—mi madre se acerca a mí padre que se muestra igual que mamá hace unos segundos—. Lo que no comprendo es que hace un Alfa en mi humilde casa. Harper sería bueno que no te hayas metido en problemas.
—Yo…
—Jude, creo que tu hija es la pareja del Alfa—dice mi padre viendo más de lo que mi madre lo hace—. Por eso tenemos al Alfa Angus aquí.
Mi madre le hace un gesto al Alfa para que tome asiento. Camino a mi silla donde mi madre ya tiene mi desayuno servido, se lo doy a Angus para esperar uno para mí, pero no entra en los planes de mi pareja el que esperé.
—Angus…
—Debes comer.
—Lo haré, pero tú primero—niega antes de darme el plato de nuevo.
—Come.
Suspiro antes de meterme el primer bocado a la boca, mastico el huevo que mi madre me sirvió y en ese momento deja un platillo para el Alfa que hay frente a mí, agradece antes de meterse un poco de lo que mi madre le sirvió.
Sigo comiendo con él entablando conversación con mi padre que deja claro que no soy su única hija, pero que me va a extrañar mucho cuando me vaya con Angus. Es regla desde siempre, cuando el macho encuentra a la pareja ella debe irse con él sin importar a dónde sea, y eso es lo que haré.
Me iré con Angus.
Genial.
Al terminar de desayunar mi madre me pide que vaya con ella a ver una cosa a su habitación, me da un poco de miedo porque cuando me dice eso es que viene un regaño o una anécdota de vida que termina en regaño.
Entramos a su cuarto donde veo una fotografía mía y de Cole, mi hermano mayor. Siempre está en la frontera de la manada cuidando la entrada, y eso pone tristes a mis padres porque casi no lo vemos.
Mi madre se encamina a su armario mientras estoy sentada en la cama con la foto de mi hermano en mis manos, se veía tan sonriente esa vez, fue antes de que su lobo apareciera, creo que unos seis días antes de que el enorme lobo dorado amaneciera dormido en la cama de Cole. Recuerdo que abrí la puerta y grite porque el lobo parecía haberse comido a Cole, mis padres acudieron rápido al llamado y me dijeron que no debía asustarme.
Pero de todas formas me asusté.
Mamá saca de su armario un vestido blanco.
—Este vestido lo hice hace unos años—dice acercándose a mí—. Pensé que serías la pareja de Ethan—como habría querido—. Lo hice porque pensé en una ceremonia lunar—miro a mamá que sonríe para ella—, mi hija vestida para una. Toma. Al menos usarás algo bonito en la noche de la Ascensión de Dorian.
El vestido es precioso debo admitirlo, pero dudo que me quedé, aunque no he cambiado mucho mi cuerpo desde entonces, si acaso más alta, pero si mamá lo hizo para la humana con la loba…
Me quedara.
Angus me parece un lobo con buenos sentimientos y pronto lo veremos en su manada siendo el jefe ?