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1787 Words
Esta novela será muy diferente a Sin Amor así que podrán disfrutar de ella un poco más porque ya se nos viene lo bueno. Gracias y los quiero. Feliz Lectura… Dorian me sonríe cuando Troy me ayuda a dejar mi maleta en mi cama, durante mi tiempo de trabajo tengo que dormir en la habitación de trabajo de los empleados de la casa. —El Alfa llegó de improviso—dice Dorian apenado—. Lo siento, te pagaremos un día más. —De todas formas te agradezco que me sacarás de ahí—no quiero verle la cara a Ethan por al menos siete cortos días—. Gracias. Y ahora váyanse que quiero dormir. Asienten antes de irse de mi habitación. Es algo pequeña en comparación de la mía, un cuarto de unos seis por seis metros cuadrados, una cama y una mesita de noche, además de un armario donde poner la ropa es lo único que hay en esta recámara. Pero trabajar para los Alfas es un gran honor dentro de los Omegas porque si tienes suerte en invierno comes de lo que los Alfas tienen. Me acuesto en la cama para quedarme dormida en cuanto mi cabeza toca la almohada. Todo mi cuerpo se relaja, pero me parece escuchar el llanto de un lobo a lo lejos. /// Me dan la jarra del jugo y por la cara de Celda es mejor que no se me caiga nada del jugo de naranja que hay en la jarra que me acaba de dar. Celda es una loba de casi cuatrocientos años que ha servido a los Alfas desde que su loba apareció, eso me lo dijo ella el año pasado que fue cumpleaños de Jason e hizo una fiesta. Jason es el hermano menor de Dorian, es un joven de catorce años que muere por ver su lobo, pero le faltan dos años para eso. Un aroma peculiar aparece en mis fosas nasales, uno como que a bosque, tierra mojada o algo así… no lo distingo bien, pero al irme acercando aumenta el olor que se vuelve más fuerte al llegar al comedor. Tierra mojada de bosque. A eso huele. En el comedor veo a Dorian sentado con sus padres en la misma mesa al igual que el que supongo es el Alfa que hizo que terminará trabajando antes de lo planeado. El olor está llenando el lugar y mi loba parece querer salir porque el aroma es sumamente rico y parece que nadie más lo huele. Me acerco para servir el jugo en los vasos que hay cerca de cada plato, ya sé cómo se trabaja en esto, no es la primera vez que hago este trabajo así que por eso Dorian me busca porque renuncié hace mucho y ahora me dedico a ayudarle a la señora de la panadería con sus bollitos de canela. —¿Cuánto tiempo se quedará Alfa Angus?—la madre de Dorian no deja de ser una Luna encantadora. —Supongo que dos días después del Ascención—los ojos del Alfa van a mí cuando sirvo el jugo con delicadeza en su vaso. Joder. El aroma es bastante más fuerte aquí junto a él, Diosa. De verdad que si fuera más atrevida me sentiría a en sus piernas para oler directamente de su cuerpo. Pero no puede. Me alejo del Alfa después de ver qué sus manos se aprietan ligeramente al retirarme y cambiar a mi Alfa actual. —No, gracias, Harper—le asiento a mi Alfa y me retiro. Escucho el sonido de alguien corriendo y no me equivoco cuando aparece cierto demonio que le complica la vida a su hermano mayor y a mí cuando vengo. —Buenos días, Harper—saluda Jason. —Hola. —¿Me puedes hacer un emparedado de pollo con crema de especias verdes?—le asiento despacio, pero luego señaló la mesa y hace un gesto porque debo de quedarme aquí por si necesito atender a su hermano—. Ya que termines aquí. Niego antes de ver qué el pequeño de catorce años se sienta en una silla de la mesa en la que su madre lo ve con mal gesto. Louise le comienza a hacer conversación al Alfa sobre temas de su pareja y el Alfa sólo sonríe negando con una sonrisa en sus labios. —Ya aparecerá—dice el Alfa. —Angus, tienes muchos años en el puesto de Alfa—creo saber a dónde va esta conversación—. Creo que deberías recorrer las manadas para encontrar a tu pareja. —Mi manada no tiene problemas con mi falta de descendía—sirvo el café en las tazas que hay frente a mi Alfa, doy vuelta en la mesa para poder servirle al Alfa visitante—. Así que no debe importarte el que tenga o no hijos. El olor del Alfa vuelve a adherirse con más fuerza a mis fosas nasales, de verdad que debo controlarme para no sentarme en sus piernas. El Alfa jala aire para después soltarlo despacio y volver a hacer le sonido de tomar aire. Me separo para ir a llevar la tetera a su lugar, ahora agarro la caja de pastelitos para llevarlos a la mesa, al hacerlo veo que Louise es lo que estaba esperando, le muestro la bandeja y ella toma uno de nuez, sigo sirviendo los postrecitos hasta que Ethan interrumpe la habitación. —Alfadius Dorian—el futuro Alfa gira su cabeza a él—. Se encontró un ciervo blanco en las orillas de la manada. —¡Eso es un buen augurio!—celebra su madre—. Tendrás una manada llena de abundancia durante tu mandato—eso significa el ciervo blanco. Buen presagio y se considera mal presagio cuando aparece un cuervo el día de la Ascención. Pero nunca pasan los dos animales para un sólo Alfa, además de que esos presagios dejaron de ser exactos hace unos siglos cuando uno de los Alfas ya gobernantes vio un cuervo antes de su Ascención y termino alimentando a cuatro manadas seis años después porque era la única con suficiente alimento. Ethan se queda por petición de mi luna actual, por lo que le sirven un par de vasos. Mis pasos me llevan a él para servir el jugo de naranja que no rechaza pero hace una sonrisa que dice más de lo que debería. Celda sirve el desayuno junto con Polín, una loba joven al igual que yo, ella no tiene pareja y su meta es un Alfa. Por eso hace con ciertos gestos el acto de servir el desayuno al Alfa que he estado atendiendo el día de hoy, ya la he visto hacer eso antes y no comprendo porque quiero hacerla pedazos por eso. Un ligero gruñido abandona mi ser y quiero hacerme bolita porque voltean buscando a quien hizo ese sonido. Dorian me mira a mí y se sorprende antes de señalar sus ojos diciendo sin palabras que estoy al borde de la transformación. Me doy la vuelta para parpadear muchas veces e intentar calmarme porque si no le voy a saltar encima a Polín. Me calmo y vuelvo a girarme para ver a Polín guiñándole un ojo al Alfa Angus. —¿Quién se quedó encargado de tu manada?—pregunta el padre de Dorian—. Espero que tu hermano William. —William dejó la manada al encontrar a su pareja—dice clamado—. Pero mi manada quedó bajo las manos de mi Beta. Rachel. —Es una loba—dice con sorpresa la madre de Dorian—. Creímos que tendrías un lobo. —A Rachel le confiaría mi vida—eso es muy noble de su parte. Polín aparece de nuevo con la segunda ronda del desayuno que consta de un poco de huevos y tocino dorado. Huele rico. Sirve a todos y deja al Alfa Angus al final para rozar con sus pechos el brazo del Alfa. Ahora sí hago el sonido más alto. —¿Estás bien, Harper?—pregunta Dorian. —Necesito tomar aire—mi voz está mezclada. Maldición. Dejo la jarra de jugo en la mesita que hay, y me retiro, no sin antes dar una pequeña reverencia para los que hay en la mesa. Me alejo lo más que puedo de la mansión antes de transformarme en loba y tratar de entender que mierda sucede conmigo y con el animal que hay en mí. La loba no deja de gruñir mientras estamos afuera en el jardín, varios lobos que ya me conocen se me quedan viendo porque se supone que soy pacífica en el animal y fuera de él, pero ahora siento que quiero matar a una zorra en específico. El aroma de Kate me hace girar la cabeza y eso es lo que me calma bastante, me acerco a ella que me sonríe al verme en forma de loba. —¿Te he dicho que me gusta tu color?—niego despacio—. Pues me encanta el gris claro de tu pelaje. Pego mi cabeza a ella con cariño antes de oler que lleva una tarta de frutos en la canasta que lleva en una de sus manos. —Tu madre lo mandó—dice al notar lo que olfateo—. ¿Puedes llevarlo?—ladeó la cabeza—. Ya voy tarde a mi revisión y la señora Stain me matará por llegar tarde. Asiento despacio y me agrada el antes de decirme que tengo que volverme humana. Voy al interior de la mansión para ponerme de nuevo el traje típico de servidumbre antes de salir y tomar la tarta que mi madre mandó. Llevo la tarta a la mesa dónde por milagro de todos los infiernos Polín no está presente. Dejo la tarta en medio de la mesa dónde la Luna no pierde el tiempo y parte la tarta. Huele rico y mi estómago ruge un poco porque no he comido. Me regreso a mi lugar cuando Ethan se levanta y se aproxima a mí para pararse cerca. Un gruñido de advertencia sale de los labios de alguien que no son de los míos. Varios giran su cabeza a quien soltó ese gruñido que parecía romper las ventanas. —Siempre hay cosas buenas de visitar otras manadas—dice la voz del Alfa Angus—. ¿No es así, Harper? Me sonrojo porque me vuelvo el centro de miradas que no quería en mí. El Alfa Angus se levanta para caminar a dónde estoy, toma mi cintura y jala despacio a su cuerpo. —Un gusto conocerte, amor. —¿Mi pareja? —Mi Mate, mi Luna. ???
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