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1834 Words
Hola a todos mis hermosos lectores. Aquí dándoles el capítulo final de la primera parte para que saquen sus locas teorías de lo que pasará después de esto. Yo tengo la mía jajaa. Feliz Lectura… —¡Angus!—grita una voz fuera de la cabaña—. ¡j***r Angus, es mediodía!—el brazo de mi pareja me pega más a él—. Voy a entrar y más te vale tener una buena excusa para haber faltado a una junta. Me doy la vuelta en los brazos de Angus para esconder mi cara en su cuello, que no se niega mucho a qué lo haga. —¡Carajo!—ese grito fue aquí adentro. —Rachel, baja el volumen—gruñe Angus—. Y sal de mi recámara. —¡Rompiste la cama!—el pecho de Angus vibra al momento en que gruñe en forma de amenaza—. Los espero abajo, Alfa. —¡Ya lárgate! Escucho que azotan la puerta, por lo que me quedo en donde estoy porque no me quiero levantar, me duele el cuerpo. Muchas partes como para detectar una en específico. Angus me mueve despacio para que me despierte, pero me estiró en sus brazos antes de sonreírle y darle un beso en los labios. —Dile a tu Beta que la voy a morder a la próxima que nos despierte—sonríe antes de besarme de nuevo. —Que espere un rato. Sube sobre mí para comenzar a besarme los labios y frotar esa erección matutina contra mi cuerpo, ambos sabemos que significa cada movimiento. Abro mis piernas para dejarlo entrar, pone la punta y lo retira al saber que no estoy mojada. —No grites. —Depende de lo que me hagas. Retrocede y se coloca entre mis piernas para comenzar a besarme, y divertirse con algo que sin duda me hará mojarme. Mis piernas se mantienen abiertas mientras sus labios y lengua recorren mi humedad con deseo y a la vez delicadeza, estoy al maldito borde de un colapso. Su lengua encuentra la forma de entrar en mí y eso hace que mi cerebro deje de pensar con claridad. Que mi cuerpo se quiera quedar más en la cama de lo que ya quiere hacerlo. Su lengua y dedos viajan a mi interior para moverse contra mi entrada que se moja como nunca. Mis manos se hacen puño en el colchón mientras sus movimientos me hacen gruñir y maldecir. Su lengua ya está causando estragos en mi cerebro mientras sigue moviéndose libremente por mis pliegues húmedos. —Angus… Mete otro dedo en mi interior y mi cuerpo no aguanta mucho antes de c******e sobre su boca, su lengua mete todos mis fluidos a su boca con la lengua y eso me pone más excitada de lo que ya lo estaba. Se incorpora para darme un beso en los labios y pasarme mi sabor con es beso que me pone más deseosa. —Me encantaría quedarme a seguir con la sesión de sexo—me arde cierta parte por sus palabras—. Pero tengo que ir a una cosa de concejo y dudo mucho que mi luna quiera ir. No después de tenerme toda la noche metido entre sus largas y tentadoras piernas que envolvían mi cadera mientras me envolvía para no dejarme salir. —Vete o no te dejaré ir. —En el celo me tendrás todo lo que quieras—deja un beso delicado en mis labios—. Ahora sigue durmiendo que volveré algo tarde. Se levanta y se encamina al clóset para tomar un cambio de ropa en color gris claro. Sale de la habitación y baja para escuchar los gritos de una mujer joven. Es la voz de Rachel que se escucha molesta por tan poca forma de no sé que demonios sobre nuestra noche. Me pongo de pie para vestirme escuchando todavía a mi pareja y a su Beta discutir en la planta baja sobre el tema del sexo y que debemos ser un poco más precavidos. Los reclamos disminuyen mucho antes de que decida hacer algo que no sea dormir como dijo Angus que hiciera. Bajo para hacerme una taza de café, pero llamó la atención de la Beta de mi pareja. Es una mujer bonita de cabello rubio con ojos azules que seguro dan miedo cuando es una loba, arquea una ceja al verme con una camisa de Angus. La piel blanca como porcelana tiene un ligero rubor en las mejillas. —Veo que disfrutan su tiempo—se burla Rachel. —Rach. —Sólo digo—se encoje de hombros mientras camino a la cocina—. ¿Cuándo tendremos Luna de forma oficial? —Deja que la marque primero—dice Angus en forma de reclamo—. Y no creo que quieras una fiesta por mi emparejamiento. —¿Cuándo debo reservar para que mi Alfa se porte como un idiota cegado por el sexo que le brinda su pareja?—tardo unos minutos en comprender que me dice a mí. Angus está parado en la cocina y digamos que su cercanía es algo que pone alerta mis sentidos porque no puedo dejar de pensar en lo sucedido el día ayer en la noche. —Ammm… en dos meses y medio. —Agendaré que mi Alfa andará buscando… —¿No tienes nada a qué hacer, Rachel? La loba le da una sonrisa a mi pareja que parece querer darle una lección por el comentario dado a nuestra intimidad. —De acuerdo. Pero te recuerdo que tenemos que ir al Risco por eso de los tratados. Los tratados son algo a lo que se debe ir cada cierto número de años para firmar un tratado de paz al que deben de asistir todos los representantes de cada territorio y en ese caso siempre van todos los Alfas de las manadas llevando con ellos a sus hijos y Betas. Además de lobos que los escolten para que nada malo suceda mientras se realiza la junta que es más conocido como los Tratados. Es donde se analizan las quejas y las posibles soluciones vistas y dadas por otras especies. Por eso siempre se hace en el Risco que es una zona neutral de todo lo que hay en los territorios, y digamos que yo nunca he ido por obvias razones. Muy obvias razones. —Es en unas semanas… —De hecho… se adelantó—Angus arquea una ceja—. El reino de los vampiros quiere que se haga en una semana y media. —Eso es casi lo que se hace de camino desde nuestro territorio—se queja Angus—. Dile a treinta de tus mejores lobos que nos vamos en unas horas. —Ya lo hice, Alfa—Angus arquea una ceja antes de que Rachel ría y se levante del asiento—. Nos vamos a las ocho. Angus se gira a mí y me guiña un ojo. Iré con él. Soy su pareja y tengo que hacerlo. /// Llevamos recorridos varios kilómetros en forma de lobos, seguimos corriendo por el territorio hasta que llegamos a una especie de claro. El lobo de Angus me golpea despacio el hombro para que lo siga mientras los demás descansan. Lo sigo con cuidado hasta que nos detenemos en una especie de río. Me mira y luego se sienta. —Es la primera vez que voy acompañado al Tratado. Paso mi cabeza por su cuello mientras su cabeza pasa por la mía con cariño y ese amor de lobo. Lame detrás de mis orejas y creo que si fuera un gato ronronearía de estar aquí con él. Pasa una hora antes de que todos decidan dormir en forma de lobos, es mejor para no armar nada y hay forma de hacerlo aquí donde estamos. En el camino que separa las fronteras de hadas y vampiros. Me quedo dormida junto a Angus que me tiene pegada a su cuerpo mientras estamos dormidos. Huelo algo como a putrefacción antes de escuchar una especie de chillido de lobos. Levanto mi cabeza porque es de dolor ese chido, mis ojos se abren con sorpresa al ver ese… es una especie de espectro en color n***o con garras afiladas y sin un rostro aparente. Todos los lobos gruñen antes de saltarle encima a lo que sea que sea eso. Angus es el primero en atacar y como mi deber es ayudarlo lo sigo contra esa cosa. El monstruo nos arroja contra el río y al mismo tiempo otros lobos se le arrojan encima, pero la bestia comienza a rugir en forma de amenaza o de que ya está molesto cuando lanza de nuevo unas especies de espinas de una de sus patas y con eso perfora la piel de los lobos que vienen con nosotros. Angus se lanza de nuevo sobre la criatura al mismo tiempo que lo hago yo. Nos arroja a los dos lejos, veo que el fuego que encendimos es lo que pudo atraerlo así. Con la rama lo atraigo a lo que es la cascada que escuché cuando veníamos de camino hace unas horas. El animal me sigue con paso veloz mientras llevo la rama encendida con un fuego que no tardará en consumirse si no voy con cuidado. Llegó al río donde la corriente me metará… trago antes de entrar en el agua tratando de que el fuego no se apague. —¡Harper! Sigo caminando por el río donde la corriente ya no me permite avanzar de lo rápido que va. Mis patas intentan aferrarse a algo pero no hay nada, el monstruo hace grandes hondas en el agua, pero al igual la corriente es demasiada para que podamos movernos un poco. La bestia gruñe cuando el lugar donde está se hunde no me volteo porque tengo que llegar del otro lado para poder sobrevivir. Con lo que no cuento es que la bestia tomé mi cola y levante del agua, comenzó a forzejear con él antes de que el ruido bajo sus pies sea demasiado. Es el momento en que escucho algo fuerte seguido del sonido de mucha agua correr. Las compuertas de la barcaza. La cantidad de agua que nos lanzaron es suficiente para que ambos seamos arrastrados por la corriente y arrojados por veinte metros de altura que tiene la cascada. A lo lejos alcanzo a escuchar el aullido de dolor de un lobo, pero mi cuerpo de lobo es sacudido y golpeado por el poder del agua y por las rocas que hay debajo de la superficie del río. Soy arrastrada y en algún punto mi cabeza sale a la superficie para jalar aire, pero luego es sumergida de nuevo por la misma fuerza del agua. Mis patas pierden debilidad al igual que el resto de mi cuerpo que deja de luchar con la corriente y sucumbe a ella. Cierro mis ojos para que el agua me arrastre porque ya no puedo más. ???
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