Empecemos con las cosas extremas ??
Que tengan bonito día y feliz Lectura…
El día llegó.
Dejé mi manada para venir con mi pareja a la suya. La manada del Sur. Una manada que está alejada de la mía y en la que se deben de hacer cuatro días de viaje para poder llegar a ella. Ya hicimos los cuatro días, y ahora ya estamos llegando a lo que parece ser su manada.
—Espero te guste nuestra recámara—miro a Angus que muestra un poco de mejillas rojas por el comentario.
—Creo que lo hará—lo tranquilizó.
—Tienes qu comprender que estaba solo antes de que llegarás—creo que eso dice mucho más de lo que tengo previsto—. No me refiero a lo que imaginas. Simplemente que la recámara no puede ser lo que esperas.
—Angus, ¿Qué no es mi asunto ponerle el toque femenino?—sonríe despacio.
Me subo sobre sus piernas mientras vamos en el carruaje que nos lleva a su manada. El libido ha estado aumentado por la cantidad de besos que nos hemos estado dando en estos días, y digamos que en mí ya hace efecto.
—¿Qué planeas?—le guiño un ojo antes de abrir los primeros cuatro botones de su camisa—. Harper.
—Quiero buscar tus puntos—no dice nada cuando junto nuestros labios.
El beso es un poco hambriento y no es la primera vez que nos lo damos, ayer en la noche hubo muchos de estos mientras veníamos. Creo que más de uno de los lobos que vienen con nosotros escuchó el gruñido animal que salió de mi boca cuando tuvo uno de mis pezones en su boca.
Así es cómo hemos estado explorando el cuerpo del otro en estos días, y el ambiente cerrado sólo nos pone un poco más atrevidos y deseosos por qué mi cuerpo tenga la marca.
Bajo de sus labios a su cuello y es donde el maldito olor a tierra mojada me pone deseosa de más. Huelo despacio en su cuello antes de lamer y dejar que mis labios besen con ternura antes de morderlo. Gruñe un poco.
—Vamos a hacer un desastre mientras no tengas la marca—sonrío un poco antes de morderlo de nuevo para pasar mi lengua después—. Vamos a romper más de una cama—vuelve a gruñir cuando repito lo anterior.
Sus manos se aprietan mientras sigo con lo que hago, abro su camisa lo suficiente para que pueda pasar mi lengua por su pecho sin que la tela me moleste. El gruñido que suelta lo deben de escuchar a varios metros de distancia. No es gruñido de advertencia, es gruñido de los que deben sonar necesitados de algo, y en este caso es porque quiere meterse en mí interior.
—Harper…
—¿Sí?—sus ojos están oscuros.
Acomodo mi cuerpo para sentir la dureza debajo de la tela que protege su cuerpo. Niega despacio cuando llevo su mano a mi entrepierna, gruñe de forma animal al sentir mi humedad.
—Desliza, suave y calmado.
Bufa antes de iniciar a mover sus dedos por mi humedad que sale entre mis labios vaginales a los que tiene el acceso que le estoy dando. El vestido en mi cuerpo nos estorba un poco, pero no decimos nada, muevo mis caderas buscando más.
—Quieta—advierte.
—Quiero…
—Sé lo que quieres—brama sujetando mi cintura con la mano libre—. Pero es a mi manera, así que quieta.
Sus dedos se mueven tan rico sobre mi entrada, y cuando interna uno en mí es lo que tengo para gemir como animal. Mis manos las pongo sobre sus hombros mientras sigue moviendo sus dedos rápido y luego lento, ha este paso tiene tres dedos dentro de mí y para nada siento inconformidad.
—Angus—entierro mi cara en su cuello para gemir mientras sus dedos hacen estragos en todo mi cuerpo—. Voy a venirme.
—Hazlo.
Muerdo su cuello despacio antes de gritar contra su piel porque el orgasmo me alcanzó. Estoy satisfecha y cansada así que me quedo en donde estoy esperando que el orgasmo se me baje aunque no creo con Angus aprovechando mi humedad para meter sus dedos más rápido en mi entrepierna.
—Por favor.
—No vas estar de curiosa hasta que lleguemos a la manada—advierte metiendo un cuarto dedo—. Faltan al menos unas nueve horas para llegar, así que sé buena chica y no me invites a desvestirte por un rato.
—Si…
—Buena niña.
Retira sus dedos de mi entrada y lame sin pudor cada uno de ellos mientras me desarmo en su cuerpo. Su lengua sin duda será algo que entrará en mi cuerpo cuando estemos en una cama, y si sabe usar al lobo mientras es humano me irá muy mal.
///
Escucho un sonido como de algo abriéndose y es cuando capto que debo despertarme, la sesión de masturbación con Angus me dejó agotada y me quedé dormida en sus brazos y no me dijo nada por hacerlo.
—¿Un viaje divertido?—dice una voz femenina—. Apuesto a que sí con la Luna en tus piernas.
—Ayúdame a bajarla—siento que me pasan a otros brazos para después volver a los de Angus—. Ni una palabra de lo que sucedió en estos días.
—Sí Alfa—dicen muchas voces al unísono.
Angus me pega un poco más a él si eso es posible, me acomodo para seguir durmiendo.
—Despierta a la Luna que ocupo tu trasero en la frontera—dice la voz femenina.
—Rachel, el que seas mi Beta no te da derecho a tratarme de esa forma—el tono es burlón no enojado ni mostrando su rango—. ¿Para qué me quieres en la frontera?
—Problemas con Dúa.
Un gruñido de queja resuena en el pecho de Angus, pero no dice nada antes de sentir que me mueve para que despierte. Me quejo despacio acomodando mi cuerpo en el suyo.
—Despierta, Harper—me quejo de nuevo—. Tienes que despertar, ya llegamos.
—Eres un hombre cursi—un gruñido animal la hace reír antes de alejarse.
—Harper…
—Ya escuché—una risa suave sale de entre sus labios.
—Eres una tramposa—me pone de pie mientras mis ojos se abren.
Parpadeo para ver qué estoy en un lugar realmente precioso. Es una cabaña de dos pisos con algunas plantas a su alrededor, pero de todas formas es grande para ser una simple cabaña.
Mis ojos miran cada detalle de lo que se supone le falta el toque femenino. Es precioso el lugar, hay una especie de porche en un lado de la cabaña y desde donde estoy puedo ver qué hay unas sillas para poderme sentar.
—No es nuestra casa, Harper—me giro a él que me sonríe con calma—. La nuestra está a las afueras de la manada, la de aquí es de Rachel.
—Ya se me hacía que tenía un toque muy femenino—me sonríe antes de besar mi frente—. Angus…
—Como ya escuchaste, tengo que ir con Rachel a la frontera—asiento despacio—. Dereck te llevará a nuestra cabaña.
Me giro al lobo que Angus señala, el cual da un paso al frente para que sepa quién es.
—Puedes hacer lo que quieras en mi ausencia—ladeó los labios antes de girarme de nuevo a él—. La frontera está a un par de días y para hablar con Dúa me tomará otro día. Así qué cuando vuelva vemos lo que nos falta por hablar.
—Sí.
—Ahora, sería bueno que fueras con Dereck—asiento para girarme al lobo que ya está transformado en humano con ropa normal—. Luego te enseñó ese pequeño truco.
Estoy por decirle algo cuando todos los lobos que venían con nosotros a excepción de Dereck corren detrás de Angus que ya va transformado en un enorme lobo azabache. Ladeó los labios viéndolo alejarse.
—Luna, ¿Le gustaría un recorrido por la manada antes de llevarla a su casa?
—Me encantaría.
///
También aquí me vuelvo el centro de miradas porque la noticia de que Angus me encontró voló rápido y todos saben quién soy. Aunque la marca de su Alfa me haga falta en el cuello.
—Por allá se encuentra la panadería—señala un puesto donde el olor a pan nace—. Al lado de ella hay una florería, hacen bonitos arreglos. Y también venden semillas por si gusta tener flores en su cabaña.
<<En la plaza siempre se pone don Freden a vender sus panes de canela y su esposa a vender sus frituras de maíz. O la señora Nadya que vende algodón de azúcar y palomitas.
—Parece que te gusta lo último—se sonroja y asiente—. ¿Qué edad tienes, Dereck?
—Dieciocho.
—Tres años menor que yo—me mira y le sonrío porque es casi de mi edad.
—El Alfa debió sorprenderse de que fuera su pareja—comenta retomando el andar por el pueblo.
—Y lo demostró—digo más para mí.
Comienzo a seguirlo por la aldea hasta que llegamos a un especie de camino que lleva por una pequeña colina, perdón desde aquí puede verse una cabaña más grande de la que tiene Rachel. Mucho más grande. Tanto de la planta baja como la alta, el lugar es enorme.
—El Alfa la construyó hace mucho tiempo—comenta Dereck—. Mi madre me dijo que el Alfa no quería estar cerca de su padre cuando tuvo mi edad, por lo que salió de casa y vino a vivir la cabaña que se quemó… mi madre dice que el Alfa consiguió trabajos para poder comprar un hacha y él mismo construir su hogar. Mi madre dice que el Alfa duró treinta años construyendo la casa así como está. Su padre le dejó la manada, pero no se cambió de casa, y vive aquí.
<<Por eso la casa está alejada del pueblo, el Alfa así lo quiso. Es buen lobo.
Entramos a la casa que me sorprende lo bien ordenada que está, tiene algunas plantas en el interior. Me giro a Dereck que me dedica una sonrisa antes de decirme que estoy invitada a cenar a su casa esta noche, que su pareja cocinará estofado.
—¿Ya tienes pareja?
—Sí… es menor que yo—se sonroja—. Anaya se transformó hace casi un año…
Apenas va a cumplir los diecisiete, y ya tiene pareja… me recuerda a Owen y Kate.
—Me encantaría ir a cenar—lo interrumpo.
—Vengo a recogerla a las siete, treinta mi Luna—se despide y se retira.
Miro la casa en la que estoy y no puedo creer que estaré sola siete días. Pero puedo aprovechar en donde puedo hacer cambios o ir conociendo la casa, tal vez encuentre un lugar en el que Angus no pueda… no, sólo él me olerá en el celo y sin duda alguna me tendrá abierta todos los días.
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