Negociaciones Rotas

1199 Words
Maxon quiere hablar contigo, Marshina.- hablo Braxton, no eleve la mirada de los papeles que me había traído de los profesores del instituto, si alguno se me parecía un problema. Lo iba a desaparecer incluso antes de que se metiera en mi camino. « ¡Marshina!- grito, golpee el escritorio con fuerza, irritada ante su tono de voz mirándolo atentamente de forma fría- es tu padre.- se quejó, solté una risa amarga. Sal de mi despacho, Braxton.- ordené, firme y sería, apretó la mandíbula mirándome fijamente, apoye mi codo sobre la superficie del escritorio y mi rostro sobre mí palma, mirándolo atentamente sin inmutarme ante su patética guerra de miradas que sabía perfectamente no ganaría. Vas a arrepentirte, cometió sus errores, como cualquier otra persona. Pero eso no quita que siga siendo tú padre, y el de los gemelos.- dijo, le lance el pisapapeles al mismo tiempo que le ponía en pie golpeando con ambas manos el escritorio ,completamente irritada ante la mención de mis niños. ¡Ni que se te ocurra defenderlo!- me queje, señalándolo firmemente, sintiendo mi vista ligeramente nublada de rojo. Una ligera línea de sangre se deslizó por su cuello ante el corte del pisapapeles- porque te aseguro, que si hubiesen sido tus hijos, tú mismo hubieras entregado tu culo para que no los tocarán.- agregué, enderezando mi espalda sin apartar mi mirada de él. Él, por su parte, aparto la mirada de mí. Él sabía que yo tenía razón. « Sal de mi oficina Braxton.- repetí, está vez, ni lo dudo. Se puso en pie y salió de la oficina. Suspiré pesado, no era la primera vez que pedía verme. A pesar de que seguía recuperandose, jodía con la misma mierda de que quería nuevamente tener el control de todo como antes. Estaba muy equivocado. Solté una maldición entre dientes, masajeando mi entrecejo. Estaba a Dos semanas de regresar a clases, a pocas cosas de perder la cordura... Seguía sin saber nada de los chicos y eso me preocupaba demasiado, ninguno atendía mis llamadas, y los malditos irlandeses tenían los cojones para ignorarme. ¿Acaso Él tenía que ver?, no tenía dudas. A final de cuentas también era un jodido heredero, pero no estaba mi cerca de llegar a mi poder como la nueva líder de una jodida mafia. ¿O es qué acaso algo había salido muy mal y estaban evitándome informarme a toda costa?; un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Pura mierda... Suspiré de forma pesada mirando al techo, abrí el cajón del escritorio y observé aquella caja de terciopelo que Edward había dejado, desde hace tres días que la dejo sobre mí escritorio y ni siquiera me atreví a abrirla. Me sentía jodidamente mal, algo dentro de mí se removía cada que pensaba en él. Estaba asustada. No le había prestado atención a esas cosas, mi mente había estado tan centrada en encontrar a mi padre y en resolver todos los problemas que tenía encima que había ignorado por completo cualquier cosa que no tuviera que ver con ello. En otros momentos, me hubiera dado cuenta de los sentimientos de Cristian desde que el hubiera mostrado indicios de ellos. Dios, había sido tan estúpida. Pensando absolutamente todos esos meses ahora con la mente más vacía que antes, le daba cuenta, que desde la primera vez que aterrizó aquí en Jujuy su mirada hacia mi era... Diferente. Solté un gruñido bajo, con impotencia. Me sentía armando un rompecabezas al cual le faltaban piezas, y esto era jodidamente molesto. Volví a guardar la caja de terciopelo rosa en el cajón, de nuevo, sin atreverme a abrirla. Me puse en pie y salí del balcón luego de acomodar el arma en el cinturón de mi pantalón y mi teléfono en mi bolsillo. Me dirigi directamente a las escaleras, pronto sería la hora del almuerzo y los niños siempre pedían comer juntos Bonita- me detuve a mitad de las escaleras al escucharlo llamarme, le sonreí ¿Sí?- tararee, él bajo un par de escalones para llegar más cerca de mi, se reclino hacia adelante y beso la comisura de los labios. Le sonreí mirándolo ¿Vas al comedor?- cuestionó, asentí, correspondiendo el agarre de su mano bajando a su lado- ¿Ya tienes todo para cuando regreses a clases?- cuestionó, volví a asentir, pero al él estarme dando la espalda tuve que hablar Sí, ya tengo todo listo.- su cabello castaño rojizo lo tenía ligeramente largo, brillaba con los reflejos de las luces de techo y se sacudia a casa paso; ninguno de los Dos dijo nada más el resto del camino al comedor, ahí estaban ya Niccoló, Zaychik, los gemelos y Nana Una señora de edad que cuidaba de los gemelos, y antes se encargaba de la cocina. Sus ojos color avellana se entrecerraron ante su sonrisa al vernos ¡Hermanita!- dijeron los gemelos unísono, dando saltos en sus asientos Habían recuperado peso, y por ende, se miraban mucho mejor cada uno. Aunque Fanny aún le faltaba mucho camino de recuperación, iba bastante bien según la doctora Buenas tardes.- salido Niccoló en tono monocorde, respondí a su saludo con un asentimiento de cabeza acercándome a los asientos de los gemelos, bese sus cabellos sin dudarlo Hola pequeños, ¿Qué tal su día hasta ahora?- dije con calma, Fanny soltó una risilla Pintamos muchos mulales- dijo orgullosa, sonreí Se están shecando- agrego Amel con el mismo tono orgulloso Quiero verlos apenas sequen.- asegure- gracias- dije a Cristian, cuando abrió mi silla de la cabecera de la mesa. Tome asiento sin dudarlo y las sirvientas empezaron a servir la comida Almorzamos todos juntos con calma, mientras los escuchaba hablar. Fanny estaba junto a Niccoló, el cual le miraba atentamente en todo momento. Sabía que no me había equivocado con él. Amel preguntaba por Edward cada que podía, Nana se encargaba de que ellos comieran todas sus verduras mientras yo simplemente me dispuse a comer, o al menos hacer el intento, y a escucharlos hablar entre ellos sonriendo de vez en cuando y participando en su conversación con monosílabos Disculpe, señora...- interrumpió una de las sirvientas, eleve la mirada del plato ¿Qué pasa?- cuestione arqueando una ceja al reconocer que era una de las pocas autorizadas para ir al tercer piso, me miró nerviosa, luego, a los de la mesa ¿Puede venir un momento?, por favor...- dijo, en tono nervioso, tome una profunda bocanada de aire, le sonreí a los gemelos disculpándome con ellos para ponerme en pie Palmee el hombro de Cristian cuando me miraba con expresión sería y salí del comedor para ir con ella a la cocina ¿Qué ocurre?- dije en tono apacible El señor no quiere comer...- dijo, se encogió en su lugar ante mi mirada- di- dice, que no comerá nada hasta hablar con usted.- siguió, con cuidado Entonces, hay que dejar de desperdiciar la comida de esa forma. Simplemente no le suban nada y ya está.- alegue con simpleza encogiéndome de hombros, me miró incrédula, más aún así asintió sin dudarlo Entiendo señora.- dijo La próxima vez, no interrumpas mi comida.- dije, con calma, pasándola de lado para así regresar al comedor; me detuve entre la puerta que
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD