Adele, estaba volviendo el estómago, pero no podía dejar de pensar en qué le diría al hombre sentado frente a ella esperando una explicación de su parte. Cuando por fin terminó, tomó la servilleta que Eathan/Daniel le extendió para limpiarse la boca. -¡Dios! ¿Cómo pudo ser tan estúpida de embarazarse de un hombre con el que sólo pasó una noche? ¡Y todavía no había hablado con Doña Charo para comunicarle la noticia! ¡Qué tonta! Tenía miedo de la reacción de Eathan, pues no iba a ser fácil para él aceptar el embarazo. Seguro que la atacaría con todo su arsenal verbal y ella no tendría oportunidad – -¿Y bien, Adele Samaniego? Estoy esperando una respuesta – Dijo Eathan cruzándose de brazos – Estás embarazada y yo tengo la necesidad de preguntar: ¿Es mío o es de tu esposo? – Preguntó Eathan

