Una de mis preocupaciones, no sería el estar allí hospitalizado, mi preocupación era que mi esposa debe hacer viajes cada día para atenderme, aunque se lo guerrera que es; igual es una carga pesada pero para todos da nuestros Padre en los cielos, dentro del hospital por otra parte; me atendía una enfermera gordita y simpática, no dejaba de hacerme burlas de mis dolencias, tal vez para romper el hielo, me llamaba flojo, llorón y otras cosas más cada vez quien me hacia las curas en la operación, pero era toda una profesional, debía hacerlo antes de cada visita médica.
Sin embargo, durante esas visitas de los galenos, me caían a preguntas y era de suponer que es parte del aprendizaje de los médicos residentes que estaban debutando allí o tal vez no se habían graduado aun, durante una de esas visitas; se apersono el propio director del hospital quien me pregunta sin cesar, que me habían dicho los médicos que me atendieron antes de la operación, bueno pues me toco desahogarme un poquito y les dije que cada uno me daba un diagnostico diferente como adivinando y ninguno la pego más que la médico cubana que estaba muy centrada en lo que decía.
El director miro a cada residente que rodeaban la cama donde estaba, y les dijo que como era posible que aun con la tecnología a la vanguardia, aun sabiendo que teníamos el potencial de ir a otros planetas, teníamos equipos que nos podían ver por dentro sin abrir, y nadie se percato de mi problema, que por esa razón hay tantas muertes, sin embargo lo que dijo al final no me agrado en lo absoluto, al revisarme, la herida se había infectado, al extremo que ameritaba volver abrir según la sugerencia del galeno encargado, sin embargo la enfermera estaba muy positiva.
El director genero una orden para mi, que debía ser dado de alta, y que mis curas debería hacerlas por el hospital de mi localidad, ahí mismo le respondí que el hospital no estaba ni siquiera en condiciones de hacer curas sencillas mucho menos de esta magnitud, que si él me pedía que me fuera a morir a casa, igual lo volvió a repetir y se marcho, son estos casos que nos hacen experimentar milagros del señor cuando el agua nos llega al cuello, esa misma tarde y por la misma infección; me dio una fiebre elevadísima, tal vez mayor a 40 grados, pues comencé a delirar refiriendo palabras que yo sabía que decía.
Y parte del milagro era ese ángel que le discutió al despistado galeno que me atendió en la sala de emergencias allí estaba de nuevo salvando mi vida, mi esposa la abordo para informar lo que había ordenado el director, le presento mi situación por la infección y por supuesto, la fiebre, ella sin pensarlo mucho hizo una orden y me reintegro para observaciones, -"Dios la bendiga donde quiera que ella se encuentre". allí permanecí por espacio de [22] veintidós días, al cuidado de la enfermera gordita, quien me hizo salir de la cama unos días después ya algo recuperado, para mostrarme algo que terminaría burlándose de nuevo de mis quejas.
Nos dirigimos a [2] dos habitaciones mas delante de la mía, allí estaba un anciano sonriendo al momento de divisar a la licenciada que me acompañaba, me dijo, “Este señor si es un hombre de verdad mira esto”, lo descubrió quitándole la sabana que tenía sobre él, y me di cuenta que el era un paciente esperando su turno para una operación a corazón abierto y de verdad era así, se le hacía limpieza de su tórax que estaba Abierto y puede ver cómo era por dentro y el abuelo como si nada, le ayude a la licenciada con la limpieza del abuelo.
Y entre bromas y burlas con el mayor, me devolví a la habitación, durante mi recorrido por los pasillos vi muchos con mi misma condición en habitaciones adyacentes, miradas tristes y estresadas, aun recuerdo que esa noche recibí la visita de nuestro guía espiritual, en la iglesia donde nos bautizamos, a pesar de no permitirse visitas el y su consejero no tuvieron problemas para ingresar, pues tenían una percha de traje y corbata que e vigilante los confundió con médicos e ingresaron sin problema.
Llegaron a mi habitación y me preguntaron si podían ofrecerme una bendición de salud, -Que gustosamente la recibí.- sintiendo que nunca estuve solo en los peores momentos que nuestro Dios está pendiente de cada uno de sus hijo espirituales, al cabo de los siguientes días; ya mostraba mejoría, gracias a los antibióticos que me suministraron día a día, al día [22] veintidós desde mi llegada, el médico de recorrido me inspeccionó y al notar casi una total recuperación decidió darme de alta, luego entro la licenciada que me atendía y con su pícara sonrisa me dijo: “Ya te vas” pero luego me pregunto de manera burlona que: ¿Por qué yo no me había muerto?.
Me hizo semejante pregunta porque se percato que mi estado era más delicado que los que estaban allí, que estuve al borde de la muerte, pase unas [12] doce horas con el apéndice reventado, sufrí una severa infección y aun así me mantuve con vida, mi respuesta fue un apacible “Dios me necesita, aun debo de tener cosas pendientes por hacer.”, pero por otro lado le dije con una gran sonrisa, "Debe ser que le debo a alguien." Luego comencé a empacar para esperar la ambulancia que había solicitado de mis camaradas Bomberos.
Llegando a casa, me esperaba en casa mi pequeña Jeraldine, con [5] cinco o [6] seis años de edad; tal vez, me miro con asombro y temor, pues había perdido unos 20 kilos, mi cara estaba con una descuidada barba; es decir, algo le decía que era su papa pero no era el que ella veía siempre, la tome y la senté en mis piernas y comenzó a llorar, todos nos reímos de ella, opte por levantarme me dirigí al lavamanos y ella me seguía, tome la afeitadora mientras ella a escondidas cerca de mi; pues, aun no salía de su asombro, pero cuando descubrí una parte de mi rostro enseguida dejo escapar un "¿Papi? ¡PAPI!" Con una gran sonrisa, jamás olvidaré ese momento, donde la recompensa ante tanto sufrimiento sería volver a reunirme con mi familia de nuevo, ver de nuevo la inocente carita de Jeraldine, permitirme el señor volver a la vida para verla crecer, y hacer de ella una chica de bien, en ese sitio llamado Hogar, Dulce Hogar, una etapa difícil, pero superada, el tiempo seguiría su curso y nosotros atentos.