Athina luchaba por su vida, la enfermera entró y lanzó un grito, llamó a seguridad. Phoenix y el doctor entraron poco despues, Phoenix quitó las manos de Elon de su mujer, ella pudo recuperar el aliento, tosiendo, cayendo al suelo, la enfermera la ayudó a levantarse, revisó que estuviera bien, la llevó fuera de la habitación. —¡Suéltame! —gritó Elon enloquecido. El doctor ordenó que trajeran un sedante. —¡Basta, Elon! No te hagas más daño, lo siento, serás enviado a un lugar donde te ayudarán. Los ojos de Elon se volvieron enormes, severos. —¿Me enviarás a un psiquiátrico? ¿Por qué me haces esto? ¡Sabía que nunca debía confiar en ti! —¡No, Elon! No me culpes de tu error, sabes que actuaste mal, lo siento, no puedo permitir que sigas lastimándote, y menos que dañes a otros inocentes

