—Ya no estés enojado, Jean, prometo no volver a hacer eso. Jean miró a Emily con rabia. —Eres como papá, siempre prometiendo algo que nunca cumplirás, ya madura, Emily, tenemos todo lo que tenemos gracias a mamá, ella ni siquiera debería tener porque ayudarnos, pero es buena, valora, si Phoenix le da a elegir entre él y nosotros, ¿Qué crees que elegirá? Emily se quedó sola, sintió mucho miedo. Tomó el teléfono y llamó. —¿Hola? —Phoenix… puedo hablar con mamá… —la voz de la joven sonaba rota —¿Qué pasa? ¿Sucedió algo malo? Dime la verdad, lo que sea, Emily. —Todos estamos bien, pero, ha sido mi culpa, Phoenix incendié tu casa en Malibú, perdóname, juro que no volveré a hacerlo, no pidas a mamá que nos abandone, por favor. Phoenix se quedó perplejo. —Pero, ¿Están todos bien? Athin

