Karla se guió por lo que parecía el llanto de unos cachorros. El sonido era tan débil que le costó un poco más de tiempo llegar a la conclusión de que ellos se encontraban en el callejón que estaba al lado de la tienda. —¿Señorita? —preguntó el taxista preocupado —Necesito que me ayude, creo que escucho a unos pequeños cachorritos —Espere un momento, ahora la sigo. Karla siguió el camino, mirando el callejón, que estaba dentro de todo limpio, pero no era un buen lugar para unos animales. Aún no los veía, pero ella estaba segura de que los escuchaba llorar. Al fondo del lugar, dentro de un tanque que estaba tumbado, alcanzó a visualizar a una pequeña cachorra que se encontraba tirada sobre un cartón viejo, mientras lloraba bajito. La morena comenzó a maldecir, mirando el panorama mient

