Se le entregó una memoria a la jueza y se procedió a mostrar una de las pruebas que nos había facilitado David. En el proyector a un lado del estrado salió la imagen de Rocío con un látigo y mi Bonita amarrada a un árbol, comencé a temblar. Fernanda lo notó, me tomó de la mano, me aferré a mi amiga… Pero fui testigo, de los gritos desgarradores que se escuchaban por los parlantes, la satisfacción en el rostro de Rocío, cuál psicópata en serie, mientras desgarraba la espada de María Joaquina. No pude controlar los temblores, la respiración comenzó a hacerse más notoria, poco a poco las personas en las tres bancas de adelante de nosotros se percataron, yo empecé a sufrir un estado de conmoción. —César… —escuché la voz lejana de Fernanda. —Suficiente con lo que he visto, detengan esa ca

