Me encontraba con los niños en un almacén de caballeros, ellos serán nuestros pajecitos, no les he dicho nada del nuevo hermanito o hermanita en camino. Anoche César me escribió y lo noté triste, sé que le hacen falta sus hijos, pero ya mañana se solucionará. Llegó Patricia. —¡Tíaaaa! —Samuel corrió en su búsqueda, les sonrió, la noté algo distraída. —¡Hola, tía! —Julián le dio un beso en la mejilla. —Mis amores, ¿cómo están? —cruzó mirada conmigo—. ¿Les has comentado algo? Negué, a ellos les diré el mismo día y un par de horas antes. César tenía guardados los anillos de matrimonio, Teresa fue muy comunicativa, y Alejandro, Carlos, Deacon y David tienen la tarea de persuadirlo, no tenía idea de cómo hacer para obtenerlos, por eso dejé a Alejo a cargo. —La celebración de mi cumpleañ

