Fernanda seguía riendo y la gente a nuestro alrededor nos miraba, su risa era contagiosa. —¡Ese es de los míos! Lo otro es, cuídate. María Camila se ha empeñado en enamorarte. —Que Carlos me perdone, pero seré grosero con ella, muy decente, le dije que ese acto no se repitiera y solo me buscara para tema laboral. Tengo entendido que ha ido dos veces a la construcción, no la he atendido, he pasado con los niños. —Lo escuché suspirar. » Me va a dar duro que se vayan mañana, llegar a ese cuarto de hotel y no tener que compartir con ellos. —sentí algo en mi pecho, se me humedecieron los ojos. Mi amiga me tomó de la mano. —Habla con ella, si quieres yo puedo meter la cucharada, como estamos tan metidos en lo de su cumpleaños. —¿Qué tanto organizan para un cumpleaños? No será un cumpleañ

