Extraño tanto a los niños como jamás pensé hacerlo y para colmo toda la semana me he sentido extraña, nostálgica, si así se sintió César al tener los niños lejos me daba tristeza, yo lo llevé a que él sintiera eso. ¡Pero bueno!, solo faltaban dos semanas para la sorpresa en mi cumpleaños y mañana llegan mis hijos. —miré el reloj, Fernanda se estaba demorando—. Pedí un jugo mientras la esperaba. Había pasado algo extraño. No he recibido cartas diarias y ya me había acostumbrado a leerlas, pero si he encontrado tres en lugares inimaginables; en el cajón de la ropa interior, en la cosmetiquera, en el cajón del nochero y en el cajón del despacho y a eso debo sumarle que al día siguiente de la noche en que César me envió el video con mis hijos tocando acordeón y la caja, he recibido de manera

