—Te estaba buscando— comunicó tambaleándose y olía potentemente al vodka de la alacena; era claro que estaba borracho. —Chris ¿podrías traerme otro vaso? Lo sujeté de los antebrazos, sentí que iba a caerse. Me hizo recordar los horribles días cuando mi padre llegaba borracho a casa y se tumbaba en la puerta de mi cuarto. —Aarón, ya es hora de que vayas a casa. Rio entré su embriaguez y rozó mi cabellera con su palma. —Aún no, sólo quiero estar contigo, vamos, por favor. Déjame quedarme, tan solo un rato. —Ya no podemos quedarnos más. Estaremos juntos, pero en otro lugar— crucé su brazo sobre mi cuello y nos encaminamos hasta la salida. Lo llevaba casi obligado y era difícil; se tambaleaba y me halaba con él. No quería que le pasara nada malo, no le deseaba ningún mal, solo quería q

