Pov: Calipso
Entro sigilosamente para que Lana no me vea.
Lana es la mamá de Dante y la mujer de mi padrino Martín. Ellos me aman no puedo quejarme, ella me consciente, me malcria y a sabiendas de las practicas indecorosas que tengo con mi amigo, su hijo; ella no menciona nada, porque bueno es nuestra privacidad en teoría.
Mi mamá diría "Calipso, hay que comportarse, tenes 17 años no podes estar haciendo ciertas cosas en cualquier lugar" A veces me pregunto ¿Cómo hizo mamá para concebirm? Aunque supongo que es como típica madre que me cuida porque me ama.
Trato de no hacer ruido con la bolsa en la que traigo el regalo de Dante, hoy mi maldito y molesto amigo cumple 18 años.
Camino muy despacio, despa.cio, muy des..pa..cio muy...
— Hola Cali — mierda mierda, ahora si que no podré darle mi sorpresa a Dante sin que sepan que estamos haciendo indecencias en presencia de su madre en la casa.
¡Maldición! ¿Por qué soy tan ruidosa y espectacular que no paso desapercibida?
— ¡Lana! — me giro riendo como a quien atrapan robando.
— Venis a ver a Dante ¿no? — me acerco y la abrazo muy fuerte besando su mejilla.
— Me amas lo sé por eso no vas a regañarme por no saludarte y escabullirme como una rata al cuarto del mugroso ese que tenemos de ser querido — penstañeo tratando de convencerla y solo lanza una carcajada.
— Ay mi Cali preciosa te adoro lo sabes ¿no? — asiento como niña pequeña.
— Y yo te quiero un montón, sos la mejor.... ¿Qué sos como mi tía? — ella empieza a reirse.
— ¿Algo asi como suegra? — frunzo el ceño y niego horrorizada. — Ay ya, Dante me tiene cansada diciendo "Mamá la vida es larga para acabar con mi libertad tan pronto, para que queres de nuera a una chica como Cal que es..
— Tan molesta — termino la frase con ella y empezamos a reírnos.
— Sos iguales, los dos, parecen ambos hijos de Martín — sacudo mis manos y niego sacando la lengua.
— Que asco, eso sería insesto — abro los ojos dandome cuenta de lo que dije — Bueno en caso que... si sucediera... si algun día...
— Ya Cal, yo también fui joven, no tan... tan activa como ustedes pero no crean que no sé lo que hacen — sonrío incomoda mostrando mis dientes con nerviosismo.
— Okey, entonces voy a darle el regalo al pendejo este — abanico mis pestañas y levanto la bolsa en mi mano.
Ella solo sacude su mano y le lanzo un beso en el aire mientras camino a la habitación del indecente que tengo de mejor amigo.
De camino a la habitación sale Abel de su habitación, el hermano pequeño de Dante; está metido en su teléfono, ese chico es muy amargado realmente.
— Hola gruñón rarito — comento pasando por su lado.
Abel es castaño claro y tiene los ojos como si fueran verdes, rarito rarito, lo digo porque Martín y Lana son castaños de ojos marrones, Dante es muy parecido a su papá, pero Abel no se parece a nadie.
— Sos la cuñada más molesta que me pudo tocar..
— Wow cuñada no — se ríe y me mira de arriba abajo.
— Lo que sea, sos molesta Calipso — ruedo los ojos y él sigue en su teléfono como si su mundo no importara.
Golpeo la puerta y entro pero cierro rápido cuando veo a Dante salir del baño solo con una toalla en su cadera.
— Lo siento, no sabía que estabas en paños menores — me río apenada.
— Creo que si tuviera que contar las veces que casi me ven desnudo por tu culpa — finge pensar y me acerco a paso rapido pegandole la bolsa a su pecho para que ya no diga nada.
Yo sé que soy una bruta descuidada, pero el me debe miles por las veces que me tiene aguantandome los gemidos encerrada en esta habitación con todos en la sala.
— No puede ser me trajiste un regalo — sonrío emocionada.
— Obvio tonto que creíste — Abre la bolsa y saca de adentro una agenda de cuero negra.
La observa y me mira sonriendo.
— Doctor Dante Bruno Duarte— sonríe una sonrisa enorme.
Dante se ha vuelvo todo un hombre en este último año, ya su rostro, su cuerpo no son los de un niño y eso me gusta demasiado.
Me encanta que es muy curioso y aprende cosas nuevas todo el tiempo, nos hemos vuelvo muy bueno aprendiendo del sexo juntos.
Ambos ya hemos estado con otras personas, pero nada serio ni importante.
Los de mi edad son muy idiotas, no saben follar, creo que no googlean nada.
— Me encanta Cal, es genial, eso si me faltan muchos años para empezar a usarla pero sin dudas me encanta — se acerca y me da un beso en la mejilla. — Aunque me esperaba otro regalo de mi gran amiga, pero creo que mejor no cometer delitos en mi primer día siendo mayor de edad — susurra en mi oido.
Sonrío y cuando se gira tomo su toalla estirandola así dejarlo desnudo.
— Tengo que practicar algo nuevo que aprendí — se cubre su entrepierna con sus manos.
— Cal — abre sus ojos y me acerco girando la toalla en mis manos.
Y el va retrocediendo hasta que choca con la pared en su espalda.
— Cali ¿Qué haces? — me encojo de hombro y me encanta que este así, indefenso, completamente desnudo y con su cara de niño bueno que para nada me la creo.
— Te dije, quiero practicar mis nuevas teorias aprendidas y la teoría se aprende con la practica — paso mis manos por su pecho.
— Cal por dios, están todos afuera y la puerta está sin seguro — me vale, la verdad que no me importa.
— Vamos señor abogado, ayúdeme con mi caso, esto es de extrema urgencia — Dante aprieta los labios y me pego a él, pero no deja de cubrir su m*****o apoyando sus manos. — ¿Usted piensa que va a poder ocultarlo cuando este duro porque también muere de gana porque haga mis practicas doctor? — apoyo mis manos en sus hombros.
— Cal tus jueguitos...
— Te encantan lo sé — bajo mis manos por su pecho mientras poco a poco me voy bajando al suelo.
— Mierda Cal, no... — Saco sus manos y el no se resiste, me da una perfecta vista de su m*****o.
— No finjas, que moris por que practique lo que aprendí — cierra los ojos apoyandose en la pared mientras asiente.
— Si Cal, maldita sea me muero de ganas de que practiques todo lo que quieras — sonrío y primero tomo su m*****o que esta muy duro.
Con mis manos lo acaricio suave y despacio por todo su largo, los murmullos de Dante me encantan, él gime bastante y eso es demasiado genial, me pone muy loca.
Lo veo cerrar los ojos y acerco mi boca a él pasando solo la lengua por la punta.
— Maldición Cali, mmmm — Juego con mi lengua tomando solo la punta, rodeándolo con movimientos suaves de mi lengua como si lo envolviera. — ¡Cal por dios! — lanzo una pequeña risa porque amo que se ponga así, nunca lo escuche tan desesperado.
Sigo jugando con mi lengua mientras intercalo metiendolo en mi boca y sacándolo, una pequeña tortura que me tiene muy excitada, porque cada que lo saco de mi boca succiono de el y Dante se desespera demasiado.
Muy sexy.
— Cal no seas así — no me detengo, me divierto y disfruto dándole placer a ese pequeña parte de su m*****o.
— ¿No te gusta? — pregunto y él solo rueda los ojos.
— Me encanta Cal — lo meto en mi boca otra vez, pero no solo la punta, meto todo lo que me quepa.
Comienzo a lamerlo, succionar y chupar suave y constante, sus piernas tienen pequeños espasmos que solo me hacer querer seguir más.
Sus manos en mis hombros apretandome muy fuerte me motivan.
— Ohh Cal, Cal — Pongo mi mano en la base de su m*****o y trato de coordinar los movimientos con los de mi boca.
Primero soy algo torpe pero luego lo consigo.
— ¡Mierda! — Dante me toma del cabello alejándome de su m*****o — Cal sos buenísima en esto — me estira de los brazas para levantarme y estoy tan excitada que si no me folla ahora me enojaré mucho.
Me pega a la pared con mi cara pegada a ella.
— Cal, sos mi clienta Vip ¿No? — asiento muy segura de que si eso significa sexo es un rotundo si.
— Ajam — separa mis piernas parado detrás mío y con sus manos en mi cintura tira hacia atras mi trasero.
— Que linda sos Cal, me encanta que uses vestido — sube mi vestido y corre mi ropa interior acariciando mi humedad — Yo también necesito practicar — susurra en mi odio — Te prometo que vas a venirte muchas veces en mi cara Cal — jadeo cuando mete uno de sus dedos en mi v****a.
Como me gusta aprender con Dante ¡Maldición!