Capítulo 5

3016 Words
Liana El coraje que traigo atorado no se quita ni con un baño de agua fría, me duelen los pies porque el auto decidió dejar de funcionar también y tuve que caminar hasta que alguien se apiadó de mi llevándome a una gasolinera para llenar mi tanque y regresar a casa. El imbécil me cerró la puerta en la cara demostrando sus malos modales Espero se haya golpeado el dedo pequeño del pie Eso y más se merece por haberme hecho un desaire como ese. Ni siquiera me dejó hablar para pedir un poco más de tiempo ya que por más inversores que busco ninguno me da la opción de seguir al menos trabajando en mi puesto en la compañía. Quieren sacarme del juego para hacer las cosas a su antojo y no puedo permitir que se aprovechen de ello para quitarme lo poco o nada que tengo. Coloco una toalla en mi cabello para sentarme frente al espejo Doy lástima últimamente. No tengo ni como pagar mi comida del próximo mes, la de este debo porcionar para que me ajuste y mi crédito se está acabando también. Lo único que me falta es pedir limosna o dedicarme a robar para sobrevivir y justo ahora me pregunto si en verdad vale la pena. Perdí todo, no tengo un solo peso en el bolsillo, mi auto no funciona sin gasolina y hacer que un banco me preste está como encontrar la Atlántida. Casi imposible La vida me quiere miserable y se está esforzando mucho en hacérmelo sentir. Mis ojos se cristalizan cuando veo la imagen deplorable en la que estoy ahora. Hace seis meses, contenta es lo mínimo que podía decir que me embriagaba porque estaba entrando por fin a la empresa de mi padre que me veía con orgullo pero ahora estoy sin él, sin dinero, sin una sonrisa en los labios y sin esa manera de soñar que poseía. No tengo salida esta vez El suicidio es la única pero no quiero caer en ese juego en el cual infligirme dolor para callar las voces que me lo gritan todo el tiempo cuán bajo he caído. __ Bonita manera de llegar a mi cumpleaños, papá - hablo sola viendo la fecha marcada en mi calendario 19 de Julio, fecha que me gustaba despertar con un mensaje de mi papá diciendo cuanto me amaba pero ahora tampoco tendré eso. Nadie me acompaña, nadie me puede hacer más daño ya. Ahogo un suspiro que quema hoy más que nunca, no hay un solo segundo en el cual mi mente repite lo que tengo que hacer para dejar de sufrir. Odio ser la víctima, detesto tener las manos atadas y sobretodo no quiero un solo segundo más de esto. Quiero decirle a mi madre que su hija perdió. Quiero decirle que le fallé porque no me estoy levantando cada vez que caiga como lo sugirió en esa carta Sorbo la nariz con el alma rota y las lágrimas deslizándose por mis mejillas haciendo que la vergüenza se adueñe de mí. Mis brazos me cubren la cara mientras mis rodillas se pegan a mi pecho deseando los brazos de alguien para sentir que no estoy sola en el mundo. Y me veo como una idiota ansiando tal cosa cuando sé perfectamente que no sucederá No tengo a quien recurrir. No doy más. Esperé una solución y en lugar de hallar una solo encontré más deudas. Ni porque le venda mi alma al diablo podría pagar tales cantidades. Es imposible La gente peligrosa que hay atrás de mí esperando que pague solo me recalca que morir es la solución así que opto por dejar de nadar contra la corriente y dejar que el primero de ellos decida que disparará a mi cabeza. No soy suicida pero tampoco lucharé por una vida que solo me creará un desbalance más Reduzco mis esfuerzos al mínimo quedándome en cama todo el día siguiente solo comiendo lo poco que puedo. No voy a buscar más ni dejaré mi imagen peor que una limosnera que ni eso sabe hacer. Para la mañana decido bajar por el periódico leyendo la sección de empleos encerrando en los que podría aplicar pero a la hora de llamar siempre hay una traba. Años de experiencia es la menos insultante entre muchas más que no puedo cumplir Tomo café con la vista al frente ya que al hablar con la asistente me indica que hay más socios que se retiran y piden les paguen su dinero El dolor de cabeza aumenta, todo me duele y no me refiero a lo físico pues ese es el único que ignoro los siguientes días casi colapsando, colmando mi cabeza de tantas veces que me repito debo dejar de dar lástima a mi misma por lo que decido salir a trotar. Me pongo ropa y zapatillas deportivas saliendo en la mañana siendo un estimulador para dejar de pensar y solo concentrarme en la música que suena en mis auriculares Es la única forma de no perder la cordura que queda. Repaso una y otra vez los sucesos desde ese día. La despedida de mi padre esa noche, la forma en que me miró y presionó para que prometiera no rendirme nunca. Sus brazos rodeandome, sus labios en mi frente como si le costara separarse de mi mientras le pedía que al siguiente día fuésemos a visitar la tumba de mamá. Creí que solo se trataba de una noche común y corriente pero se estaba despidiendo de verdad. A la mañana siguiente me llamaron porque se había suicidado con un tiro en la mandíbula. Nadie me preparó para eso, fue peor al verlo en un féretro, no pude evitar desplomarme suplicando que no fuera verdad. Lo necesito, lo quiero conmigo relatando sus recuerdos con mamá y yo de bebé. Quiero oír su voz así sea para reprender que no lo haya acompañado a esas reuniones pasadas de presupuesto que realizaba una vez al mes. Pero soy consciente que es soñar mucho, los muertos no regresan, las respuestas no caen del cielo y las soluciones no llegan por arte de magia. Mis pies queman de los kilómetros y minutos recorridos en los que no dejo que las lágrimas salgan pero es horrenda la necesidad de hacerlo. Que la vista no se me nuble al ver lo solitaria que estoy en mundo y cuán débil me estoy volviendo en los que creo serán mis últimas horas de vida porque el plazo se cumplirá y justamente será un día después de mi cumpleaños Veinticuatro años es lo que pude ver las maravillas y desastres del mundo. Y no pude lograr mi mayor sueño, decir que pude sola con todo. Entro al apartamento con la respiración agitada y los pies doliendo, voy por mi vaso con agua caminando de regreso a la sala sintiendo que debo dormir o comer. Lo primero que mi subconsciente me haga hacer estará perfecto. Un frio me recorre de repente helandome los huesos, los vellos de mi nuca se erizan y el vaso se me cae de las manos haciéndose añicos al hacer contacto con el mármol. No puedo ni siquiera girar para saber si mi instinto es correcto o simplemente me estoy volviendo paranoica de tanta tontería que viene a mi cabeza Los dedos se me entumecen, los hombros se ponen rígidos y mis pies no encuentran la manera de acatar la orden de mi cerebro para correr al sentir un par de pasos rodearme Me obligo a girar hallando a dos tipos con una cicatriz singular en la mejilla. Ambos la tienen, su mirada felina recorriendome me causa repulsión y no tengo con qué defenderme. No quiero morir, en verdad no quiero y al parecer están decididos en hacerlo __ Nuestro pago - piden con voz amenazante - Es por lo que venimos y lo que nos darás Mi voz no sale y debo forzar la garganta para poder encontrarla __ No tengo - me aclaro la voz - No tengo dinero, necesito tiempo para... __ No seas tonta, niña. Si quisiéramos un parloteo fuéramos a presentaciones - tomo un florero entre mis manos que lanzo encima del que se viene contra mi - Mala puntería Me agarra de los brazos en lo que forcejeo deseando correr lejos y esconderme, un último intento me hace tomar impulso dando con la rodilla en la entrepierna, se queja pero no preveo su mano impactando en mi mejilla que me tira violentamente al piso. Retrocedo arrastrándome para alejarme pero tira de mis piernas golpeando mi cabeza en el camino, dejándome aturdida __ Hija de puta - su mano se cierra en mi garganta y no me quedo quieta enterrando las uñas en su cara arrancando la piel con mis uñas. Mi espalda choca contra la pared y sus manos me aprietan el pecho cortándome el paso del aire que por más que mis uñas se entierren en sus brazos no disminuye hasta que la inconsciencia me toma. Cuando logro abrir los ojos estoy en una silla con las manos inmóviles en mi espalda y la cabeza palpitando dolorosamente Todo a mi alrededor está destrozado, no hay un solo mueble que sirva, la cama está dada vuelta y cada cuadro lleno de agujeros A mi mente viene la imagen de los dos tipos alarmandome rápidamente, intento ponerme en pie pero me es imposible debido a las sogas que me amarran los tobillos, fuerzo y no logro nada desesperandome más. Los pasos que se escuchan acercándose me helan la sangre y ponen a galopar mi corazón __ ¿Donde está el dinero? - insiste cuando cruza la puerta - Es mejor que hables por las buenas si no deseas probar mis métodos para hacer que lo hagas por las malas - amenaza uno de ellos __ No tengo dinero - explico - Por más que desbaraten el lugar no hallarán nada. Les juro que busco soluciones a ello y lo haré cuando pueda. Voy a pagar __ Tu padre aseguró que tenía dinero en un lugar que tú conocías - me cuenta y niego con las lágrimas empañando mi vista - Eres su seguro de vida, chica. Él te lo dijo o te lo dio __ No me dio nada, lo juro Mis ojos suplicantes me avalan __ No tengo idea, él les mintió. Yo no tengo dinero - sorbo la nariz - Pueden revisar mis estados de cuenta y... __ No sería tan idiota de tener esa cantidad en cuentas bancarias - me calla - Piensa, tonta. __ La dejaste más estupida - le dice el otro burlándose __ Les juro por mi vida que no tengo nada - el segundo tipo saca un arma que revisa para ponerla en mi frente desestabilizando mis latidos por completo - Lo juro El terror me invade, mis ojos suplicantes no les causa más que risa y solo suplico no duela tanto el morir porque no quiero sufrir en esto tampoco. Ya tuve suficiente y la vida me deja en claro que fácil no me lo pondrá si sigo luchando contra la corriente Unos pasos me hacen girar para ver al hombre que emerge de las sombras, su mirada se torna endemoniada y aún así guiña un ojo antes de sacar un cuchillo que desliza en el cuello de uno de ellos, el otro se da la vuelta encontrando al tipo sobre el que se abalanza pero este lo gana ensartando la hoja que gira dejándome estupefacta ante la imagen de los borbotones que le bañan la mano sin intimidarlo. Lo que veo me deja sin aire pues no creo miraría algo así en mi vida, verlo en vivo directamente me entumece los huesos La rabia con la que actúa me dice que no es la primera vez que sabe de los tipos y más cuando me da un latigazo al enfocar sus ojos en mi de nuevo. No hago nada más que respirar, y ni siquiera de eso tengo la seguridad cuando lo veo limpiar la sangre en la ropa de los difuntos. Saca la billetera de ambos mirando la identidad de los tipos o eso es lo que creo hasta que junta dos amuletos de cuernos en un casco vikingo de unos dos centímetros como si fuese algo importante __ ¿Me vas a matar? - consulto estúpidamente. Medio me mira antes de regresar la mirada al móvil llamando a alguien __ La pandilla de los vikingos de nuevo en mis territorios. Llama al líder y dile que quiero hablar con él Baja el teléfono mirando todo con desinterés __ Ven a limpiar una escena a mi nueva propiedad Si, me matará Lo veo caminar hasta a mí y cierro los ojos con el terror invadiendo mi sistema, mi corazón martillea y mis articulaciones no responden. Apuño mis manos inhalando mi último respiro porque después de este momento dejo de existir __ No seas exagerada, patito dramático - siento como mis manos son liberadas, posa sus labios cerca de mi oreja causando el temblor que ahora no puedo controlar - No dejo que nadie muera sin haberme pagado. Vine a por ello, así que dime ¿dónde está mi dinero? Mi boca se seca al sentir su aliento chocando contra mi cuello. Contengo mis respiraciones para no moverme más y tocar directamente donde estoy viendo por el rabillo del ojo. El colgante que tiene en su pecho toca mi hombro, la cruz fría hace contacto con mi piel siendo imposible que me concentre en otra cosa que no sea su garganta pasando saliva ¿Que me está pasando? ¿Porque tengo impulsos tan tontos? __ ¿Donde? - vuelve a preguntar cortando la soga de mis pies también __ No lo tengo. No pude obtenerlo - explico controlando mi temblor - No puedo pagarte Estudia mis gestos por breves segundos en los que estúpidamente quiero algo que no esperé sentir. Me estoy volviendo una desquiciada, solo eso lo explica. Al menos es de lo que quiero convencerme porque no es normal tal cosa __ Que lástima. Después de todo morirás - junta el cuchillo y el temor regresa al ver el charco de sangre que hay - Solo que no hoy. Me darás cada posesión que tengas, incluido este apartamento, tu auto y hasta la última bolsita de té que tengas guardada - sigue - Eso te dará unos meses más de vida para que consigas mi dinero Da media vuelta mirándome por encima de su hombro tensandome las piernas Lo veo salir siendo su espalda lo último que veo antes de desaparecer, no hallo mi voz como tampoco una idea de que haré esta vez sin absolutamente nada. Ni un lugar a donde llegar, ni siquiera eso tengo ahora. No puedo caer más bajo, eso se lo prometí a papá. Lo juré y yo no rompo mis promesas No puedo dejar que me haga esto Sin controlar mis pies corro hasta la puerta a toda prisa, atravieso el pasillo llegando a las escaleras que bajo de dos en dos para llegar a la puerta que abro de golpe. __ ¡Charles! - mi grito no creo llegue al objetivo ya que un flash me impacta en la cara dejándome ciega y desorientada. No encuentro lógica a lo que veo porque no me dejan pensar al menos con todos los que se me viene encima de golpe haciendo preguntas que no entiendo. Me siento aturdida y sin orientación para donde caminar ya que me rodean y pierdo noción de donde está la puerta para huir por ese lado Me estoy ahogando entre tantos, el aire se está agotando mientras mi cabeza empieza a dar vueltas y no tengo nada a que aferrarme. El oxígeno lo necesita mis pulmones, más no tengo espacio... Una mano tira de mi brazo con fuerza levantándome para luego chocar contra un pecho que me recibe con violencia, el aroma varonil invade mis fosas nasales y mis manos se aferran a este cuando me aprisiona entre su brazo y su cuerpo. Levanto la cara solo para ver esa mirada verdosa que ahora me detalla, estudia mis gestos por segundos en los que creo no tengo un cuerpo físico sino solo floto por lo liviana que me siento. Su mano aparta cabello de mi cara con delicadeza moviendo los labios pero sin escuchar verdaderamente lo que dice, asiente y lo sigo, siendo como una sumisa que acata una orden __ Señor Vitello ¿quien es la señorita De Lucca para usted? - pregunta un periodista que no logro enfocar __ ¿Tienen una relación amistosa? - le sigue otro __ ¿La señorita Mariana de la Rosa sabe sobre su cercanía? ¿Ah? Me mira una vez más antes de indicar que hablará a lo que solo muevo los ojos a su boca tontamente __ He estado observando todos los rumores que se han venido dando sobre mi cercanía con la señorita De la Rosa - inicia - Así que aprovecharé esta oportunidad en la cual se dieron cuenta de mi visita a este sitio, para aclarar que ninguno de esos rumores son verdaderos Me guiña un ojo y no sé porque mis labios se estiran ante ese gesto, quizá sea por lo que denota al hacerlo pero no estoy segura si es eso o el estado de estupidez en el que estoy inmersa __ No tengo una relación amorosa con Mariana porque la tengo con mi prometida, la señorita Liana De Lucca - declara ¿Qué? Estoy por desmentir su tontería cuando sus labios chocan con los míos aturdiendo mi cabeza con la ferocidad con la que me toma como algo que verdaderamente disfruta. Gimo al darle acceso a mi boca totalmente con sus manos levantándome de la cintura para que alcance su imponente altura. No es dulce ni suave sino como una bestia enjaulada que rasga los barrotes de su cárcel y que a mi parece gustarme porque no puedo ponerle un alto dejando que siga dándome mordidas suaves prendiendo mi cuerpo de una manera en la que no sabía se podía
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