A pesar de la repentina revelación que Edward había lanzado en la asamblea sobre Bello Campo, la reunión de asociados terminó en buenos términos. La mayoría estaba entusiasmada con el asunto de las unidades de trabajo. Se reunieron al final de la junta para conversar sobre sus ideas y coordinas futuros encuentros. A Madison la acaparó Bill Crapo y Martha Cunningham, pero también, Marshall Taylor, a quien habían incluido en su grupo. Ella estaba fascinada con aquel hombre, le gustaban sus ideas. Notó que Marshall siempre iba acompañado de un sujeto alto, delgado y serio que no formaba parte de su grupo, pero quien por alguna razón hacía más sinergia con ellos que con el equipo que le habían asignado. Se llamaba Donald Langdon, quien facilitaba suministros para empresas de alimentos en

